22 de Julio de 2018

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El Ejército los quemó vivos, y Pinochet lo encubrió

El ataque a dos jóvenes en 1986 parece aclararse con la desclasificación de unos documentos en poder de Estados Unidos.

El dictador chileno Augusto Pinochet habría encubierto el caso de "Los Quemados", ocurrido en 1986. (Archivo/AP)
El dictador chileno Augusto Pinochet habría encubierto el caso de "Los Quemados", ocurrido en 1986. (Archivo/AP)
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Agencias
WASHINGTON, D.C.- Documentos difundidos el viernes en Estados Unidos indican que el dictador chileno Augusto Pinochet encubrió al Ejército por su papel en la muerte de un joven de 19 años, quien falleció durante una protesta contra la dictadura militar en 1986.

Los papeles desclasificados difundidos por el National Security Archive (Archivo Nacional de Seguridad), con sede en Washington, muestran que Pinochet se negó a aceptar un reporte policial que acusaba a elementos del ejército de quemar vivos a Rodrigo Rojas y Carmen Quintana, entonces de 18 años.

La organización no gubernamental publicó cinco documentos de la Casa Blanca, la CIA y los departamentos de Defensa y de Estado un día después de que un juez acusara a cinco exmilitares chilenos por la muerte premeditada de Rojas y el intento de homicidio de Quintana, informa The Associated Press.

El National Security Archive publicó en su página web que el encubrimiento del gobierno de Pinochet al caso conocido como el de "Los Quemados" incluyó "el secuestro y la intimidación de testigos y presión sobre jueces y abogados chilenos".

Uno de los cinco documentos es un cable del Departamento de Estado en el que el comandante de la policía, general Rodolfo Stange, entregó un informe que identificaba a las unidades del ejército involucradas.

"El presidente Pinochet dijo al general Stange que él no creía el reporte y se negó a recibirlo", relata el documento.

La organización no gubernamental describió otro de los documentos como "la única ocasión" en que un caso específico de violación de derechos humanos en Chile era incluido en los resúmenes vespertinos que recibía un presidente estadounidense, en este caso Ronald Reagan.

Mentiras institucionales

Peter Kornbluh, analista principal de la organización, dijo que los documentos estadounidenses "pueden propagar el recuerdo internacional de las víctimas y, tras tantos años, la rendición de cuentas ante la justicia por la atrocidad de los crímenes".

Los soldados rociaron gasolina sobre Rojas y Quintana, y les prendieron fuego durante una manifestación el 2 de julio de 1986. Rojas murió cuatro días después. Era fotógrafo nacido en Chile y vivía con su madre en el exilio en Estados Unidos.

Quintana, que era estudiante universitaria, sobrevivió y fue sometida a un tratamiento prolongado por quemaduras graves en un hospital en Canadá. Su rostro quemado y desfigurado se convirtió en símbolo de las atrocidades cometidas por la dictadura de Pinochet, que duró de 1973 a 1990.

Recientemente un juez acusó a 12 exmilitares por el crimen.

"Los archivos confidenciales de Estados Unidos ratifican lo que durante 29 años dijimos junto a mis padres y los abogados: todo esto estaba maquinado desde Pinochet hacia abajo", dijo Quintana a los periodistas el viernes.

"Los cables revelan la existencia del sistema institucionalizado de mentiras contra los crímenes de lesa humanidad y la política sistemática del Ejército de encubrir todos los crímenes hasta la actualidad", agregó.

A la brevedad

El ministro de Relaciones Exteriores de Chile Heraldo Muñoz dijo en un comunicado que el juez que lleva la causa expresó interés en contar con los documentos desclasificados y que él se comprometió a "hacerlos traducir y entregárselos a la brevedad posible".

Pinochet murió en 2006 bajo arresto domiciliario sin haber sido juzgado de cargos de enriquecimiento ilegal y violaciones a los derechos humanos. Unos 70 oficiales militares han sido encarcelados por delitos de lesa humanidad y otros 700 enfrentan juicio.

La presidenta Michelle Bachelet, que recibió la víspera a Quintana en el palacio presidencial, afirmó que su gobierno está dispuesto a seguir descubriendo abusos a los derechos humanos cometidos durante la dictadura, que mató, torturó o aprisionó a 40 mil 018 personas, según cifras oficiales.

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