22 de Enero de 2018

Yucatán

Primero les sonrió la 'suerte'... y luego los abandonó

Existen muchas historias de compradores de lotería, a algunos se les escapó la fortuna de las manos, a otros se les 'olvidó' cobrarlo.

Los clientes tienen un límite para reclamar sus premios. Imagen de un comprador de billetes de lotería en un estanquillo del centro de la ciudad. (Jorge Acosta/SIPSE)
Los clientes tienen un límite para reclamar sus premios. Imagen de un comprador de billetes de lotería en un estanquillo del centro de la ciudad. (Jorge Acosta/SIPSE)
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Ana Hernández/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Los encargados de los estanquillos de billetes, así como para los vendedores de lotería, las historias sobre cómo la “diosa fortuna” besó a los afortunados pero no los abrazó, son variadas.

Están desde los que “estuvieron cerca” y un número no les favoreció, hasta los que la tuvieron y dejaron ir porque nunca llegaron a cobrar el premio, ya que cuando encontraron el billete y lo fueron a cambiar, resultó que ya había caducado.

En el caso de la Lotería Nacional, esto ocurre después de un año y en pronósticos deportivos después de 60 días; sucede por alguna razón, de acuerdo con los que les han contado, que las personas guardan y olvidan dónde pusieron el billete o bien, como no acostumbran jugar lo guardan y luego olvidan que lo compraron, y al revisar sus prendas o bultos lo encuentran y al verificar se percatan de que se les “escapó” cobrarlo.

También está la historia de un jugador de Melate que cada sorteo participaba con los mismos números, al grado que era cliente de un estanquillo en el cual le daban crédito y pagaba a llegar la quincena; el encargado del lugar ya lo conocía, pero una vez la que estaba atendiendo era la esposa del vendedor, y cuando le pidió el favor ella no le dio “fiado”, y fue precisamente el número que cayó, en el argot se le dice: “Pateó su suerte”.

En otros casos, como los jugadores del Tris, tienen uno o varios números favoritos, pero que cuando no caen deciden “castigarlo” y jugar otros, y resulta que la suerte repite el número.

La Lotería Nacional también tiene sus historias, y está la de una señor que compró un cachito y lo dejó en su abrigo, el cual guardó luego de que no era necesario volver a usarlo, cuando necesitó ponérselo encontró en la bolsa el billete, fue a checarlo y encontró que estaba premiado, pero el plazo para cobrarlo había vencido un día antes.

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