25 de Septiembre de 2018

Yucatán

Se inclinó para tratar de mirarme y pude sentir su respiración...

Un velador cuenta la terrible experiencia que vivió una noche en una bodega de Mérida.

Don José Luis aún no olvida lo que le ocurrió hace 33 años en su centro laboral. (Jorge Moreno/SIPSE)
Don José Luis aún no olvida lo que le ocurrió hace 33 años en su centro laboral. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- José Luis Soberanis P. nos envió en días pasados un documento sobre una experiencia paranormal que vivió en carne propia cuando trabajaba como velador en la excordelería “Fall mill”, ubicada en la calle 44 con 73 del centro, cerca de San Cristóbal, en Mérida.

El negocio era utilizado como bodega de la fábrica “Tapetes y Alfombras”. A continuación transcribimos la carta que nos envió:

Esto empieza en octubre de 1980. Como cada domingo llegué puntual a las 12 del día para iniciar mi labor de vigilancia de la bodega hasta las 21:00 horas en que debía ser relevado por otro compañero. Llegó la hora de salida, el relevo no llegaba y como en esta actividad si no llega el relevo tiene uno que seguir adelante, pues me resigné a tener que continuar. 

A las 11:45 pasó el inspector de vigilancia para revisar quién estaba en su puesto, me preguntó por el relevo y le dije no saber nada de él, avisándole que tenia que retirarme a las 05:30 horas, ya que tenia que tomar mi turno a las 06:00 horas en la fabrica de Tapetes y Alfombras.

Me dijo que estaba bien (olvidaba comentar que ahí donde servía de estación, era la oficina del encargado de turno y sólo ahí había una lámpara fluorescente que nos daba luz).

El inspector se retiró casi a las 00:00 horas. Como a los cinco minutos decidí que debía dormir un poco, porque si no tendría problemas al día siguiente en mi turno de trabajo, así que coloqué una hamaca que ahí tenían y puse un pabellón para evitar las picadas de moscos; pasaron alrededor de 15 minutos cuando apagué la luz y me subí a la hamaca, tenía mi lámpara en la mano derecha y el dedo pulgar en el botón de encendido.

Todo parecía tranquilo, había silencio total, de pronto escuché ruido de láminas, como si alguien las estuviera arrancando del techo, después otra vez silencio como durante dos o tres minutos, luego escuché que algo o alguien venía del fondo de la bodega, solo que al caminar parecía que arrastraba los pies, y el ruido que hacia era claro y fuerte.

Esa energía negativa muy fuerte me tenía engarrotado y aterrorizado

Y cada vez se acercaba más a donde yo me encontraba. Al llegar a la entrada de donde yo estaba, este ser se detuvo, probablemente volteó para mirar y segundos después siguió su camino hacia el norte, entrando en los baños colectivos, donde se detuvo haciendo ruido como si usara los baños.

Para entonces yo había sentido una presencia negativa que me había aterrorizado al grado de no poder moverme o hablar.

El ser no tardó mucho en los baños, salió hacia el sur y al llegar a la entrada donde yo estaba, se detuvo y decidió entrar arrastrando nuevamente los pies, se acercó a mí, entonces sentí esa energía negativa muy fuerte que me tenía engarrotado y aterrorizado, que no podía mover ni un músculo, supongo que esa cosa se inclinó hacia el pabellón para tratar de mirarme ya que lo hizo del lado donde estaba mi cabeza y pude sentir su respiración y su aliento muy caliente…

Traté de encender mi lámpara y no me respondieron mis manos, entonces me puse a rezar mentalmente el Padre Nuestro. Al llegar al 'líbranos de todo mal' se movió mi dedo pulgar y se encendió mi lámpara. En ese instante dejé de sentir esa energía negativa, me levanté rápidamente y encendí la luz.

No había nada, no se sentía la energía negativa que me aterró. Ya repuesto del susto me puse a revisar por todos esos lugares y verifiqué todo estaba tranquilo y en silencio. 

Esa noche ha sido la más larga de mi vida ya que no pude conciliar el sueño. 

A las 5:40 llegó el relevo y le conté lo que había vivido y me dijo que el también había sufrido 
algo similar, y por eso él dejaba la luz prendida y también prendía su veladora por si se iba la luz. Así esa 'cosa' no llegaba donde él estaba y hacia ruidos al fondo de la bodega.

Amigos, a pesar del tiempo transcurrido, esa 'cosa' sigue atrapada en ese lugar y todas las noches camina arrastrando los pies, buscando a quien aterrorizar. 

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