20 de Junio de 2018

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Colombia, tras los huérfanos del conflicto armado

Se trata de menores que por efecto de actos terroristas, atentados o masacres perdieron a sus padres.

Se informó que 135 niños correspondían al grupo indígena awa. (diarioelpopular.com)
Se informó que 135 niños correspondían al grupo indígena awa. (diarioelpopular.com)
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Agencias
BOGOTÁ, Colombia.- El gobierno colombiano identificó y ubicó a 951 huérfanos del conflicto armado interno tras un trabajo de seis meses adelantado en tres departamento (estados) del país, en lo que resulta ser un capítulo desconocido en los 50 años de confrontación en el país sudamericano.

La labor la realiza el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, la estatal encargada del cuidado de los niños víctimas de todo tipo de abusos en el país.

El Instituto fue el mismo que hace unos años halló entre los niños que protege a Emanuel, el hijo que tuvo Clara Rojas, fórmula vicepresidencial de Ingrid Betancourt, cuando estuvo secuestrada por las FARC, y cuya historia es ahora el argumento de un polémico filme.

"Estos niños no estaban en las cuentas de nadie y había varios reclamos, sobre todo en zonas formalizadas de aplicación de la ley de víctimas, donde se decía que era necesario buscar esos niños huérfanos de la violencia para poder acompañarlos, ayudarles en su proceso de reparación", dijo a ANSA Diego Molano, director del Instituto.

Muchos de los menores también resultaron heridos en atentados

Se trata de menores, en su mayoría entre los 12 y los 15 años, quienes por efecto de actos terroristas, atentados o masacres perdieron a sus dos padres o a uno de ellos en acciones violentas cometidas en algunos municipios de los departamentos de Antioquia (noroeste), Casanare (este) y Nariño (sur).

De acuerdo con la investigación del Instituto, en Antioquia fueron ubicados un total de 526 niños, en Casanare 65 más y en Nariño otros 360. En este último departamento, 135 niños correspondían al grupo indígena awa.

Molano explicó que el grupo especializado encargado de la búsqueda de los menores se enfocó en estos tres primeros departamentos por ser "zonas con mayor afectación de violencia y donde se presentaron mayores ataques, mayores niveles de desplazamiento".

El funcionario aseguró que las pesquisas para dar con el paradero de niños en circunstancias similares se va a ampliar a otras regiones del país en departamentos del norte y sur, áreas de influencia de grupos guerrilleros y paramilitares.

Precisamente, estos dos bandos fueron los principales victimarios de la violencia generada contra los menores y sus familias, de acuerdo a la versión de Molano.

Los primeros hallazgos sobre las consecuencias psicológicas halladas en los niños y niñas por efecto de la pérdida de sus padres fueron el estrés post traumático, una patología generalmente diagnosticada a los combatientes, y el resentimiento.

Muchos de estos niños también resultaron heridos en esos atentados, o fueron víctimas de desplazamiento forzado o vieron morir a sus padres y otras personas durante las incursiones de los grupos armados ilegales a sus poblaciones.

"En algunas de las manifestaciones hechas por ellos, lo que más quieren es tomar un arma para vengar la muerte de sus padres y lo que tenemos que hacer es asegurar que este ciclo de violencia no se reproduzca en las otras generaciones", precisó Molano en diálogo con ANSA.

Aunque estos niños los cubren los beneficios de la Ley de Víctimas, lo que podría significar el pago de indemnizaciones y hasta la devolución de los territorios hurtados a sus familias por los actores armados ilegales, lo que más preocupa al gobierno es poner fin al espiral de violencia.

Esa es en parte una de las razones por las que el gobierno de Juan Manuel Santos adelanta diálogos de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en Cuba.

"Necesitamos realizar acompañamiento psico social para reparar las almas y los corazones de estos niños para que no haya más rencor", opinó Molano.

Aunque el funcionario no quiso comparar esta situación con la que viven países africanos, también sumidos en décadas de confrontación armada, admitió que esta es la "visibilización de un hecho que a Colombia le ha ocurrido y que no puede olvidar, ni tolerar".

"Nosotros hemos sufrido 40 años de violencia con niños y niñas afectados, todos creen que las víctimas han sido los adultos y resulta que tenemos varias generaciones de colombianos, y en particular de niños, que fueron afectados y que son parte de esta violencia que el país tiene que superar", afirmó Molano.

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