21 de Mayo de 2018

Yucatán

Virgen de Guadalupe, la madre que da consuelo a los mexicanos

Exhortan a recordar que la Virgen Santísima se quedó en esta patria para que recurrir a ella, ya que sabrá escuchar a todos como una verdadera madre.

Invitados y conductores del programa radiofónico Salvemos Una Vida.
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Coral Díaz/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- El programa radiofónico Salvemos Una Vida dedicó la transmisión de este viernes a recordar la historia de las cuatro apariciones de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego y de esta manera reflexionar acerca del gran mensaje que envió con su gran amor a los mexicanos y que por ello se conmemora cada 12 de diciembre su aniversario.

En esta emisión, que se transmite por el 100.1 de Amor, las conductoras Alis García y Esperanza Nieto estuvieron acompañadas del abogado Herminio José Piña Valladares, estudioso de la Virgen de Guadalupe, y del Padre Cosme Andrade, quienes explicaron estos sucesos ocurridos hace 482 años.

Piña Valladares, que ofrece pláticas relativas al tema, compartió con el auditorio la historia acerca de la celebración a la Virgen Morena. 

El investigador explicó que en el país se celebran y recuerdan con mucho cariño las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac, del 9 al 12 de diciembre.

“Los mexicanos y los yucatecos tenemos mucha devoción y amor a nuestra Madre del Cielo en la vocación de Santa María de Guadalupe”, mencionó.

Narró que la primera aparición tuvo lugar el sábado 9 de diciembre de 1531 cuando Juan Diego venía de Tulpetlac y se iba a Santiago Tlatelolco para estar presente en un templo.

Durante el programa se recordaron las cuatro apariciones de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego, para reflexionar acerca del gran mensaje que envió con su gran amor

Al amanecer llegó al cerro del Tepeyac y al pasar por el lugar escuchó una música semejante al canto de muchos pájaros, se detuvo a oírla, la música cesó y oyó una voz en lo alto que lo llamaba diciendo: Juan Dieguito.

El se atrevió a ir donde lo llamaban y al llegar a la cumbre del cerro vio a una señora de singular hermosura cuya vestidura irradiaba resplandores y la Virgen entonces le dijo: “Sabe y ten entendido, tú, el más pequeño de mis hijos, que soy la siempre Virgen María, madre del Dios verdadero, por quien se vive, del Creador cabe quien está todo, Señor del cielo y de la tierra, deseo vivamente que se me erija aquí un templo para en él mostrar y dar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa a ti y a todos los otros”, recalcó.

Entonces, Juan Diego obedeció inmediatamente, solicitó audiencia con el Señor Obispo Fray Juan de Zumárraga, lo cual no fue fácil, le daban largas y esperó mucho tiempo, pero lo hizo; sin embargo, el sacerdote no le creyó su mensaje y le pidió alguna señal para saber que era la Señora del Cielo.

Al día siguiente Juan Diego no fue al cerro del Tepeyac, porque su tío Juan Bernardino estaba muy enfermo, al día siguiente, el 12 de diciembre, Juan Diego salió muy temprano a buscar un sacerdote para su tío, pero recordando que la Virgen lo había citado quiso evadir su encuentro y en vez de seguir derecho, pensó rodear todo el cerro del Tepeyac por la ladera que mira al oriente.

Pero no logró su propósito porque en ese momento vio a la Señora del Cielo que le dijo con palabras maternales: “Oye y ten entendido hijo mío, el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige, no se turbe tu corazón, no temas esa enfermedad, ni otra alguna enfermedad y angustia, no estoy aquí que soy tu madre, no estás bajo mi sombra, no soy yo tu salud, no estás por ventura en mi regazo, no te apene ni te inquiete otra cosa, no te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá de ella”.

Estas palabras causaron en Juan Diego un gran consuelo, por lo que le pidió la señal que le solicitó el señor Obispo y la Virgen entonces le dijo que subiera a la cumbre del cerrito y que cortara las flores que allí encontraría.

Entonces Juan Diego subió al cerrito y encontró un jardín florido en el que habían brotado las más variadas rosas, aunque no era temporada y que nunca se habían dado allí. Ya con ellas en su ayate, la Santísima Virgen dijo que las llevara donde el señor obispo, pero que no desplegase su ayate ni lo mostrara a nadie más. Así lo hizo Juan Diego.

Después de conseguir entrar en el obispado, le dijo a Zumárraga que ahí le llevaba la prueba que le había pedido. En ese momento soltó su ayate y apareció en él pintada “como por los ángeles”, la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Poco tiempo después, inició la construcción del primer templo dedicado a la Virgen Morena, en el barrio hoy conocido como La Villa.

La reflexión

“Este hermoso mensaje nos hace reflexionar a todos los yucatecos y mexicanos que la Virgen Santa María de Guadalupe es nuestra madre, al decirle a Juan Diego y también a nosotros nos dice con palabras maternales, no estoy aquí que soy tu madre, no estás bajo mi sombre, no soy yo tu salud, no estás por ventura en mi regazo”, indicó el especialista Herminio José Piña Valladares.

También dijo que la madre María de Guadalupe solicita que se le construya una casa  o un templo al decirle a Juan Diego, deseo vivamente que se me erija aquí un templo para en el mostrar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa a ti y a todos los otros, oír ahí sus lamentos y remediar todas sus miserias, penas y dolores.

“Es un pasaje hermoso y de gran profundidad al decirnos a todos nosotros que en ese templo, ella mostrará todo su amor maternal y oirá los lamentos y remediará todas nuestras penas y dolores”, subrayó.

Por lo que recalcó que en este mes de diciembre hay que recordar que la Virgen Santísima se quedó en esta patria para que los mexicanos recurran a ella, que sabrá escuchar a todos como una verdadera madre.

“Desde entonces María de Guadalupe ha sido y sigue siendo el centro de nuestra identidad como mexicanos y como dijo el Papa Juan Pablo II en su visita a México, María de Guadalupe es la estrella de la evangelización de Latinoamérica”, puntualizó.

Llenarse del Espíritu Santo

Por su parte, el Padre Cosme Andrade hizo énfasis en que si la Virgen María siendo tan semejante a todos, lo importante es ver que ella antes de Pentecostés ya había recibido el Espíritu Santo y estaba llena de él, cosa que no sucedió ni en David, ni en Salomón.

Porque, dijo, si hubiera sucedido en David y en Salomón no hubieran pecado, recordemos que David decía, “no retires de mí tu divino y santo espíritu Señor, por favor”.

“Entonces si en aquellos grandes hombres del pasado el Espíritu Santo operaba y habló con los profetas, era el que inspiraba a estos hombres de Dios, entonces la Virgen María, un ser humano como todos, llena del Espíritu Santo, lo que sucede en ella es la constancia en la oración, aun con todo lo que tenía que hacer, por lo que nos damos cuenta que si consagramos desde que nos levantamos, nos persignamos, significa que nos llenamos de Dios, eso ya es orar, es gratitud hacia el Señor por todo lo que tenemos”, explicó.

Por tanto cuando se tiene esa gratitud es cuando los seres humanos se convierten en seres humanos de lujo y entonces se asemejan a la madre santísima, llena del Espíritu Santo.

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