15 de Noviembre de 2018

Opinión

Seminario de pensión

Recientemente concluí la impartición de otro semanario más en pensiones...

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Recientemente concluí la impartición de otro semanario más en pensiones; desde el inicio, la expectación e interés de los participantes se sentía elevada.

Observé que la mayoría tenía premura por conocer, lo antes posible, el monto de su pensión cumplida la edad de su retiro laboral; otro grupo pequeño observaba y seguía con atención la dinámica del evento.

Poco a poco fuimos precisando, una a una, las inquietudes de los participantes a través de un análisis de expectativas, pues es preciso decir que algunos de ellos ya eran pensionados.

Al diagnosticar y alinear las expectativas de los participantes con los objetivos del evento, pude determinar que los más interesados en recibir información precisa, en los primeros momentos, eran los de mayor edad y que contaban con algunas referencias que les indicaban que su pensión no sería tan grande como lo deseaban y que lo que recibirían no sería una cantidad suficiente para cubrir sus necesidades más apremiantes.

Poco a poco fuimos avanzando en la estrategia del taller, indicándoles los tipos de pensión que regula la ley, sus opciones, las ventajas e inconvenientes de pensionarse a edad temprana o hasta cumplir los 65 años.

Pude detectar que de muchos su fuente de información era el amigo del amigo del amigo y que esa información tenía sesgos importantes en relación con lo que marca la ley; observé en sus rostros aún expectativas, pero expresiones de mayor serenidad, al conocer bajo qué opciones y requisitos podrían obtener su anhelada pensión.

Cuando llegamos al análisis de las estrategias para mejorar la pensión, observé en algunos cierto gesto de nostalgia, por las implicaciones que tiene incorporarse a la modalidad 40.

Algunos se encontraban fuera del periodo de conservación de derechos (tenían muchos años sin cotizar); otros carecían de los recursos necesarios para poder hacer una aportación superior; de otros su limitante era la imposibilidad de prescindir del trabajo actual para poder incorporarse al esquema, pues les es de vital importancia conservar el acceso al servicio médico, por sus actuales padecimientos y no poder pagar el costo del seguro de salud.

Me queda como conclusión que todo ser humano aspira a una vida mejor; que, para muchas personas, pensar de joven en la pensión no es prioridad; que al pensar en ella, cuando se acerca la edad del retiro, se descubre que poco o casi nada se puede hacer para aspirar a una mejor vejez.

Recomendamos que si su régimen de pensión es Ley 73, se asesore lo antes posible y analice con su mentor las posibles opciones de mejora; siempre las hay, cuando se ubican en tiempo, modo y forma.

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