25 de Septiembre de 2018

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Calentamiento global atrapa a 35,000 morsas en Alaska

Ante la falta de placas de hielo para que descansar en el Ártico, los mamíferos han llegado a una playa del noroeste del estado.

En la fotografía aérea del 27 de septiembre de 2014, proporcionada por la Administración Nacional para el Océano y la Atmósfera (NOAA), en la que se observan cerca de 35 mil morsas en la costa cerca de Point Lay, Alaska. (Foto AP/NOAA, Corey Accardo)
En la fotografía aérea del 27 de septiembre de 2014, proporcionada por la Administración Nacional para el Océano y la Atmósfera (NOAA), en la que se observan cerca de 35 mil morsas en la costa cerca de Point Lay, Alaska. (Foto AP/NOAA, Corey Accardo)
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Agencias
ANCHORAGE, Alaska.- Las morsas del Pacífico que no pueden hallar hielo para descansar en aguas del Ártico han llegado a una playa del noroeste de Alaska en cifras récord.

Unas 35 mil morsas fueron fotografiadas el sábado a unos ocho kilómetros (cinco millas) al norte de Point Lay, de acuerdo con la Administración Nacional para el Océano y la Atmósfera (NOAA).

Point Lay es un poblado esquimal ubicado a mil 126 kilómetros (700 millas) al noroeste de Anchorage.

De acuerdo con The Associated Press, la congregación fue detectada durante la inspección anual de mamíferos marinos del Ártico realizada por la NOAA, dijo la portavoz Julie Speegle por correo electrónico.

Andrea Medeiros, portavoz del Servicio de Pesca y Vida Silvestre, dijo que las morsas fueron vistas por primera vez el 13 de septiembre, y que han estado entrando y saliendo de la costa. Los observadores vieron la semana pasada cerca de 50 cadáveres de morsas en la playa que pudieron haber muerto durante una estampida, y la agencia reunirá un equipo de necropsia para determinar la causa de la muerte.

"Van a ir a sacarlas de ahí la próxima semana", dijo.

La congregación de morsas en la playa en un fenómeno que ha acompañado a la pérdida de las placas de hielo que flotan sobre los océanos durante el verano boreal a causa del calentamiento global.

Se informó que las morsas también se han estado reuniendo en grandes grupos en el lado ruso del Mar de Chukchi

Las morsas del Pacífico pasan el invierno en el Mar de Bering. Las hembras dan a luz en el hielo y usan éste como plataforma de clavados para buscar caracoles, almejas y gusanos en la placa continental situada a baja profundidad.

A diferencia de las focas, las morsas no pueden nadar ininterrumpidamente y deben descansar. Usan sus colmillos como apoyo para subir al hielo o en rocas.

Con el aumento de la temperatura en el verano, la orilla de la placa de hielo se ubica más al norte. Las hembras y sus crías se desplazan hacia el Mar de Chukchi, el cuerpo de agua situado al norte del Estrecho de Bering.

En años recientes, las placas de hielo marino han retrocedido más allá de las aguas someras hasta aguas del Océano Ártico, donde las profundidades exceden los tres kilómetros (dos millas), y las morsas no alcanzan el fondo.

Las morsas en grandes cantidades fueron detectadas por primera vez en la parte estadounidense del Mar de Chukchi en 2007. Regresaron en 2009, y en 2011, los científicos calcularon 30 mil morsas a lo largo de un tramo de un kilómetro (media milla) de playa cerca de Point Lay, Alaska.

Los animales jóvenes son vulnerables a estampidas cuando un grupo se congrega casi un ejemplar junto al otro en una playa. Las estampidas pueden ser detonadas por la llegada de un oso polar, un cazador humano o un avión que vuele a baja altura. Los cadáveres de más de 130 morsas en su mayoría jóvenes fueron registrados después de una estampida en septiembre de 2009 en Cabo Glacial, Alaska.

El Fondo Mundial para la Naturaleza informó que las morsas también se han estado reuniendo en grandes grupos en el lado ruso del Mar de Chukchi.

"Es otra sorprendente señal de los drásticos cambios en las condiciones ambientales como resultado de la pérdida de banquisa", dijo Margaret Williams, directora administrativa del programa Ártico del grupo, vía telefónica desde Washington, D.C. "Las morsas nos dicen lo mismo que los osos polares nos han dicho y lo que muchos indígenas también nos han dicho en la zona alta del Ártico, y eso es que el ambiente del Ártico está cambiando extremadamente rápido y es momento de que el resto del mundo lo sepa y también que tome medidas para abordar las causas del cambio climático".

Este verano, el punto bajo anual de la banquisa fue el sexto más bajo desde que la supervisión satelital inició en 1979.

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