18 de Septiembre de 2018

Yucatán

'Aguamala' pone en peligro ecosistema de la costa yucateca

Existen cerca de 30 'medusas invertidas' por cada metro cuadrado que tiene la ciénega de Chelem.

La toxicidad de las 'aguamalas' o medusas depende de la especie y el tamaño.(Milenio Novedades)
La toxicidad de las 'aguamalas' o medusas depende de la especie y el tamaño.(Milenio Novedades)
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Ana Hernández/Milenio Novedades
MÉRIDA, Yucatán.- Las condiciones de la ciénaga de Chelem fortalecen la proliferación de las medusas conocidas como invertidas (Cassiopeia xamachana) o "aguamala", cuyo número pasó de unos cuantos individuos por metro cuadrado hasta 30 ejemplares en el mismo espacio.

Se trata de una especie que en teoría no debería estar ahí, en lo que unos conocen como la ciénaga de Chelem o la ría poniente de Progreso.

Lorena León Deniz, del Departamento de Biología del Campos de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Uady, señaló que algunos pescadores refieren que estos ejemplares aparecieron hace unos 14 años, después del paso del huracán “Isidore”, el cual afectó la entidad el 22 de septiembre de 2002.

Consideró que lo que está causando la población de la “medusa invertida de manglar”, ocurre en diversas partes del mundo, y se debe a los cambios físicos-químicos del agua y la temperatura por efecto del cambio climático.

Reveló que han encontrado medusas que pesan hasta 700 gramos, lo cual refleja que se han adaptado bien al ambiente. 

“Trabajamos en la laguna de Chelem, comisaría de Progreso, para saber en qué condiciones está, sí hay contaminantes, la temperatura, salinidad y transparencia del agua; para ver por qué las medusas, en especial una, la invertida, se desarrolla muy bien. Creemos que es por exceso de materia orgánica, pero hay que comprobarlo”, expresó.

La investigadora señaló que en el manglar hay otros tipos de medusas, pero son microscópicas; se trata de las hidromedusas, y también quieren saber cómo van sus poblaciones y concentración, éstas son de baja toxicidad. Señaló que existen pocos estudios sobre la “aguamala” (medusas) en la costa de Yucatán, entre ellos un estudio que data de 1992.

Apuntó que las medusas siempre han existido en las costas yucatecas, sólo que este año su afloramiento ha sido mayor y por ello han sido “detectadas” con más frecuencia.

Los ejemplares de Bolsas fisalia o fragata portuguesa salen, por lo común, por estas fechas, ya que el oleaje comienza a sacar. Su toxicidad es considerado como medio.

Se indicó que este año se pretende realizar en la laguna de Chelem un estudio de variación estacional para tener mayor información sobre dichos especímenes, en especial sobre su reproducción. 

Piquetes
  • Los pescadores que se meten a la ría a buscar camarón o chivitas refieren que les pica mucho “la pulga de mar”, pero hasta el momento no informaron de alguna agresión de la medusa de manglar.
  • Los estudios determinarán qué aprovechamiento se le puede dar a la medusa de manglar.
  • Cetmar y el ITM quieren saber si se puede usar con fines alimenticios, ver sus nutrientes, calorías, grasa, proteínas y carbohidratos.

Arman proyecto comercial

Por otro lado, la medusa es considerada un platillo gourmet, la variedad de manglar, también conocida como “invertida”, está bajo estudio de investigadores del Cetmar, quienes buscan conocer el aprovechamiento comercial que puede tener, reveló Juan Lara, del departamento de Recursos Acuáticos del Centro Tecnológico del Mar 17.

Esta especie que adquiere una posición no común, en lugar de flotar se adhiere al fondo marino y se mantienen fijas, pero asociadas con unas microalgas que les agradan los ambientes muy contaminados, llenos de materia orgánica disuelta, entre otras cosas.

Se ha documentado que los hidrocarburos están muy ligados al aumento de las poblaciones de medusas, y muchos pescadores limpian sus lanchas y los aceites se van al mar. En la región han aumentado las poblaciones de diferentes especies e incluso ha incrementado.

Se informó que existe un registro, en el Golfo de México, de una medusa que midió dos metros de diámetro por ocho metros de largo.

Asimismo se dio a conocer que si la población de las medusas llega a aumentar, causaría problemas, ya que son carnívoras  y se alimentan de otras especies marinas, por lo que podrían consumir animales de importancia comercial y afectaría la economía del municipio.

El proyecto de consumo está a cargo del Cetmat, pero colaboran con Lorena León Deniz, de la Uady, y Luis Rodríguez, del ITM, para concluir análisis para saber los beneficios podría tener su consumo y así poder explotarla.

“Aunque algunos países asiáticos mencionan que el consumo de medusa ayuda a contrarrestar o prevenir el cáncer de mama, se tendría qué verificar su beneficio para consumirlo; su explotación ayudaría a restaurar la salud en la laguna”, dijo.

Los especialistas mencionaron que este año ya comenzarán el cultivo en las instalaciones del Cetmar, ya que no pueden consumirse de manera directa al extraerse de la laguna; hay que tratarla y trabajar las partes.

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