18 de Septiembre de 2018

Yucatán

Un alcalde encabeza historias sobre carreteras embrujadas

Entre los reportes está el de un ser con garras que flotaba en el aire con el cuerpo de forma vertical, como si nadara.

Recientemente varias personas han reportado haber tenido experiencias paranormales en carreteras de Yucatán. (Jorge Moreno/Milenio Novedades)
Recientemente varias personas han reportado haber tenido experiencias paranormales en carreteras de Yucatán. (Jorge Moreno/Milenio Novedades)
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Jorge Moreno/Milenio Novedades
MÉRIDA, Yuc.- Hace un tiempo les hablamos sobre la vivencia paranormal que tuvo un chofer de una empresa refresquera en la carretera a Tekax, pues pudo ver junto con su compañero el fantasma de una mujer que les pedía aventón.

A raíz de esto, varios lectores se comunicaron conmigo para contar sus propias experiencias, ya que afirman que también han vivido fenómenos paranormales mientras conducen, pero cuando lo han platicado, sus amigos no les creen o los tiran a locos, por ello en ocasiones han preferido no decirlo.

Algo importante para tomar en cuenta cuando me llega un relato de este tipo, es la experiencia del conductor y la hora en que ocurre, es decir, si se trata de una persona que no está acostumbrada a manejar en carretera o que lleva más de cuatro horas manejando ininterrumpidamente; entonces, es posible que su inexperiencia o el sueño le hagan tener visiones.

Pero cuando se trata de traileros o personas experimentadas es difícil que se sugestionen o que la mente les juegue una broma.

Un chofer de Tekantó al que apodan “Lolo” compartió un relato sobre este tema y afirma que en una ocasión estaba viajando en la noche hacia Cancún en un auto tipo vagoneta junto con otras personas, y justo antes de entrar a un poblado vio cómo un ser con las manos largas pasó frente al auto. En ese momento estaba de copiloto y entonces no comentó nada, pero el chofer volteó hacia él y le preguntó: “¿Viste algo?”, ya que todos los demás pasajeros estaban dormidos. 

Describió al ser como una persona con vestimenta oscura, brazos largos y que flotaba en forma vertical; también dijo que los pies tenían forma normal, pero con las uñas muy largas como si fueran garras. Dice que hacia un movimiento con las manos como si estuviera nadando, pero estaba en forma vertical, es decir, de pie y moviendo las manos de arriba hacia abajo. Pasó de un lado a otro de la carretera en una manera lenta.

El chofer le respondió: "Exacto, eso es lo que yo vi”. Lolo había decidido no comentar nada porque pensó que solo estaba alucinando, pero es muy difícil que una alucinación de este tipo sea de manera colectiva. 

Al llegar al poblado más próximo llamaron por radio a sus compañeros del volante para decirles sobre lo que habían visto; varios quisieron ir a ver qué cosa es lo que pasaba por allí, pero optaron por no regresar pensando que probablemente ya no estaría en ese sitio. Pero ese extraño ser debe de estar por allá cerca porque según la descripción podría tratarse del algún tipo de brujo que estará rondando por ese lugar. 

Anécdota de alcalde

Cabe mencionar que hace unas semanas platiqué con un alcalde de un municipio de Yucatán que me dijo que trabajó por muchos años como trailero, y en sus viajes hacia el centro del país vivió en carne propia varias experiencias paranormales.

Una de ellas fue cuando estaba por Chiapas y al bajar su velocidad cerca de un poblado para pasar los topes vio a uno de los niños que comúnmente venden cosas por ahí, que corría para alcanzar el tráiler, con la mano levantada junto con su mercancía, con el afán de venderle algo: “Lo que se me hizo raro es que eran ya las dos de la mañana y era un niño como de siete años; no tendría porque estar vendiendo a esa hora”.

Y agregó: “Tras pasar el tope aceleré, pero al ver en el retrovisor ya no había nadie, lo que se me hizo más raro aún; uno o dos días después, de bajada pasé por ese mismo poblado y me bajé a comprar unas provisiones, en el mismo sitio, platicando con el tendero me dijo que apenas 3 días antes habían atropellado a un niño con las mismas características del que vi. De hecho, crucé a ver el nicho que recién habían hecho y hasta lagrimé de la impresión y de la pena, pues yo vi a su alma en pena que aún ya muerto trataba de vender algo y yo la verdad no me había detenido”.

“Lo que hice en ese momento fue sacar diez pesos de mi bolsa y ponerlos en el nicho, pues eso costaba cada producto que vendía el pobrecito”, finalizó.

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