21 de Octubre de 2018

Yucatán

'¿Hasta cuándo José Emilio, hasta cuándo?'

Emotivo discurso de aceptación del escritor Fernando del Paso a la Medalla Excelencia en las Letras 'José Emilio Pacheco' en la Filey.

El escritor Fernando del Paso recordó los actos de sangre en Chenalhó, Ayotzinapa, Tlatlaya, Petaquillas, etc. (Milenio Novedades)
El escritor Fernando del Paso recordó los actos de sangre en Chenalhó, Ayotzinapa, Tlatlaya, Petaquillas, etc. (Milenio Novedades)
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Cecilia Ricárdez/SIPSE
MÉRIDA, Yucatán.- De saco naranja, corbata de franjas de colores, como la variedad cromática de sus escritos, Fernando del Paso se distinguía entre el presídium, pero su presencia se imprimió en la memoria de los presentes cuando pronunció el discurso con el que recibió la Medalla a la Excelencia en las LetrasJosé Emilio Pacheco”, la cual le rinde homenaje a su amigo, y fue a él quien se refirió en su intervención, a manera de plática, evocación, reclamo, para sí mismos y los demás.

No amo a mi patria. Su fulgor abstracto es inasible. Así dice uno de los poemas más hermosos y valientes que conozco, su autor es José Emilio Pacheco. Enseguida el poeta agrega: Pero (aunque suene mal) daría la vida por 10 lugares suyos, cierta gente, puertos, bosques, desiertos, fortalezas...”, indicó.

Y prosiguió: “En esta ocasión, en la que vengo aquí, a Mérida, a aceptar y recoger un premio literario que lleva tu nombre, José Emilio, quiero aprovecharla para decirte algunas cosas, a ti que fuiste mi amigo y mi colega durante tantos años, y sobre todo, que fuiste un gran poeta por mí admirado, mi querido vate”.

Recordó que así como José Emilio ama a la patria, pero le duele ser testigo de cómo parece desmoronarse, “quiero decirte que a los casi 80 años de edad me da pena aprender los nombres de los pueblos mexicanos que nunca aprendí en la escuela y que hoy me sé sólo cuando en ellos ocurre una tremenda injusticia; sólo cuando en ellos corre la sangre: Chenalhó, Ayotzinapa, Tlatlaya, Petaquillas...”, expresó.

Entre los presentes su amada esposa Socorro, familiares y amigos, conmovidos por sus palabras, asentían sobre las reflexiones y no faltó quien derramara alguna lágrima de indignación. 

“Tú mismo lo dijiste: los pobres, tarde o temprano ellos, en masa, heredarán la tierra. Tú nos invitaste a admirar su paciencia. Pero... ¿hasta cuándo José Emilio, hasta cuándo? Ese día no parece llegar nunca”.

“No sabes qué triste estoy. Acepto el premio que tiene tu nombre, porque sé que se me da de buena fe, no sin antes subrayar que lo más importante en la vida no es recibir galardones –aunque se merezcan- sino denunciar las injusticias que nos rodean”, apuntó para cerrar con una bomba y una frase en maya de agradecimiento. 

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