15 de Diciembre de 2017

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Apenas recuerda México pero defiende sus raíces en EU

Con apenas 26 años, pertenece al Comité Nacional Demócrata (DNC), donde trabaja a favor de las mujeres, jóvenes e hispanos.

Cuando sus padres cruzaron la frontera entre México y EU y abandonaron, casi con la certeza de un "para siempre", todo lo que conocían, Cindy Nava, con apenas seis años, no sabía que estaba a aprender a soñar para más tarde enseñar cómo. (EFE)
Cuando sus padres cruzaron la frontera entre México y EU y abandonaron, casi con la certeza de un "para siempre", todo lo que conocían, Cindy Nava, con apenas seis años, no sabía que estaba a aprender a soñar para más tarde enseñar cómo. (EFE)
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EFE
WASHINGTON, EU.-  Cuando sus padres decidieron cruzar la frontera entre México y Estados Unidos y abandonar, casi con la certeza de un "para siempre", todo lo que conocían, Cindy Nava, con apenas seis años, no sabía que estaba destinada a soñar, a aprender a soñar para más tarde enseñar cómo.

Hoy, pese a no tener papeles en Estados Unidos y con apenas 26 años, ha pasado a engrosar las filas del Comité Nacional Demócrata (DNC), donde ahora trabaja para fortalecer las políticas destinadas a las mujeres, los jóvenes y los hispanos.

La familia de Cindy se asentó en el estado de Nuevo México, sin papeles, en busca de una nueva vida, a sabiendas de que la pelea por un futuro iba a ser complicada y con el miedo, nunca insignificante, de poder olvidar el pasado, el origen.

Sin embargo, Cindy no puede olvidar que ella no tiene recuerdos. Que apenas dibuja en su memoria con dificultades la casa de su abuela Eva en Chihuahua (Jalisco), que le resulta imposible entender que haya quien diga que Estados Unidos no es su país, cuando ella no recuerda otro.

Ahora, veinte años más tarde, confiesa que lo más duro fue superar el propio rechazo que sentía sobre sí misma provocado por el temor a llevar colgada la palabra "diferente".

"Todo comenzó cuando terminando la secundaria nos pidieron hacer un texto sobre nuestra cultura", recuerda en una conversación con Efe. "Entonces me di cuenta de que algo estaba mal, que estaba rechazando algo que yo era".

Jamás, insiste, jamás, habló español en la escuela, no quería ser otra distinta de aquellos estudiantes nacidos en territorio estadounidense con un acento perfecto.

"El inglés lo aprendí enseguida, pero sólo hablaba español en la casa, y afortunadamente mis papás me insistían en que lo hablara bien" para que no se contaminase con el inglés que acostumbraba a hablar durante todo el día.

"Doy muchas conferencias con chicos jóvenes indocumentados que como yo no sabían hacia dónde ir"

Entonces, redactando aquella tarea, un día comprendió que tenía que hacer que mereciese la pena todo el esfuerzo que sus padres hicieron cuando decidieron buscar un futuro mejor para ella y para sus dos hermanos, y que ser "latina" estaba muy lejos de ser motivo de vergüenza.

Así, comenzó a trabajar con organizaciones dedicadas a fortalecer a las minorías, desarrollando políticas para mujeres, jóvenes e hispanos, contribuyendo a la comunidad desde Nuevo México, un estado que siente plenamente suyo aunque aún no tenga ningún papel que lo atestigüe.

En Estados Unidos millones de jóvenes hijos de inmigrantes están en la misma situación, llegaron de muy niños de la mano de sus padres, pero su situación ilegal les aboca a buscar un futuro en los recovecos del sistema que les permita garantizarse una buena educación.

Llena de fuerza, ya no tiene ningún miedo a decir que continúa indocumentada, pero eso no ha sido obstáculo para que el Comité Nacional Demócrata (DNC, en inglés) haya decidido contar con su experiencia y sus ganas para trabajar e investigar sobre políticas para las minorías.

Con su experiencia en trabajos comunitarios, optó para obtener una plaza dentro del DNC como investigadora y lo logró, con el único objetivo de seguir impulsando políticas que ayuden a la integración de aquellos grupos sociales que tienen más complicado cumplir sus sueños, como ella lo hizo.

Ya en 2012 formó parte de la campaña de reelección de Barack Obama, y ahora centra sus esfuerzos en apuntalar las políticas del presidente que pretenden disminuir los obstáculos entre los distintos grupos sociales. Si mira al futuro, se ve dentro de la política "para continuar cambiando las cosas".

Sin embargo, su labor y su empeño ya han ido obteniendo frutos con los años, desde poder regalar a su abuela un momento frente al televisor en el que ella, su nieta, compartiera la festividad mexicana del Cinco de Mayo en la Casa Blanca con el mismísimo vicepresidente Joe Biden, hasta la satisfacción de ver en el rostro de otros jóvenes el agradecimiento por haberles indicado su camino.

"Doy muchas conferencias con chicos jóvenes indocumentados que como yo no sabían hacia dónde ir. No creían que pudieran estudiar ni lograr nada, y es maravilloso cuando tras una de esas charlas uno se te acerca y te dice: ¿Sabes?, me he sentido como tú. Pero ahora veo en ti quien quiero ser en el futuro. Cuéntame cómo lo hiciste", relata.

Sus padres continúan trabajando en la construcción y el sector servicios aunque tienen papeles, y ahora ella espera poder obtener el alivio migratorio a través de la DACA, la acción ejecutiva que Obama otorgó en 2012 a los jóvenes como ella para esquivar una posible deportación.

"Cuando camino por las calles de Washington a veces aún no me creo dónde estoy, aunque todo lo hago para trasladar mi experiencia a Nuevo México -explica-. Pero entonces, a veces mi mamá me dice que si quiero ganarme un poco de dinero de más, y voy con ella a limpiar casas. Estoy aquí, pero también sé de dónde vengo. Ya no se me olvida".

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