23 de Septiembre de 2018

Yucatán

He aprendido a creer en mí: Romina Canul Escalante

Con pasión y creatividad, la yucateca inició a los 18 años una empresa de diseño textil.

Bajo el nombre de “Magnolia”, Romina Canul Escalante propone bolsos de diferentes materiales con estampados y diseños originales. (Milenio Novedades)
Bajo el nombre de “Magnolia”, Romina Canul Escalante propone bolsos de diferentes materiales con estampados y diseños originales. (Milenio Novedades)
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Cecilia Ricárdez/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- La tenacidad y la confianza en su talento fueron las bases para fundar su marca a los 18 años, creando lo que no encontraba en el mercado, ahora, siete años después, Romina Canul Escalante, licenciada en diseño de producto, fortalece su proyecto de diseño textil, distribuyendo a nivel regional, nacional y con miras en el mercado global.

Bajo el nombre de “Magnolia” propone bolsos de diferentes materiales con estampados y diseños originales, que abrieron la puerta a más emprendedores de este giro, cuando apenas empezaba el auge del estilo vintage y kitsch en Mérida. 

Egresada de la Universidad Modelo, actualmente, además de encabezar su empresa, es instructora de talleres de diseño con material reciclable, los cuales imparte en instituciones de educación superior, tiendas departamentales y bazares de diseño.

¿Por qué decidiste fundar una empresa de diseño textil?

Desde la carrera comencé, pero este gusto lo traía desde antes de entrar a la licenciatura, cuando hacía algunos accesorios pequeños, porque no encontraba alguno que me gustara en las tiendas y compré mi máquina para confeccionarlos, esto con ayuda de tutoriales y luego en la universidad fui mejorando la calidad, el acabado, y fui creciendo junto con mi marca, cuatro años durante la carrera y tres después de egresar. 

Gracias a la escuela pude ir aplicando los conocimientos en mi negocio, comencé a hacer productos más grandes, desarrollar la mercadotecnia de la marca, aplicar la teoría del color. 

Al principio maquilaba con la tela que compraba, ahora tengo una diseñadora que me hace los diseños que imprimo en el textil y así tengo un trabajo exclusivo y con gráficos que nadie más tiene. Siempre hice estuches, comestiqueras, bolsas y mochilas.

¿Cuando comenzaste, qué observaste en el mercado para arriesgarte a emprender?

Hace siete años prácticamente no tenía competencia, porque no había aquí quien se dedicara a hacer bolsos del estilo y la forma en la que yo lo estaba haciendo. En este sentido, se me hizo fácil posicionar la marca, porque el concepto vintage y kitsch era poco visto y por eso me gustaba usar elementos rebuscados para que nadie tuviera exactamente el mismo producto que yo. 

¿Cuál consideras que es tu valor competitivo?

Todos los productos tienen una personalidad muy definida, si alguien va a una plaza o una tienda departamental no encuentra algo igual, se distingue; además trato de darles un valor agregado en sus compras, detallitos, como stickers, llaveros, para brindarle una experiencia significativa al cliente. 

También hago trabajo personalizado por encargo, para que sea un reflejo de la persona. Todo el trabajo es a mano y hago ediciones especiales limitadas, bolsas que sólo las hago una vez, para dar ese toque de originalidad en las piezas y exclusivo.

¿Cómo te abriste puertas para distribuir tu producto?

Me han ayudado mucho las redes sociales, Facebook, Twitter e Instagram, porque es fácil llegar a la gente, incluso de otros países. 

De unos años para acá hay más tiendas de diseño mexicano que abren espacios a nuevos diseños y eso me favorece.  Acá vendo bien, pero la gente de otros estados valoran mucho el producto, tengo puntos de venta en ciudades de Campeche, Quintana Roo, Yucatán, Veracruz, así como distribuidoras en otros estados como Tabasco y la Ciudad de México, ya envié producto a Argentina y tengo un pedido de Venezuela, que me contactaron por internet, de igual manera una persona en Estados Unidos me pidió piezas para una tienda de diseño mexicano que abrirá en ese país.

¿Cuando iniciaste, cómo resolviste el tema de la inversión inicial?

Para mis quince años mi papá me regaló dos guitarras, una eléctrica y una electroacústica, así que para emprender tuve que venderlas junto con  los amplificadores, con esto compré mis primeros materiales, luego conforme se fueron vendiendo los productos compré el equipo, incluso a crédito. 

Al principio el flujo de dinero era muy poco, lo que entraba era casi lo mismo que salía, prácticamente no tenía ganancias. Luego, cuando salí de la universidad, entré a trabajar a una empresa que diseñaba y armaba cocinas integrales, allí estuve un año, me iba muy bien y con eso ahorré para invertirle más al negocio, de ahí saqué mi capital.

Ahora de esto vivo, ya no necesito traer dinero de otra fuente, ahora tengo hasta un sueldo, cubro los gastos fijos y el sueldo de una joven que me ayuda al armado de las piezas.

¿Qué retos has enfrentado en tu proceso de crecimiento?

Al principio fue el dinero, luego todo se fue acomodando, y el año pasado tuve a mi bebé (Magnolia) el negocio y mi vida se tuvo que reenfocar para no descuidar nada, porque a pesar de lo que algunos me decían, que mi hija sería un limitante de mi carrera, al contrario para mí es un aliciente y la inspiración para seguir adelante, de hecho desde que nació he tenido más trabajo. 

Ahora estoy planeando ampliar mis productos, creando además de la línea de bolsas, ropa, seguir creando y vivir de esto, porque no nací para un trabajo convencional, prefiero que yo sea la que arme la agenda y dedique el tiempo a lo que importa, sí se puede, a pesar de que había quienes me decían que no se puede vivir del diseño.

Con el tiempo he probado que sí se puede, ahora hasta doy talleres, el primero en Colectivo Bazar, para hacer bolsas con lona reciclada, plazas departamentales y en junio haré uno en la Universidad de Valladolid con costal de yute. 

¿Cuáles consideras que son los aprendizajes más significativos que has adquirido en estos siete años?

He aprendido a creer en mí, me he dado cuenta que he crecido profesionalmente y personalmente junto con mi marca. Una lección importante es el valor de la paciencia, porque en los negocios las ganancias no se ven de inmediato y no hay que desesperarse, creer en el proyecto y continuar insistiendo a pesar de todo. 

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