17 de Diciembre de 2017

Yucatán

Emprendedor de impacto social

Gabriel Cen Puerto aporta a través de convivencia, hábitos sanos, equidad e información a jóvenes la prevención de conductas de riesgo,

"Siempre me gustó trabajar con niños y jóvenes porque tienes la oportunidad de incidir no sólo a corto plazo, sino en su futuro, y así aportamos a un cambio en la sociedad”, dijo Gabriel Alberto Cen Puerto. (Milenio Novedades)
"Siempre me gustó trabajar con niños y jóvenes porque tienes la oportunidad de incidir no sólo a corto plazo, sino en su futuro, y así aportamos a un cambio en la sociedad”, dijo Gabriel Alberto Cen Puerto. (Milenio Novedades)
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Cecilia Ricárdez/SIPSE
MÉRIDA, Yucatán.- Gabriel Alberto Cen Puerto, a los 18 años, convencido de que la transformación social debe comenzar desde los primeros años del desarrollo humano, fundó la agrupación Unidad de Apoyo de Apoyo para la Prevención  de Conductas de Riesgo (Unaprevs), que recientemente se convirtió en Institución de Asistencia Privada  (IAP) con el fin de aspirar a obtener recursos que contribuya a ampliar sus márgenes de acción.

Actualmente,  Gabriel tiene 21 años y cursa el quinto semestre de la carrera de Criminología y Criminalística en el Colegio Libre de Estudios Universitarios, donde logró reunir al equipo de 25 jóvenes y profesionales que hoy impulsan esta iniciativa, de los cuales 21 son becados por la institución. 

La unidad surgió por la preocupación ante la situación que vive actualmente la juventud, con problemas como el vandalismo, las adicciones, embarazos juveniles y enfermedades de transmisión sexual. Para aportar a las soluciones organiza actividades que promueven información, convivencia fraternal, hábitos sanos, equidad de género y detección de enfermedades. 

¿Por qué emprender en el ámbito social y no lucrativo?

Siempre me gustó trabajar con niños y jóvenes porque tienes la oportunidad de incidir no sólo a corto plazo, sino en su futuro y así aportamos a un cambio en la sociedad. Un menor con valores será un ciudadano de bien. Además, a mí me gusta mucho la criminología, es lo que estudio, y muchos piensan que la carrera tiene que ver sólo con delincuencia, delitos, pero también tiene que ver con la prevención de conductas de riesgo,  es cualquier conducta que te puede llevar a una destrucción y en ese aspecto me enfoqué.

¿Cómo pasaste de una buena intención a una asociación constituida y ahora IAP?

Este trabajo nació hace tres años cuando comenzamos con torneos de futbol en Vergel, invitamos a niños, jóvenes, desde entonces manejábamos donaciones para comprar agua y el mantenimiento del campo. Desde el inicio nuestro fin nunca fue lucrar, sino aportar, pero nos dimos cuenta que conforme crecía el proyecto nos faltaban recursos, entonces reunimos voluntarios de la escuela para ampliar el beneficio y gracias al consejo de la señora Gina Dogre nos animamos a convertirnos en IAP y ya hemos recibido donaciones en especie. 

Además, al ser estudiantes de criminalística nuestro campo de acción se enfoca en el desarrollo de programas en torno al tema de prevención de conductas de riesgo.

¿Cómo se asesoran para saber? 

Nuestros maestros nos apoyan con asesoría y revisión de nuestros programas para que los contenidos sean correctos y cumplan con los objetivos.  Además, generamos investigación para tener indicadores e información que nos ayude a impulsar nuevos proyectos. 

¿Qué tipo de acciones proponen?

Nos conducimos con talleres para sensibilizar, prevención de adicciones, bullying, pandillerismo, enfocándolo en las consecuencias a largo plazo, ya que hay jóvenes que creen que lo que hacen ahora no tiene un impacto en su vida futura.

Trabajamos con los papás para detectar conductas desviadas; aplicamos pruebas de VIH con apoyo de Fundación BAI (Brazos Abiertos)  que nos capacitó, para canalizarlos al Centro Ambulantorio para la Atención del VIH/Sida e Infecciones de Transmisión Sexual, los acompañamos y les damos seguimiento.

Además les damos pláticas a los jóvenes,  hablamos con ellos les damos la confianza para trabajar con ellos y lograr una transformación de sus vidas. Los involucramos en las actividades para que conozcan a otros jóvenes y se den cuenta que no están solos. También organizamos torneos de futbol, lo titulamos “Juguemos contra los problemas sociales”, integramos a jóvenes y adultos en equipos cuyos nombres eran soluciones a estos problemas, era el único requisito, por ejemplo tuvimos equipos como “Chavos contra el bullying” y “Los veteranos también prevenimos”. Vemos al deporte como una herramienta para el cambio. 

¿Cómo vislumbras tu proyecto en los siguientes años?

Como una institución consolidada que trabaja con niños para que cuando crezca y sea padre siga el patrón de los valores. Además, espero que  tengamos una sede física donde prestemos atención.

Queremos  que la sociedad  nos reconozca como una institución que siempre estará dispuesta a ayudar sin pedir nada a cambio. Lo único que hemos pedido a los jóvenes es que regresen a la escuela. En tanto seguiremos con nuestras actividades, pronto tendremos una feria de la prevención con apoyo de las asociaciones que nos apoyan.

¿El factor joven cómo influyó en tu trabajo?

Al principio era difícil tocar puertas para que nos patrocinen, pero poco a poco nos hemos ganado la confianza de dependencias y organizaciones como la Feyac (Fundación del Empresariado Yucateco A. C.),  Centros de Integración Juvenil, Ayuda  a la Mujer Embarazada (AME) Fundación BAI (Brazos Abiertos) y el Instituto Municipal de la Salud. Lo que hacemos es darles una propuesta del programa y próximamente con el Centro Estatal de Prevención Social del Delito tendremos una reunión para que aportemos nuestros proyectos y ellos nos ayuden con el transporte, porque todos los voluntarios costeamos nuestros pasajes y gastos personales. 

¿Qué consejos puedes compartir a los jóvenes?

Ser emprendedor social es una experiencia muy enriquecedora, cuando alguien que ayudas te dice gracias es una satisfacción tan profunda que ni con todo el dinero del mundo se puede conseguir, es una sensación de aportar a lograr un impacto social, especialmente en Mérida donde existen colonias y lugares etiquetados negativamente, y nosotros sabemos que podemos cambiar esa percepción. 

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