20 de Septiembre de 2018

Yucatán

 / Clima

El mar entró 'como si fuera un tsunami' y arrasó con todo

La costa yucateca sufrió embates de vientos de casi 80 km/h, rachas de 100 km/h y olas de más de cuatro metros de alto.

Una familia de Dzilam Bravo tuvo que poner en alto sus pertenencias para evitar que el agua de mar las mojara y dañara. (José Acosta/SIPSE)
Una familia de Dzilam Bravo tuvo que poner en alto sus pertenencias para evitar que el agua de mar las mojara y dañara. (José Acosta/SIPSE)
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Luis Fuente/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- El  violento norte, propiciado por el frente frío número 14, que afectó la tarde-noche del martes con oleaje de más de cuatro metros de altura, vientos de casi 80 kilómetros por hora y rachas de 100, causó inundaciones en la costa yucateca -de lo que ya habiamos anticipado-, principalmente en Dzilam Bravo, donde la fuerza de la naturaleza destruyó parte del muro de contención, hundió más de 15 lanchas ribereñas e inundó 80 predios, afectando a unos 400 habitantes.

Las primeras noticias de la violenta entrada del norte, como anticipamos en la madrugada del miércoles, se dieron a conocer vía Twitter.

El temporal provocó que dos embarcaciones registraran percances, una de ellas “El Pelícano”, cargado con cuatro toneladas de pulpo, encalló frente a Las Coloradas, municipio de Tizimín, de modo que sus 16 tripulantes fueron rescatados y trasladado a la clínica del IMSS de Progreso, en tanto que el navío quedó bajo resguardo de la Capitanía de Puerto.

La tripulación de “El Pelícano” se dedicaba a la captura de pulpo a 12 brazas de profundidad desde el día 10 pasado y anteayer cuando regresaban fueron sorprendidos por la fuerte marejada y los vientos los llevaron a encallar.

El otro pesquero “Freshco II”, al navegar a 41 millas al oriente de Dzilam Bravo, estuvo a punto de naufragar cuando la noche del martes, registró una fractura en su casco a causa de las fuertes marejadas y comenzó a zozobrar, por lo que la tripulación envió un SOS.

De acuerdo con la Capitanía de Puerto de Progreso, la embarcación dañada se inclinaba  hacia uno de sus costados, pero fue auxiliada por otra embarcación que se colocó a manera de cuña para evitar que vuelque, mientras la tripulación se encargaba de achicar el agua y las dos naves avanzaban despacio hacia Progreso.

Poco después de las dos de la tarde de ayer, la Capitanía de Puerto de Dzilam Bravo reportó que el navío también fue auxiliado por la lancha interceptora de la Armada de México LR 108.

En lo que se refiere a la costa norte, la marejada causó un deslave a la altura del segundo puente –con dirección a Dzilam de Bravo- que se llenó de tierra y sargazo lo que obligó a patrullas de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) a cerrar ese tramo.

Carretera inundada

En el tramo entre Santa Clara y Dzilam de Bravo, a la altura del edificio conocido como la Mina, la carretera fue inundada por el mar.

Sin embargo, los embates de la naturaleza causaron los mayores daños en Dzilam de Bravo, donde dos tramos del muro de contención en la zona poniente fueron destruidos, así como también tres muelles de madera –uno de ellos nuevo-, los cuales resultaron con severos daños, al grado de que quedaron inhabilitados.

Además el fuerte oleaje hundió unas 15 lanchas ribereñas que estaban fondeadas cerca del muro de contención.

La fuerza de las olas arrasó con todo lo que hallaba a su paso, de modo que cuando personal del Ayuntamiento, SSP y Protección Civil llegó a la zona halló pulpos, peces e incluso pepino de mar, tratando de sobrevivir en las vías inundadas con agua de mar.

El Gobernador dijo que se realiza un diagnóstico para saber con exactitud el número de familias afectadas y los daños

De acuerdo con el recuento de las autoridades, más de 80 casas registraron inundaciones con el agua de mar, afectando a unas 400 personas, pero éstas no quisieron salirse y se quedaron a cuidar sus cosas y limpiar los inmuebles cuando vieron que llegaron pipas de bomberos de la SSP y Protección Civil para desazolvar la zona.

A pesar de la contingencia, en Dzilam de Bravo no se suspendieron las clases, a excepción del jardín de niños “Nicolás Bravo”, porque resultó inundado. El día permaneció nublado y con llovizna de manera esporádica.

Los pescadores Alvaro Perera y Angel Canché señalaron que solicitarán al Ayuntamiento de Dzilam de Bravo que apoye a los hombres de mar que perdieron sus lanchas y motores en este temporal, toda vez que las embarcaciones estaban listas para salir a la captura de pepino de mar, ya que están por liberarse los permisos para esa actividad. “Ahora se quedaron sin nada”, enfatizaron.

En Celestún se reportó que las calles 10 y 12 resultaron inundadas por la crecida de la marea y el fuerte oleaje provocado por el frente frío.

“Parecía huracán nos asustamos, puesto que el agua entró por toda la casa”, relató la señora María Isidora Canul Cohuó, vecina de Celestún.

Vuelve la normalidad: Procivy

Por su parte, la Unidad Estatal de Protección Civil (Procivy) reportó que la situación en las comunidades afectadas ha vuelto a la normalidad.

El organismo indicó que el fenómeno no presentó lluvias fuertes, pero sí provocó un oleaje elevado que llegó hasta las calles aledañas al mar, situación que tuvo mayor presencia en predios ubicados frente al muro de contención de Dzilam de Bravo.

Procivy informó que sólo 10 predios tuvieron afectación en sus patios, aunque extraoficialmente se supo que fueron unos 80, pero no fue necesaria la apertura de refugios temporales ya que sus habitantes se trasladaron a casas de familiares y amigos.

En coordinación con autoridades municipales, los elementos de Procivy realizaron recorridos para constatar la situación del litoral y verificar que el agua se está retirando de las calles.

Se hallaron pulpos, peces e incluso pepino de mar, tratando de sobrevivir en las vías inundadas con agua de mar

La Secretaría de Obras Públicas, a través del Instituto de Infraestructura Carretera de Yucatán (Incay), labora en la zona, en coordinación con la Secretaría de Seguridad Pública, para subsanar los daños ocasionados a una parte del muro de contención de Dzilam de Bravo y despejar un tramo carretero cerca de Chabihau.

Por instrucciones del gobernador Rolando Zapata Bello, desde la noche del martes se realizó un operativo en apoyo a la población de la costa yucateca.

Asimismo, a Dzilam de Bravo llegaron unidades de bomberos, ambulancias, camionetas antimotines de la Secretaría de Seguridad Pública, Ejército, Procivy y Cisey para ayudar a los afectados y ayudar en la limpieza del puerto.

Los elementos de la SSP, encabezados por su titular, Luis Saidén Ojeda, realizaron tareas de desazolve en las calles afectadas, principalmente en la 2 entre 9 y 11, así como en la 11 entre 6 y 2, en el oriente y la 17 y la 19 en el poniente del puerto.

El gobernador Zapata Bello expresó que se realiza un diagnóstico para saber con exactitud el número de familias afectadas y los daños, a fin de conocer sus necesidades.

Sintieron miedo por el viento

Carlos Martínez Córdova y su esposa Seferina Poot Canul lograron salvar algunas de sus pertenencias al ponerlas en muebles altos, cuando alrededor de las nueve de la noche del martes se percataron que el agua comenzó a inundar su casa, ya que está en un terreno bajo que colinda con la ciénega, a las afueras de Dzilam Bravo.

Carlos, de oficio pescador, pero que también se dedica a la milpa, indicó que en su casa, además de su esposa, viven su hija, el marido de ésta y sus dos pequeños, quienes ya se han acostumbrado a usar botas de hule y ayudar a poner las cosas en alto cuando hay “crecida”.

En el caso de anteanoche les tomó desprevenidos, ya que a pesar de que estaba anunciada la llegada del norte, no pensaron que entrara con tanta violencia y que avanzará tanto el agua de la ciénega.

“Sabíamos del mal tiempo, pero cuando comenzó el viento fuerte sentimos algo de pánico y comenzamos a preparar las cosas para ir a un refugio, pero a pesar de que el agua llegó a unos 40 centímetros, decidimos quedarnos”, dijo.

Ayer, esta familia puso a secar la ropa en el tendedero al frente de su casa. Carlos indicó que les esperan unos días difíciles, ya que cuando llega un norte se cierra el puerto a las embarcaciones ribereñas.

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