25 de Septiembre de 2018

Yucatán

Nuevo riñón le da una esperanza de vida a niña de 10 años

María José celebrará un año de recibir la donación por parte de su tía; durante toda su vida estuvo privada de golosinas.

Fotografía de la pequeña María José, acompañada de sus familiares, entre ellas, su tía,  donante de su nuevo riñón. (Milenio Novedades)
Fotografía de la pequeña María José, acompañada de sus familiares, entre ellas, su tía, donante de su nuevo riñón. (Milenio Novedades)
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Ana Hernández/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Tiene 10 años, a su edad casi todos los niños disfrutan de una paleta de caramelo, un chocolate o un rico sándwich de jamón, pero María José apenas acaba de conocer estos sabores, casi todo este tipo de alimentos lo tenía prohibido, debido a que el único riñón que tuvo no era funcional y su “laboratorio” no lo podía procesar.

Cuando nació, los doctores no le dieron mucha esperanza a su familia, era prematura de seis meses y media, pesaba apenas un kilo con 200 gramos, con sólo un riñón y malformado, las probabilidades de vida de María José Collí Herrera eran muy escasas; sin embargo, pese a todo pronóstico, recién cumplió 10 años de vida y el 22 de octubre conmemorará el primer año de su nueva vida, sin diálisis, porque ahora tiene un riñón que funciona correctamente.

“Ahora como todo niño y luego de su historial médico no es amiga de las agujas, pero a pesar de todo ha colaborado para salir adelante”, explicó su madre, Paula Herrera Varguez, quien junto con su hija y su cuñada, Genny Collí, quien le donó el riñón, asistió al Foro sobre Donación de Órganos y Tejidos.

Majo, quien también tiene discapacidad auditiva, es una pequeña inquieta, que si no fuera por la historia que cuenta su madre, salvo los auxiliares auditivos que tiene, nadie pensaría que lleva una década luchando por su vida y que durante casi todo ese tiempo hubo que privarla de los placeres de comidas y dulces que para los niños son normales.

Con una dieta rigurosa, su familia logró “brincar” sus primeros siete años de vida, hasta que llegó el momento de aplicarle diálisis durante año y ocho meses. Inquieta, no dejaba de cuestionar porque ella pasaba por eso y sus hermanos no (es la menor de tres).

Su talla es poco menor, que los niños de su edad, pero como dice su familia es una niña muy luchadora, lo entiende y no deja de preguntar, sabe cada paso que han dado por mejorar su salud, por eso hoy puede poco a poco tener acceso a algunas comidas y dulces que por mucho tiempo le fueron negados por su enfermedad.

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