17 de Julio de 2018

Mundial Brasil 2014

El Mundial se ve amenazado por huelgas

Millones de paulistas se vieron sorprendidos por un paro en el transporte, situación que podría ocurrir durante el certamen.

Los policías brasileños podrían unirse a las huelgas, dejando desprotegido al Mundial. (Foto: Agencias)
Los policías brasileños podrían unirse a las huelgas, dejando desprotegido al Mundial. (Foto: Agencias)
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Agencias
BRASILIA, Brasil.- Paradoja: el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff perteneciente al Partido de los Trabajadores, surgido de la lucha sindical contra la dictadura, se ve amenazado por una eventual ola de paros de sectores como el transporte y la seguridad en vísperas de la Copa del Mundo.

Unos 2,5 millones de ciudadanos fueron sorprendidos este miércoles cuando los conductores y cobradores de ómnibus iniciaron una huelga sin previo aviso en Sao Paulo, la ciudad más populosa del país donde el 12 se iniciará la Copa del Mundo con el partido entre los seleccionados de Brasil y Croacia.

El juego será en el estadio Itaquerao, construido en la zona este, la más pobre de la ciudad y donde se encuentran varias favelas, además de un asentamiento de 5.000 integrantes del Movimiento de Trabajadores Sin Techo en un terreno baldío del cual exigen su expropiación.

Muchos de los paulistanos que no pudieron ir a trabajar, o llegaron tarde a sus empleos el miércoles, procedían precisamente de la humilde zona este de la ciudad.

Fuentes del Palacio del Planalto, sede de la Presidencia en Brasilia, comentaron a varios medios locales su alarma ante la posibilidad de que se repitan durante la Copa paros similares al de Sao Paulo esta semana, que fue precedido por otro de iguales características en Rio de Janeiro hace 10 días.

Lo llamativo es que estas huelgas ocurran bajo un gobierno del PT, liderado por el ex presidente y antiguo dirigente metalúrgico Luiz Inácio Lula da Silva, agrupación que hasta hoy conduce la poderosa Central Unica de Trabajadores, la mayor organización gremial de Brasil.

El secretario general de la Presidencia, Gilberto Carvalho, dijo que estas huelgas son "oportunistas" y el alcalde de Sao Paulo, Fernando Haddad, afiliado al PT, las comparó con una "guerrilla" que toma como rehén a la población.

Ocurre que los huelguistas de Sao Paulo y Rio de Janeiro,las dos principales sedes del Mundial, no responden a sus sindicatos y esta rebeldía frente a las conducciones gremiales se repite en otros sectores importantes que prometieron ir al paro durante el Mundial.

Más huelgas

Actualmente están en huelga los maestros de Sao Paulo y Rio de Janeiro, varios sectores de la administración pública federal y se anunció que el lunes dejarán de trabajar los empleados del Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas, organismo que elabora los datos oficiales de ocupación, inflación y el censo nacional. Hay otros gremios que amenazan realizar marchas y paros, como los pertenecientes a Fuerza Sindical, una organización históricamente enemiga del PT y aliada del senador Aecio Neves, principal candidato presidencial de la oposición en los comicios del 5 de octubre, cuando Rousseff buscará ser reelecta. El jefe de esa central sindical, Paulinho da Silva, un fervoroso enemigo del gobierno, dijo en el acto del 1 de Mayo, junto al candidato opositor Aecio Neves, que hará lo posible para acabar con Dilma y hasta pidió que ella fuera presa.

La presidenta, sus principales ministros y el PT, admiten que habrá manifestaciones a lo largo de la Copa del Mundo, pero lo que causa aprehensión en el oficialismo es que éstos sean masivos como los ocurridos en junio de 2013, durante la Copa de las Confederaciones, cuando hubo más de 1 millón de personas en las calles.

En los 5 meses de 2014 hubo decenas de protestas contra el campeonato pero hasta el momento la más concurrida fue el jueves pasado, cuando unos 15.000 militantes participaron de una marcha del Movimiento de Trabajadores Sin Techo.

Las marchas de los Sin Techo junto a agrupaciones de izquierda radical y grupos universitarios no le quitan el sueño al Planalto.

Pero si los movimientos de protesta o paros de trabajadores que no responden a sus sindicatos y de aquellos que están alineados con la central Fuerza Sindical, que influye bastante dentro de las agrupaciones gremiales de policías.

Al mismo tiempo en el Poder Ejecutivo observan con lupa el comportamiento de los sindicatos de las 27 policías estaduales, que esta semana realizaron un paro que tuvo poca adhesión, pero prometieron continuar con las medidas de fuerza en junio.

En lo que va del año ya hubo huelgas de las policías militarizadas de Bahia, Rio Grande do Norte y Pernambuco, estados que son sede de la Copa, y donde hubo una ola de asesinatos y saqueos en los días en que las fuerzas de seguridad dejaron de trabajar.

Además el gremio de la Policía Federal también está inconforme y uno de sus representantes declaró que si no se satisfacen sus demandas podrán sabotear la Copa.

Si los policías cumplen sus advertencias el gobierno no contará con el grueso de los cerca de 170.000 hombres que forman parte del dispositivo de seguridad que será montado para el evento, según los datos expuestos el viernes por los ministros José Eduardo Cardozo, de Justicia, y Celso Amorim, de Defensa.

Durante la conferencia de prensa que ambos brindaron ayer en el Palacio del Planalto, Cardozo dijo "confiar" en el sentido de responsabilidad de las policías y recordó que las huelgas de las fuerzas de seguridad son "inconstitucionales", como lo indicó el Supremo Tribunal Federal.

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