20 de Junio de 2018

Yucatán

Triunfa en Sisal primera granja de pulpo maya

La reproducción, nacimiento y puesta en el mercado se plantea como una actividad alternativa durante la época de veda.

El pulpo es una de las pesquerías más rentables en Yucatán. (SIPSE/Archivo)
El pulpo es una de las pesquerías más rentables en Yucatán. (SIPSE/Archivo)
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Milenio
MÉXICO, DF.- Después de casi 10 años de intensa y fructífera investigación y del trabajo de un grupo de mujeres de Sisal, en la costa yucateca, ya funciona la primera granja exitosa en el mundo de cultivo de pulpos, en este caso, de la especie Octopus maya, endémica de la región.

“En otras partes se han hecho intentos, pero enfocados sobre todo a la engorda, que es diferente a criarlos desde la eclosión de los huevecillos”, dijo Guadalupe Villegas Bárcenas, del posgrado en Ciencias del Mar y Limnología en la Unidad Multidisciplinaria en Docencia e Investigación (UMDI) campus Sisal, Yucatán, de la UNAM.

En acuacultura hay una lista larga de variables físicas, químicas y biológicas, que se deben considerar para cultivar una especie. “La dieta es quizá un factor crucial en el éxito del cultivo. Garantizar la sobrevivencia y el crecimiento con una buena condición nutricional es un reto que se mantiene durante todo el proceso”, comentó.

Reproducción en el medio natural

Estos animales inician su reproducción con el cortejo, en el que el macho y la hembra despliegan movimientos, cambian de color uno frente a la otra, y en cierto momento, el macho deja su esperma en la pareja. En la parte terminal del tercer brazo o tentáculo de aquél, hay una estructura con la que introduce los espermatóforos o paquetes espermáticos en la cavidad del manto de su compañera.

“Los espermas vienen en conjunto, digamos que empaquetados, de ahí su nombre. Una vez que están dentro de la cavidad, los óvulos son fecundados; posteriormente, la hembra los expulsa y los lleva a una cueva que ha preparado como refugio para que continúen su desarrollo”, explicó Villegas Bárcenas.

En la plataforma continental de Yucatán, específicamente la región de Sisal, hay bastantes formaciones de carbonato de calcio, que al ser perforadas por el agua que se filtra, permiten que se formen cavernas marinas. Entre éstas, la hembra busca una y la acondiciona para colgar en el techo sus huevecillos alrededor de un filamento que recuerda un racimo de uvas.

Durante la puesta y desarrollo embrionario -que dura alrededor de 45 días, desde que cuelga los racimos hasta que el animal eclosiona o sale del huevo-, se dedica a cuidarlos. En todo momento, los protege de los depredadores, y con aire que arroja por una estructura conocida como sifón los mantiene limpios de parásitos.

La universitaria indicó que en “este proceso, que es el único reproductivo en su vida, ella deja de alimentarse, y días después de la eclosión muere de inanición”.

La cosecha

Una de las características de Octopus maya es que presenta “desarrollo directo”, es decir, nacen con las características físicas de un adulto. “No tienen una etapa larvaria, y en ello radica gran parte del éxito de la cría en cautiverio, porque otras especies sí tienen, y alimentar una en cultivo es muy difícil”, expuso.

El peso de cosecha dependerá del mercado al que se destine, pues hay quien prefiere adultos o un pulpo pequeño. En Sisal se cultiva el octopus baby, de 100 gramos de peso promedio, preferido por un tipo de mercado conocido como gourmet.

De este tamaño es muy dúctil en la cocina, porque permite prepararlo de diversas maneras, y su carne es muy suave. Entre las ventajas económicas para el productor están que necesita menos trabajo y alimento, y su precio de mercado es mayor al del pulpo adulto.

Dos patentes a favor de la UNAM

La investigación del pulpo en la UMDI se divide en dos áreas de trabajo. Una es propiamente la de investigación, el área experimental, y la otra es la de cultivo, en la que está integrada la cooperativa. Las dos trabajan en estrecha colaboración.

El cultivo se inicia en el área de reproducción, a la que llegan los pulpos silvestres adultos, hembra y macho, capturados por los pescadores. Una vez que ella ha hecho el filamento con los huevos adheridos, estos últimos son retirados y colocados en incubadoras en las que se intenta reproducir el ambiente de la cueva.

Las incubadoras utilizadas en su sistema de producción son resultado del trabajo de estudiantes de posgrado y de los investigadores de la UMDI. Desde 2010 están patentadas a favor de la UNAM.

Al eclosionar, las crías se llevan a las áreas de pre-engorda y engorda sucesivamente, donde son alimentadas. “En el cultivo, ese proceso es considerado por algunos investigadores como el factor más importante, porque en ello radica la viabilidad económica del proyecto”, apuntó.

En su ambiente natural, comen principalmente crustáceos –como las jaibas, sus preferidas-, peces y otros cefalópodos. En cautiverio, si no aceptan lo que se le brinda, o si no es lo suficientemente nutritivo, el proyecto de cría no funciona.

Pulpos alimentado con croquetas de perro

En otras partes del mundo se han utilizado desde barritas de surimi -pescado molido con colorantes artificiales-, pollo congelado, e incluso croquetas de perro. “Estos primeros intentos fueron prácticamente de prueba y error”, relató.

En 2010, Rosario Martínez (de la Universidad Autónoma de Guanajuato) desarrolló un alimento con jaiba y calamar, entre otras cosas, que fue bien aceptado. “En la UMDI, se hicieron pruebas en las que se alimentó a Octopus maya con jaiba fresca, lo mejor que se podía ofrecer, pero a un precio muy elevado. Sin embargo, como daba buenos resultados se empleó como dieta control en experimentos”, señaló VillegasBárcenas.

“Los trabajos de Rosario Martínez, y muchos otros antes del suyo, son muy importantes porque fueron el inicio de una serie de experimentos que nos permitieron desarrollar un alimento de buena calidad a un costo menor, con el que las crías crecen bastante bien.

“Hicimos experimentos con algunos ingredientes y cantidades hasta que se logró una fórmula adecuada en nutrimentos y costos de producción, porque uno de los problemas en el cultivo es la viabilidad y rentabilidad. Ya está en proceso la patente que permitirá a la UNAM comercializarla”, acotó.

Nacimiento de la cooperativa de mujeres

En la comunidad de Sisal hay una división del trabajo en la que los hombres, principalmente, salen a pescar, en tanto que las mujeres venden el producto de la pesca de la jornada, pero guardan una parte para el consumo familiar.

La pesca artesanal es la principal actividad económica, y una de las pesquerías más importantes en el país. Sin embargo, durante el periodo de veda, de seis meses, no se puede extraer el producto, por lo que en ese lapso, algunos practican otros oficios en pueblos vecinos, o en la ciudad de Mérida.

En 2005, con el objetivo de conservar la especie y como una alternativa económica que proporcione ingresos durante la veda, la UNAM invitó a la comunidad a unirse al proyecto.

“De entrada, los hombres se negaron a participar, pero siempre hay mujeres muy entronas y propositivas, y con ellas, unas seis u ocho, inició la tarea”, recordó la investigadora. “Más tarde, algunos compañeros pescadores se integraron. Después de algunos años de investigación y del trabajo de las señoras, se pensó en formar una cooperativa, a la que se llamó Moluscos del Mayab, con lo que se hace alusión a la biología de la especie y a la región”.

Aunque todavía no es mucha –porque la producción si bien es comercial, aún está en etapa piloto-, ya hay cierta ganancia. En el momento que la producción sea a gran escala, serán mayores. “Pero esta remuneración, aunque pequeña, les funciona”, consideró.

Producción de conocimiento

El grupo de cultivo está formado por investigadores de la UMDI y estudiantes de posgrado de diversas partes de la República y del mundo, que aportan el conocimiento adquirido en sus experimentos. Se forma una mancuerna con los miembros de la cooperativa en un flujo bidireccional entre la ciencia y el conocimiento del entorno, y la experiencia de los habitantes de este pueblo costero.

“Carlos Rosas, Pedro Gallardo, Cristina Pascual, Maité Mascaró, Claudia Caamal (todos de la UMDI), son algunos capitanes de esta gran tripulación”, concluyó.

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