15 de Octubre de 2018

Mundo

Beatifica el Papa a surcoreanos asesinados

La ceremonia fue en honor a 124 católicos laicos ordinarios que fundaron la iglesia en el siglo XVIII en la Península Coreana.

Alrededor de un millón de personas atestiguaron la ceremonia de beatificación. El número es importante si se considera que los católicos representan sólo 10% de los 50 millones de habitantes de Corea del Sur. (Foto: AP)
Alrededor de un millón de personas atestiguaron la ceremonia de beatificación. El número es importante si se considera que los católicos representan sólo 10% de los 50 millones de habitantes de Corea del Sur. (Foto: AP)
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Agencias
SEÚL, Corea del Sur.- Cientos de miles de personas asistieron este sábado a uno de los actos más importantes de la visita del Papa Francisco a Corea del Sur: la beatificación de 124 coreanos asesinados por su fe hace más de dos siglos.

Las calles que conducen a la emblemática Puerta de Gwanghwamun de Seúl estaban atestadas de coreanos que rindieron homenaje a los católicos laicos ordinarios que fundaron la iglesia en el siglo XVIII en la Península Coreana, informa The Associated Press.

La Iglesia Católica en Corea tiene como distintivo único que no la fundaron misionarios o sacerdotes que trajeron la fe a la península ni convirtieron a la población, como ocurrió en la mayor parte del mundo, sino que la establecieron miembros de las propias clases nobles de Corea que aprendieron la Cristiandad mediante la lectura de libros.

Estos primeros católicos fueron asesinados en los siglos XVIII y XIX por la dinastía Joseon, que intentó erradicar la influencia occidental de la Península Coreana.

La multitud aclamó cuando Francisco declaró beatos a los 124 coreanos, el primer paso para que alguna vez puedan convertirse en santos. 

En medio de un clima nublado y brumoso, muchas mujeres entre la muchedumbre llevaban velos de encaje; otras utilizaban viseras de papel para el sol que tenían escritas las palabras "Papa Francisco".

La escena era impresionante: miles de personas estaban ordenadamente separadas en secciones por barreras distantes de un altar, instalado frente a la Gwanghwamun, la puerta sur del palacio Gyeongbokgung, en cuyo fondo sobresalía hacia lo alto la montaña Inwang y en las cuestas inferiores la Casa Azul presidencial.

La policía con chalecos verdes vigilaba las barreras en tanto que voluntarios distribuían agua para hacer frente al calor y la humedad.

Lecciones relevantes

La policía declinó calcular la multitud, pero medios locales la establecieron en un millón de personas. El número fue importante si se considera que los católicos representan sólo 10% de los 50 millones de habitantes de Corea del Sur.

"Estoy muy agradecida de la visita del papa a Corea del Sur", dijo Yu Pil-Sang, católica de 75 años que intentaba ver a Francisco desde afuera de una barrera de la policía.

"Pero me apena que todos los accesos para ver al papa estén bloqueados. Vine cuando menos a escuchar su voz", agregó.

En su homilía, Francisco dijo que las lecciones de los mártires son relevantes hoy para la iglesia en Corea, que es pequeña pero aumenta y es considerada un modelo para el resto del mundo.

"(Esos mártires) estuvieron dispuestos a hacer grandes sacrificios y se despojaron de lo que les impidiera acercarse a Cristo -posesiones y tierras, prestigio y honor- porque estaban convencidos de que sólo Cristo era su verdadero tesoro", declaró el pontífice.

"Ellos nos desafiaron a pensar en que estaríamos dispuestos a morir si existe", agregó.

Francisco destacó la gran importancia que personas laicas ordinarias tuvieron para la fundación y crecimiento de la Iglesia Católica en Corea, un tema que tiene previsto abordar durante la jornada cuando se reúna con dirigentes de movimientos laicos.

La iglesia cuenta con este tipo de laicos, hombres y mujeres, para propagar la fe en Asia, a la que el Vaticano considera el futuro de la iglesia.

Críticas 

El Papa también criticó hoy la "hipocresía" de los religiosos que viven de forma ostentosa y rompió una lanza a favor del celibato 

Francisco advirtió al clero de Corea del Sur -un país que ha protagonizado un rápido progreso material en las últimas décadas- del "peligro que plantea el consumismo sobre la pobreza de la vida religiosa".

Sobre la castidad de los religiosos, Jorge Mario Bergoglio expresó que todos saben "lo exigente que es y el compromiso personal que comporta", y reconoció que existen "tentaciones en este campo" a las que combatir con "humilde confianza en Dios, vigilancia y perseverancia".

Bergoglio también se citó en Kkottongnae con 150 representantes de los laicos de la Iglesia surcoreana y tomó contacto con varias personas con discapacidad, además de hacer una simbólica y silenciosa visita a un "cementerio de abortados", donde se limitó a orar frente a las cruces de recuerdo a los nonatos, publica Efe.

Kkottongnae, ubicado en la localidad de Eumseong en el centro del país, es un complejo católico donde se atiende a miles de personas con discapacidad y se prestan servicios a otros colectivos vulnerables.

Malversación de fondos

Sin embargo el complejo no está exento de polémica, ya que sobre su fundador pesan acusaciones de malversación de fondos públicos, por lo que varios sectores católicos surcoreanos han criticado la inclusión de este lugar en el itinerario papal.

Ataviados con camisetas y gorras de Francisco y con cánticos de "viva papa, viva papa", los católicos surcoreanos arroparon al pontífice mientras saludaba desde su "papamóvil" blanco en un recorrido de unos 500 metros por la avenida de Sejong-daero hasta llegar al altar provisional ubicado en Gwanghwamun, en el centro histórico de la capital.

Entre los invitados se encontraban unos 400 familiares de víctimas del naufragio del ferri Sewol, que desde hace semanas acampan en la emblemática plaza para protestar contra el Gobierno y exigir una investigación independiente.

El Papa argentino viajará este domingo a Haemi, unos 100 kilómetros al sureste de Seúl, para oficiar la misa de clausura de la VI Jornada de la Juventud Asiática (JJA), que ha atraído a unos 6,000 jóvenes de 23 países del continente.

Francisco permanecerá en Corea del Sur hasta el lunes, día en que regresará a Roma tras una visita que se considera histórica al ser la primera de un papa en dos décadas a Asia Oriental y la primera en 25 años a Corea del Sur, donde residen 5,4 millones de católicos, más del 10 por ciento de la población. 
Atahualpa Amerise

(Con información de The Associated Press y Efe)

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