20 de Octubre de 2018

Yucatán

Preocupa el aumento de casos de mal de Chagas en Yucatán

La Uady colabora con instituciones nacionales y extranjeras en la producción de vacunas de última generación contra esta enfermedad.

El vector del mal de chagas es un insecto conocido popularmente como <i>pic</i>, su nombre científico es <i> triatoma dimidia</i>. (SIPSE)
El vector del mal de chagas es un insecto conocido popularmente como pic, su nombre científico es triatoma dimidia. (SIPSE)
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José Salazar/SIPSE
MÉRIDA, Yucatán.- Los casos de Tripanosomiasis Americana, término médico utilizado para el llamado “mal de Chagas”, registrados en Yucatán hasta el 15 de octubre, suman 42, de los cuales 38 se han presentado en hombres. En la última semana epidemiológica, la número 41, se detectaron dos nuevos casos del padecimiento. 

En Yucatán, un estudio realizado en 2013 por el Centro de Investigaciones Regionales (CIR) “Dr. Hideyo Noguchi”, de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), reveló que uno de cada 100 habitantes de la ciudad de Mérida podría ser portador del mal de chagas, es decir, casi 18 mil personas estarían infectadas, muchos de ellos incluso sin saberlo toda vez que el parásito puede alojarse en las células hasta por 30 años sin causar síntomas.

Jorge Zavala Castro, director del CIR explicó que el vector del mal de chagas es un insecto conocido popularmente como "pic" y cuyo nombre científico es triatoma dimidiata, que es un hematófago (se alimenta de sangre) nocturno que pica básicamente a especies animales. El humano es un reservorio accidental, es decir, se alimenta de este cuando se atraviesa en su camino.

Durante el Congreso Nacional de Parasitología, llevado a cabo el pasado mes de septiembre en la Facultad de Ciencias de la UNAM,  la doctora Maria Elena Bottazzi, del Baylor College of Medicine de Houston, Texas mencionó  que las personas se pueden infectar desde temprana edad, seroconvertirse (desarrollar anticuerpos indicadores de la infección), pero nunca presentar síntomas y que sólo del 30 por ciento al 40 por ciento de la población infectada desarrolla una cardiomiopatía (aumento del tamaño del corazón) severa. 

Agregó que México ocupa el primer lugar en la transmisión del parásito por vía congénita.

“En realidad es muy difícil prevenir la infección, es por esto que el desarrollo de una vacuna es de gran importancia, ya que no sólo podría prevenir la infección, sino también complementar al medicamento y así reducir la toxicidad. El tratamiento Aunque hay un par de medicamentos, éstos funcionan preferencialmente en las fases agudas y no en las etapas crónicas, además son tóxicos”, advirtió la investigadora.

Millonaria carga financiera

La doctora Bottazzi  señaló que la enfermedad de Chagas tiene un costo global de 7 mil millones de dólares. Esta cifra se explica debido a que cuando las personas infectadas desarrollan complicaciones, tienen que ser hospitalizadas, requieren marcapasos, medicinas y  dejan de ser productivas a largo plazo.

“Una vacuna terapéutica contra la enfermedad de Chagas sería económica, efectiva, ahorrativa y así dominante económicamente. La vacuna ideal sería aquella que fuera barata, efectiva – aunque hay que recordar que actualmente no hay ninguna vacuna que sea 100 por ciento efectiva – y que se pudiera distribuir ampliamente”, expresó. 

La científica informó que la institución que representa, junto con la Uady (a través del CIR Hideyo Noguchi),  el Texas Children’s Hospital, el Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados (CINVESTAV) y el Sabin Vaccine Institute trabajan desde hace algún tiempo en la producción de vacunas de última generación contra las enfermedades tropicales desatendidas de México y Latinoamérica, con especial énfasis en la enfermedad de Chagas y leishmaniasis.

Finalmente, comentó que también se propone reforzar la capacidad local de desarrollar y producir estas vacunas en México a nivel local. 

“Sin duda, es un esfuerzo que tiene que ser multidisciplinario y su objetivo es la creación de nuevas políticas de salud, así como que la tecnología no se quede en los institutos, sino que se pase por todos los procesos necesarios para que haya un interés de la sociedad y los gobiernos y así tenga un impacto social completo”, concluyó. 

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