21 de Febrero de 2018

Yucatán

Se multiplican apariciones de 'niña del truck'

Una menor que hace años falleció en un terrible accidente en una hacienda cercana a Baca fue 'vista' por una familia entera.

Hace poco más de 20 años ocurrió un trágico accidente a la entrada de Baca, en la hacienda San Isidro Kuxob, en el que falleció una niña.  Desde entonces varias personas han asegurado haber visto al fantasma de la menor. (Jorge Moreno/SIPSE)
Hace poco más de 20 años ocurrió un trágico accidente a la entrada de Baca, en la hacienda San Isidro Kuxob, en el que falleció una niña. Desde entonces varias personas han asegurado haber visto al fantasma de la menor. (Jorge Moreno/SIPSE)
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Jorge Moreno/Milenio Novedades
MÉRIDA, Yuc.- Apenas el domingo pasado se comunicó la señora Helena Baas Medina, oriunda de la ciudad de Mérida, para comentar que un día antes acudió con su familia a la zona arqueológica de Xcambó,y de regreso vieron lo que aseguran era el fantasma de una niña:

“Viajábamos en el auto cinco personas: mi esposo, mi hija y mis dos hermanos que llegaron de paseo de Playa del Carmen (Q. Roo), y de pronto todos vimos a una niña que quiso cruzar intempestivamente la calle; esto ya cerca de entrar al municipio de Baca, pero de pronto la pequeña desapareció ante la mirada incrédula de todos.

“Recordé entonces que ya se había publicado aquí en De Peso el caso de una niña que murió en un accidente con un ‘truck’ en la hacienda que esta justo por donde pasamos, y la verdad no lo pensé dos veces en reportarles este caso, para que hagan una investigación”, explicó.

Cabe destacar que estos reportes cada vez se hacen más frecuentes, ya que en marzo del año pasado, una familia también tuvo una experiencia similar en ese mismo sitio:

“Acudimos a pasear a Xcambó, por la carretera a Motul, de ahí a Telchac Pueblo y llegamos; de regreso, a eso de las 6 de la tarde, nos perdimos y agarramos otra carretera, la cual, según nos dijeron unos lugareños, nos conduciría al municipio de Baca y de ahí a Mérida”, dijo doña Elvira Mena, quien viajaba en el vehículo con su esposo y sus tres hijos, los cuales tienen 16, 12 y 9 años de edad.

“De pronto, vimos una niña que cruzó intempestivamente la carretera. Mi marido iba despacio y con precaución, así que la vio a tiempo sin ocasionar un accidente; estábamos a punto de comentar la imprudencia de la mamá de la pequeña, la cual no la estaba cuidando cuando de pronto, la vemos de nuevo parada a un costado.

“Esto no podía ser posible porque ya habíamos avanzado unos 200 metros y lógicamente era imposible que corriera más rápido que el auto; para nuestra sorpresa, la pequeña estaba como levitando, pues sus pies no tocaban el piso”, dijo.

Cuestionada sobre lo que hicieron en ese momento, ella comentó que no pudo aguantar el pegar un grito y persignarse al mismo tiempo: “Nos dio mucho terror, lo vieron mi marido y dos de mis tres hijos, ya que el otro estaba durmiendo; qué bueno que ellos lo vieron también, sino yo misma iba a pensar que estaba quedando loca”.

El terrible caso

A fines de 2013 estuve precisamente en la exhacienda “San Isidro Kuxob”, en donde me platicaron la trágica historia que ocurrió ahí hace poco más de 20 años:

Resulta que a finales de los años ochentas, un niño de siete u ocho años jugaba con su hermana de 12 en los terrenos de ese sitio; ellos vivían en la hacienda debido a que ahí trabajaba su papá. 

“Luisito” (nombre ficticio del menor) estaba junto a los trucks que llevaban enormes cantidades de penca de henequén, y en un momento dado empujó uno de estos vagones para darle un susto a su hermanita, que estaba de espaldas junto a otro truck, pero sobre las rieles.

La pesada carga del carrito en movimiento hizo que tomara velocidad y que éste, al estrellarse con el otro truck, aplastara y cercenara el cuerpo de la niña, quien falleció minutos después debido a que casi fue cortada por la mitad. Ni siquiera hubo oportunidad de llevarla al hospital.

A partir de ese momento, la familia decide abandonar la hacienda e irse a vivir muy lejos, tratando de borrar ese recuerdo; al parecer, se fueron al centro del país, ya que ahí buscó trabajo el jefe de la familia. Desde entonces y hasta la fecha, los habitantes y trabajadores de la hacienda aseguran ver y escuchar el alma en pena de esa niña, quien quizás aún no sepa que ya no pertenece a este mundo y vaga en los alrededores en busca de su hermanito y de sus padres.

Con el de este fin de semana ya son seis los reportes que recibo en los últimos dos años sobre las apariciones fantasmales de esa menor, por lo que habré de regresar para continuar con la investigación y para tratar de ayudarla a descansar en paz.

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