19 de Julio de 2018

Yucatán

Bebé 'comprada' por ex Gobernador de Yucatán destrozó a su familia (video)

Nazario, nieto del ex mandatario de Yucatán, y hermano de Ligia Ceballos -quien denunció que fue robada en España- cuenta su verdad.

Nazario Ceballos Franco dice que su hermana Ligia, quien denunció ante la PGR, hace unos días, que fue víctima de desaparición forzada, sólo quiere llamar la atención, y que con eso ha manchado el honor de su familia. (Christian Coquet/SIPSE)
Nazario Ceballos Franco dice que su hermana Ligia, quien denunció ante la PGR, hace unos días, que fue víctima de desaparición forzada, sólo quiere llamar la atención, y que con eso ha manchado el honor de su familia. (Christian Coquet/SIPSE)
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Eduardo Vargas Marín/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Un matrimonio yucateco que tras nueve años de no poder engendrar viajó a España para adoptar una niña que reforzara su amor engendró involuntariamente una duda que acabó por romper, muchas décadas después, toda su familia.

Porque Ligia Ceballos Franco -hoy de 48 años de edad- se supo un día “adoptada” y, en la búsqueda del origen de su vida, dio muerte el amor que sentía por Nazario y Ligia, los noveles padres que la fueron a buscar a España, en 1968.

Eso es, al menos, lo que piensa Nazario, el hermano ‘inesperado’ de Ligia -también conocida como Lily; dice, en entrevista, que “sólo quiere aclarar” que la sospecha de su hermana de ser una bebé robada del franquismo es infundada. “Sólo quiere llamar la atención (...) es más fácil decir que fue robada, a aceptar que sus padres biológicos la abandonaron”.

Días antes de la charla con Nazario, Lily acudió, junto con representantes de Amnistía Internacional (AI), a poner una denuncia ante la Procuraduría General de la República (PGR), en México, para investigar su caso.

Este jueves 23 de febrero, la PGR admitió la denuncia, y se convirtió en el segundo país, además de Argentina, en investigar casos de abusos durante la Guerra Civil que dio origen a la dictadura de Francisco Franco en el Gobierno español.

En España, según AI, por sistema, la justicia española se niega a indagar crímenes cometidos durante el gobierno de la dictadura. De ahí que la denuncia se haya interpuesto en Mexico, sitio al que Ligia o Lily llegó a vivir en 1968.

La creencia de Ligia y AI es que ella fue una de los miles de bebés que el régimen franquista arrancó a matrimonios republicanos con el fin de extinguir la estirpe de sus opositores.

La PGR admitió la denuncia de Ligia o Lily: investigará si ella es un caso de desaparición forzada

Pero Nazario piensa diferente; aunque admite que, en los zapatos de su hermana, él también  buscaría sus orígenes, no lo haría público, pues “los trapos sucios se lavan en casa”.

“Mis padres viajaron a España a adoptar porque querían ‘poner tierra de por medio’ con los padres biológicos; tenían miedo de que, si adoptaban en un México, los papás se arrepintieran y algún día buscaran a la niña (...) por eso también destruyeron los papeles que les dieron cuando la trajeron de España”.

La versión de Ligia es que la decisión de destruir los papeles de identidad es sólo una prueba más de la conspiración entre poderes (Gobierno e Iglesia) para ocultar que ella fue una niña robada.

Nazario asegura que cuando inesperadamente Lily se enteró de su origen, sus padres, Nazario Ceballos Traconis y Ligia Franco -nieta del exgobernador de Yucatán, Agustín Franco Aguilar, quien utilizó sus influencias para obtener la custodia de la pequeña- “le dieron toda la información que tenían” para que pudiera dar con su familia biológica, lo que hasta hoy no ha conseguido.

Nazario hijo cuenta que, incluso, Lily, su hermana, se llevó bajo engaños a don Nazario a España; “supuestamente era un viaje de paseo, pero ya en España le presentó a personas -periodistas- que realizaban un documental sobre los bebés perdidos en la dictadura”, explica.

Tras ese viaje -recuerda el más pequeño de la familia- don Nazario Ceballos Traconis volvió con el alma y la salud rotas: la diabetes que padecía empeoró y perdió movilidad.

Pero ¿Por qué el matrimonio yucateco adoptó una niña en España y no en México?

Explica Nazario que el sueño de sus padres, tras nueve años de casados y de no poder engendrar, era adoptar una niña, porque, en esa época, una mujer solía ser más apegada a los papás; y creían que, con el tiempo, los nietos serían parte de la familia extendida.

Pero muy poco ocurrió como ellos lo planearon; para empezar, la adopción fue “un secreto a voces”. Se lo ocultaron, primero, a Ligia y, luego, a su hermano, Nazario, quien llegó años después, para sorpresa de todos, pues se suponía que sus padres no podían engendrar.

Ella no fue la niña primorosa -según describe Nazario- que sus padres añoraban; la describe como exigente, voluntariosa e incluso violenta, porque ofendía a su madre e incluso le deseaba la muerte. De hecho, esta vida de irreverencia que el hermano atribuye a Ligia acabó peor tras la revelación de que ella era adoptada.

Una vez que confirmó la noticia, que sus padres le contaron parte de la historia, Ligia se alejó de ellos, y con ella, sus tres hijos, es decir, los nietos que Nazario Ceballos padre y Liga Franco añoraban tener cerca.

Distancia entre hermanos

Cuando ella hizo pública su hipótesis de que fue robada durante el franquismo, Nazario, el hermano, decidió romper con ella, porque no estaba dispuesto a mantener una relación con quien estaba lastimando el honor de sus padres.

Así, aquella distancia, la "tierra de por medio", que sus padres quisieron poner entre Ligia y sus padres biológicos llegó hasta sus propios hijos, la fractura definitiva de la familia, o lo que quedaba de ella.

Nazario recuerda que, incluso, en sus respectivos lechos de muerte -su madre murió hace 12 años, y su padre, uno-, Ligia no fue a ver sus padres adoptivos.

La historia no ha terminado porque Ligia, quien ha logrado rescatar sólo el acta de bautizo, en España, con el nombre de Maria Diana Ortiz Ramírez, no está dispuesta a parar hasta no encontrar esa verdad, la suya, muy diferente a la de su hermano Nazario, quien asegura que no está dispuesto a colaborar con una investigación que, para él, resulta incluso un chiste. “Me da risa porque ¿a quién le interesa saber todo eso? Sólo a ella”, se responde.

De todo esto, lo único cierto es que lo que comenzó como el acto de amor de un matrimonio entonces joven -la adopción de Ligia-, un sueño largamente acariciado, el de la niña que permaneciera por siempre junto a ellos, no quedó sino Nazario, un varón, a quien ni siquiera imaginaron, no planearon, no esperaban.

El menor de la familia no sólo estuvo hasta el final, sino incluso después: a 12 años de la muerte de su madre y uno, de su padre, está tan cerca que les da voz: “Yo hablo por ellos, porque ellos ya no pueden defenderse”.

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