19 de Abril de 2018

Yucatán

Yucatán, único estado con 'medicina' para evitar amputación de pies

Especialista indica que, pese a que la artropatía de Charcot afecta a un 10 por ciento de pacientes con diabetes, muchos médicos desconocen la enfermedad

Itzel Caldiño Lozada habló sobre los síntomas que presentan las personas con pie de Charcot. (José Acosta/SIPSE)
Itzel Caldiño Lozada habló sobre los síntomas que presentan las personas con pie de Charcot. (José Acosta/SIPSE)
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Coral Díaz/SIPSE
MÉRIDA, Yuc.- Con un método de cirugía invasiva que en México sólo se realiza en Yucatán, en el Hospital de Ortopedia de la Cruz Roja Mexicana las personas con artropatía de Charcot tienen la posibilidad de evitar la amputación del pie.

La médico ortopedista de la Cruz Roja Mexicana, Itzel Caldiño Lozada, quien es la única en el país que realiza este procedimiento, llegó a Yucatán hace dos años y ha detectado a 63 pacientes con este problema, de los cuales siete ya están recuperados y caminando de nuevo.

La subespecialista en pie, tobillo y deformidades neuromusculares indicó que aun cuando afecta a un 10 por ciento de personas con diabetes, este padecimiento es poco conocido, incluso por los médicos y, por tanto, cuando los enfermos llegan a ser diagnosticados se encuentran en etapas en las que las articulaciones se han deformado considerablemente.

Explicó que la artropatía de Charcot es una lesión neurológica de las articulaciones del pie y se presenta en pacientes con diabetes mellitus, con cirrosis, con defectos neurológicos como el cierre del tubo neural, o en aquellos con secciones medulares.

La mayor frecuencia se presenta en pacientes con diabetes, ya que la sensibilidad no funciona por las alteraciones en la glucosa, por lo que no percibirán que el hueso o la articulación empieza a tener procesos de inflamación y comienza a haber lisis en cartílago, lo cual se manifiesta con hinchazón.

“En el caso de las articulaciones, ante cualquier agresión en los pies, como una fractura, simple torcedura o golpe, creará un proceso inflamatorio”, explicó.

Posteriormente, dijo, generará vasodilatación y un proceso de alteración de los nervios sensitivos, así como otros tipos de lesiones, como la descalcificación. El pie se deforma y deja imposibilitada a la persona, es la historia más común de la artropatía de Charcot.

Caldiño Lozada dijo que al ser un padecimiento que involucra a varias patologías no puede ser tratada por un solo médico, debe haber un equipo conformado por un internista o endocrinólogo que maneje su estado metabólico, un especialista vascular que permita tener adecuado flujo sanguíneo al pie, y un ortopedista que trate este tipo de pacientes.

De esta manera, detalló, el paciente tomará mínimo cinco medicamentos, y ninguna medicina es inocua (que no hace daño), por lo que puede tener complicaciones renales serias, ya que representa una falla renal importante para el diabético, por lo que son pacientes que se tienen que cuidar mucho, y eso en algunas instituciones no lo quieren llevar a cabo.

“Hay que dejar en claro que es una tarea que requiere del compromiso del enfermo, y puede llevar dos años antes de empezar a apoyar el pie. La finalidad es que no pierdan la extremidad, porque para muchas instituciones pie diabético es amputación”, señaló.

Además, agregó que es importante considerar que la mayoría de los pacientes atendidos son de escasos recursos, y el tratamiento se adecua a sus posibilidades, por lo que para inmovilizar el pie se utilizan vendas, mientras que en Estados Unidos se utilizan unos fijadores externos que cuestan hasta 200 mil pesos, y en México las aseguradoras no lo cubren.

“Una vez con las condiciones perfectas en la piel, y el hueso ha pasado ese proceso de inflamación, a través de pequeñas incisiones se puede alinear la extremidad; es una técnica nueva y lo que busco es quitar zonas donde puedan haber úlceras”, apuntó.

Calzado a la medida

El tratamiento no quirúrgico para el pie de Charcot consiste en la inmovilización, calzado a la medida y órtesis, así como la modificación de la actividad diaria.

En el caso de la inmovilización, dado que el pie y el tobillo son muy frágiles durante la etapa inicial de esta enfermedad, deben protegerse para que los huesos débiles puedan repararse, de tal manera que durante este periodo el paciente usará yeso, una bota de ese mismo material removible o un dispositivo ortopédico, además de andar con muletas o en una silla de ruedas.

Los huesos pueden sanar en meses, aunque hay pacientes que requieren más tiempo para la rehabilitación.

Cabe indicar que una vez sanados los huesos, es posible que el uso de calzado con plantillas ortopédicas especiales sea necesario para permitir al paciente retomar las actividades diarias; en los casos de deformaciones severas, se requiere órtesis.

La modificación de la actividad es indispensable para evitar lesiones reiteradas en ambos pies. En algunos casos, la deformidad de Charcot puede ser tan importante que requiera cirugía, lo cual puede llevar un proceso de dos años.
 

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