14 de Diciembre de 2018

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'Tengo muchísimo que contar', dijo Nisman antes de morir

La Presidenta se deslinda de toda responsabilidad y vincula la muerte del fiscal con el próximo juicio a ex miembros del gobierno de Carlos Menem.

La fiscalía argentina asegura que la casa de Alberto Nisman no presentó signos de violencia ni rastros de robo. (AP)
La fiscalía argentina asegura que la casa de Alberto Nisman no presentó signos de violencia ni rastros de robo. (AP)
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Agencias
BUENOS AIRES, Argentina.- 'Tengo algo que es un escándalo. Están hasta la manija', confesó hace meses el fiscal Alberto Nisman a su amigo Laureano Pérez Izquierdo, colaborador de Infobae. Se trataba de una escandalosa acusación directa contra la presidenta Cristina Fernández 

El fiscal para el esclarecimiento del caso AMIA, el peor atentado terrorista en la historia de Argentina, fue hallado muerto en el baño de su casa. En su escritorio estaban los papeles de la investigación que encaró el fiscal en la que hacía referencia a un plan para encubrir a los acusados.

Sobre esos papeles Nisman había trabajado todo el sábado. Conocía al detalle la denuncia que preparó durante dos años, pero no quería que el azar fuera a desperdiciar la oportunidad que tenía de contar ante el Congreso lo que él había oído en cientos de escuchas telefónicas.

"Estoy tapado de trabajo, ordenando papeles. No sabés lo que es esto. Todavía no sé si son preguntas o tengo que exponer primero", repetía cada vez que le preguntaban sobre el caso. "No quiero que se arme un show de esto. No quiero que el martes la tapa de los diarios sea que la exposición fue un escándalo, sino que sea lo que tengo para contar, que es muchísimo". 

El fiscal temía que su exposición se viera "embarrada" por alguna jugada extraña. Transmitía nervios e impaciencia. Quería que fuera lunes.

Nisman había acusado a la presidenta Cristina Fernández de encabezar un plan para encubrir a los supuestos responsables del atentado contra una sede judía en 1994.

Horas después de conocerse el deceso, Fernández planteó una serie de interrogantes sobre la muerte del fiscal. En su primera referencia pública sobre el caso, la mandataria deslindó a su gobierno de toda responsabilidad y vinculó la muerte con el próximo juicio a ex miembros del gobierno de Carlos Menem (1989-1999) y ex funcionarios judiciales por maniobras de encubrimiento en la investigación del atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA).

"En el caso del ¿suicidio? del Fiscal a cargo de la causa AMIA, Alberto Nisman, no sólo hay estupor e interrogantes, sino que además una historia demasiado larga, demasiado pesada, demasiado dura, y por sobre todas las cosas, muy sórdida", dijo Fernández en una carta publicada en su sitio oficial de internet www.cfkargentina.com y en su cuenta de Twitter.

Nisman fue hallado la madrugada del lunes en su departamento de Buenos Aires con un tiro en la cabeza horas antes de una cita en el Congreso en la que tenía previsto dar detalles de su acusación contra Fernández de ser la presunta líder de un plan para encubrir a un grupo de iraníes acusados del atentado a la AMIA, que causó la muerte de 85 personas y heridas a más de 200.

El cuerpo del fiscal estaba en el interior del baño y bloqueaba la puerta de acceso al mismo. Junto al cuerpo, que se hallaba en el suelo, se encontró el arma y un casquillo de bala.

En la muerte de Nisman no intervinieron terceras personas, indicó el informe preliminar de la autopsia practicada al cuerpo del investigador.

"De acuerdo a la autopsia, él se disparó con una calibre 22", dijo la fiscal Viviana Fein en alusión al arma que habría sido utilizada, en declaraciones al canal de cable Todo Noticias.

La funcionaria, sin embargo, no descartó que Nisman haya sido "inducido" a suicidarse. "No lo descarto bajo ningún punto de vista dado que el arma no era de él. El arma pertenecía a un colaborador de Nisman. La tenía hace bastante tiempo", dijo.

El disparo impactó el hueso parietal derecho que presentaba un orificio de entrada pero no de salida ya que la bala quedó alojada en la masa encefálica, según la autopsia. Sobre la escena del crimen, la fiscal detalló que "estaba la puerta con llave, no fue forzada. No había desorden ni nada que alertara sobre un posible robo".

Mentiroso e ineficaz

Entre tanto, en varios lugares del país miles de personas se congregaban para marchar en contra del gobierno y en reclamo por un pronto esclarecimiento de la muerte del fiscal.

La semana pasada Nisman había pedido que Fernández, el ministro de Relaciones Exteriores Héctor Timerman y allegados al gobierno, entre otras personas, fueran indagados por el presunto encubrimiento de los iraníes sospechosos del ataque a la AMIA en la denuncia más grave presentada contra la mandataria.

Según la acusación de Nisman, la presidenta y su canciller "tomaron la delictiva decisión de fabricar la inocencia de Irán" para acercarse a ese país con el fin de "saciar intereses comerciales, políticos y geopolíticos".

El gobierno había negado las imputaciones y tildado a Nisman de mentiroso e ineficaz en su investigación del atentado.

Nisman vivía en el piso 13 de la torre Le Parc, un complejo de apartamentos del lujoso barrio de Puerto Madero. A reporteros y otras personas que se apostaron a las afueras del edificio el lunes en la mañana se les impidió el acceso. El edificio, de unos 144 metros de altura y situado cerca de Río de la Plata, está a menos de un kilómetro de la casa de gobierno.

Varias horas después de la conmoción que causó la muerte del fiscal la zona se encontraba tranquila. "¿Sabe porque ese silencio de la gente?", dijo a The Associated Press una mujer unos 50 años que aceptó hablar bajo condición de anonimato. "En este edificio, en este barrio, vive gente muy conocida, muchos son muy famosos, muy ricos y no quieren que se los muestre ni que se hable de ellos".

El fiscal tenía diez policías federales asignados a su protección, según un comunicado del Ministerio de Seguridad que no proporcionó detalles sobre el lugar dónde se encontraban destacados al momento de su muerte.

Documentación resguardada

Un asesor en ese ministerio, que no quiso identificarse porque no está autorizado para hablar con la prensa, dijo que los policías que lo cuidaban se apostaban en la portería del edificio y en un automóvil cerca del inmueble y que "nunca" había personal policial dentro del apartamento.

Según el asesor, el fiscal dijo el sábado a los policías que lo protegían que estuvieran listos cerca del mediodía del domingo para comunicarse con él. Ante su falta de respuesta a sus llamados subieron hasta su apartamento y vieron que el diario del domingo no había sido recogido del vestíbulo de acceso a la vivienda.

La custodia policial llamó a la secretaria del fiscal y a la madre, quien finalmente accedió al apartamento con personal de la administración de justicia, según el asesor.

Ninguna de las dos puertas había sido violentada y la principal no pudo ser abierta porque la madre no sabía la clave de la cerradura digital. La puerta de servicio tenía la llave colocada en la cerradura, según el asesor del Ministerio de Seguridad.

Todo el material secuestrado por las autoridades en el domicilio de Nisman, entre ellos la documentación que el fiscal tenía previsto llevar al Congreso, "ha sido debidamente resguardado", informó la fiscal Fein.

La diputada opositora Patricia Bullrich indicó que Nisman le había dicho tres días antes de su muerte que "estaba amenazado". Agregó que habló con él "para coordinar detalles de su presencia en el Congreso".

En declaraciones a radio Continental, Bullrich explicó que el fiscal quería que la reunión en el Parlamento fuera reservada "para dar pruebas más contundentes".

Audios claros

Al presentar días atrás su denuncia, el fiscal dijo a un grupo de corresponsales extranjeros que se sentía muy seguro del paso que estaba dando.

Nisman afirmó entonces que no sabía si iba a ser víctima de represalias pero que se sentía obligado a presentar las acusaciones, basadas en parte en escuchas telefónicas que estudió durante los últimos dos años y medio.

Indicó que en esas escuchas no se interceptó la voz de Fernández, pero puntualizó que en "los audios se dice claramente" que el supuesto plan para proteger a los iraníes había sido ordenado por la presidenta.

Según el fiscal, en las conversaciones grabadas se escucha al diputado nacional Andrés Larroque, a personal de la Secretaría de Inteligencia de la Presidencia que no quiso identificar, al dirigente social Luis D'Elía, al iraní Jorge "Yussuf" Jalil, referente comunitario y nexo local del régimen iraní, y a Moshen Rabbani, agregado cultural en la embajada de Irán en Buenos Aires al momento del atentado.

Sobre Rabbani pesa una orden de detención internacional bajo la acusación de ser uno de los autores intelectuales del ataque. Teherán siempre ha negado cualquier implicación en el hecho.

"Hay personal de inteligencia cuya identidad no puedo revelar que actúa para Irán y... que responden directamente a la presidenta, que le pasan información a Irán y a Rabbani de cuestiones de Estado, de cuestiones secretas argentinas", sostuvo el fiscal.

Horas después de conocerse el deceso de Nisman, el jefe de la Secretaría de Inteligencia Oscar Parrilli anunció que "por expresa instrucción" de la presidenta autorizaba la "desclasificación del producido de las intervenciones" telefónicas y de "todo otro material, archivo e información de inteligencia vinculada a la investigación" del atentado a la AMIA.

El juez Ariel Lijo, ante cuyo tribunal Nisman había presentado la denuncia, dispuso el lunes medidas urgentes para el "aseguramiento de la prueba relacionada con las escuchas telefónicas en la que el investigador basó la denuncia que efectuó", indicó el Centro de Información Judicial.

Para ello, ordenó "incautar todos los discos compactos donde están grabadas las intervenciones telefónicas y toda la documentación detallada en la denuncia".

El dato

Nisman fue nombrado fiscal de la investigación hace diez años por el difunto esposo de Fernández, el entonces presidente Néstor Kirchner (2003-2007), con el propósito de revivir la investigación por el atentado ocurrido el 18 de julio de 1994 cuando una camioneta cargada con explosivos estalló frente al edificio del centro comunitario judío.

Ocho iraníes, algunos de ellos altos funcionarios del país al momento del ataque, fueron acusados y sobre cinco de ellos pesan circulares rojas de Interpol.

(Información de Laureano Pérez Izquierdo/Infobae y The Associated Press)

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