12 de Diciembre de 2017

Yucatán

Superando obstáculos para ayudar a otros, en Progreso

El sargento segundo de la Policía Municipal, Jorge Isaías Martínez, 'Comandante Pegasso', busca mejorar la calidad de vida de los progreseños con discapacidad.

Con apoyo de su familia, el Comandante Pegasso fundó Supérate y sonríe a la vida A.C. (Manuel Pool/SIPSE)
Con apoyo de su familia, el Comandante Pegasso fundó Supérate y sonríe a la vida A.C. (Manuel Pool/SIPSE)
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Manuel Pool/SIPSE
PROGRESO, Yuc.- A pesar de padecer parálisis cerebral psicomotriz, el sargento segundo Jorge Isaías Martínez de la Rosa, dando ejemplo de superación, pundonor y de amor a la vida, labora como cualquier elemento en su turno de 24 por 24 horas de servicio en la comandancia de la Policía Municipal de Progreso, donde cuenta con un historial de diez años de servicio.

“Siempre quise ser policía porque mi padre lo era, y fue así como un día llegó la oportunidad de trabajar en la corporación, primero en la recepción y luego gracias a algunos compañeros, hasta tuve la oportunidad de ser patrullero”, recuerda orgulloso el “Comandante Pegasso”, como es conocido en el medio.

Isaías recuerda que de niño pasó por muchos problemas en la escuela por compañeros que se burlaban de su condición, y al finalizar la educación primaria optó por estudiar la secundaria en el sistema abierto.

“Gracias a que obtuve el certificado logré entrar a la policía, que más adelante me dio la oportunidad y las facilidades para estudiar en el Cetis 112 una carrera técnica en informática, y fue este el momento en el que conocí a la que desde hace tres años es mi esposa”, dijo.

Sin embargo, todavía, en su vida cotidiana, Jorge enfrenta serios desafíos para disfrutar de la ciudad, pues hacen falta equipamiento especializado, y hasta baños, para personas con discapacidad, y muy en su caso particular, afirma que aunque le gusta ir al cine, en el caso de Progreso, la sala está ubicada en un segundo piso y el elevador no funciona, por lo que requiere que alguien lo ayude a subir cargándolo y otra persona haga lo propio con la silla de ruedas.

Por si fuera poco, manifiesta que a estas alturas de su vida, en la que siente que ha logrado sobreponerse a la adversidad y hasta contraer matrimonio, la sociedad aún lo sigue tratando como con una mezcla de lástima y compasión, que en ocasiones raya hasta en el morbo.

“Se siente muy feo cuando voy a comer con mi esposa a algún restaurante y la gente no deja de vernos, y lo mismo pasa con los vecinos, pero tenemos que ser fuertes para sobreponernos a esta situación y seguir adelante con nuestras vidas”, dice el entrevistado, quien recalca que su esposa también tiene un problema en la cadera, lo que le impide caminar de manera correcta.

Para ayudar a la gente que como él sufren de algún tipo de discapacidad, con apoyo de su madre y su familia, organizó una asociación civil denominada Supérate y sonríe a la vida A.C., que entre otras actividades gestiona para gente necesitada, la adquisición de bastones, sillas de ruedas y aparatos auditivos.

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