16 de Diciembre de 2017

Yucatán

Con sus manos conservan la tradición de formar la sal

Para los habitantes de Dzemul, el trabajo en las salineras es herencia de sus ancestros mayas.

Raúl May May, salinero de Dzemul, es uno de los integrantes de la agrupación que decidió reactivar esta actividad en la zona. (José Acosta/Milenio Novedades)
Raúl May May, salinero de Dzemul, es uno de los integrantes de la agrupación que decidió reactivar esta actividad en la zona. (José Acosta/Milenio Novedades)
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MÉRIDA, Yuc.- Raúl May May, salinero de Dzemul, con machete, pala y una canasta se introduce en la charca, clava el machete y luego con la pala “raspa” la zona. Con sus manos recoge los pequeños trozos de la sal que coloca en una canasta para llevar a tierra firme, donde pondrá a secar el producto.

La única protección que tiene son sus lentes  tipo espejo para que el reflejo solar no lo moleste mientras trabaja, y una gorra para evitar la insolación. El resto de su indumentaria es una camiseta sin mangas, así como su bermuda. Tampoco puede tener ropa muy pesada debido al trabajo que realiza en las charcas.

La sal que se extrae es la misma que incluso necesitan los pepineros para completar el proceso de secado y congelamiento del equinodermo una vez que ha sido desviscerado, lavado y sancochado.

Este grupo de salineros apenas comienza y la persona que los apoyó en el proyecto les ha ayudado también con herramientas de trabajo, máquinas, motor y mangueras, estas últimas en especial para lavar con agua dulce la sal cuando se ha mojado por la lluvia o se ensució con la arena; asimismo, aprovechan el pozo de agua dulce que se ubica cerca de esa zona de trabajo.

Cada equipo de trabajo sabe lo que cuesta extraer el material, formar un “cerro” de aproximadamente 500 kilos; el kilo del producto ya procesado se vende a unos mil 200 pesos. Ese proceso les lleva de dos a más horas, todo depende de qué tan rápido trabajen, algunos prefieren la noche para evitar el calor del día.

Una vez que la sal se ha secado sobre las lonas, que cada grupo trabaja en la charca que les corresponde, se coloca en bolsas de rafia para luego ser enviada a Mérida, donde la espera el comprador.

Sobre la extracción de agua dulce para el proceso de lavado, señaló que el pozo se ubica cerca, entre las chacas que ahora aprovechan y las otras donde se genera el alimento de los flamencos; pero ninguno de ellos, ni siquiera sus abuelos lo hicieron, se los heredaron sus ancestros mayas, quienes también aprovechaban esa producción salina, cerca de ahí se ubica la zona arqueológica de Xcambó.

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