19 de Octubre de 2018

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A la cárcel, 4 exmilitares argentinos por represión

Están acusados de asesinatos, secuestros y torturas cometidos en Olavarría, Argentina durante su última dictadura.

Foto de diciembre de 2011 en la que se aprecia al último dictador de Argentina, el exgeneral Reynaldo Bignone, a la espera de la lectura del veredicto en el juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en una cárcel clandestina dentro un hospital público.(EFE/Archivo)
Foto de diciembre de 2011 en la que se aprecia al último dictador de Argentina, el exgeneral Reynaldo Bignone, a la espera de la lectura del veredicto en el juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en una cárcel clandestina dentro un hospital público.(EFE/Archivo)
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Agencias
BUENOS AIRES , Argentina.- Un tribunal condenó el lunes a cuatro exmilitares argentinos por asesinatos, secuestros y torturas cometidos en Olavarría durante la última dictadura en el marco de un juicio que puso cara a cara a víctimas y victimarios y obligó a esa localidad a investigar su oscuro pasado, según informó Associated Press.

El general retirado Ignacio Verdura, de 82 años, fue condenado a prisión perpetua al igual que el excapitán Walter Grosse y el exsargento Omar Ferreyra. En tanto, el exteniente Horacio Leites recibió una pena de ocho años de prisión, informó el Centro de Información Judicial.

Durante la dictadura (1976-1983) Verdura estuvo a cargo del centro de detención ilegal Monte Peloni, una vieja estancia fundada a fines del siglo XIX en las cercanías de Olavarría, situada a 350 kilómetros al sur de Buenos Aires. En esa casona unos 20 disidentes políticos fueron retenidos y torturados por orden de ese militar y sus tres subalternos y algunos de ellos derivados a otros centros de detención de localidades cercanas para su posterior asesinato.

El juicio por el caso Monte Peloni, que comenzó en septiembre, quebró la calma de Olavarría, una localidad de unos 90 mil habitantes de actividad industrial y agraria. Los testimonios vertidos por las víctimas que sobrevivieron al cautiverio removieron hechos y complicidades ocultos durante varias décadas.

Testimonios de las víctimas que sobrevivieron al cautiverio removieron hechos y complicidades ocultos durante varias décadas de la dictadura

El abogado querellante César Sivo, de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, dijo a The Associated Press que las sentencias constituyen un "avance" y una "consolidación democrática" para una sociedad como la de Olavarría que era reacia a conocer su pasado. "Permite entender cómo funcionaba la sociedad entonces y cómo mantuvo el silencio", dijo.

La audiencia final del juicio se inició con el descargo de Ferreyra, quien hace 10 años fue funcionario en la municipalidad de Olavarría. El acusado afirmó que está "ilegalmente privado de libertad en una causa basada en falsos testimonios".

Al iniciarse el juicio Verdura, quien estuvo a cargo del regimiento de tanques que funcionaba en Olavarría, estaba acusado de dos asesinatos: el de un militante de la Juventud Peronista y el de un guardia cárcel considerado un traidor por los militares. Pero el tribunal aceptó a lo largo del proceso que Verdura fuera acusado de seis asesinatos en total y Ferreyra y Grosse de esos dos crímenes.

La pena de prisión perpetua contempla el cumplimiento efectivo de 35 años de encierro, tras lo cual puede obtenerse la libertad condicional. Verdura es mayor de ochenta años y en la actualidad cumple arresto domiciliario que podría ser transformado en un confinamiento en prisión, dijo Sivo a AP. El resto de los condenados superan los 60 años y están detenidos en centros penitenciarios.

El proceso judicial fue seguido por numerosos estudiantes y habitantes de Olavarría que se enteraron de los crueles hechos ocurridos durante la dictadura en una ciudad donde para muchos nunca había pasado nada.

En las audiencias judiciales se revelaron presuntos pactos de complicidad entre civiles y militares, como que miembros del sector empresario de la ciudad sabían de antemano quiénes iban a ser secuestrados por los uniformados.

Olavarría ya había sido sacudida en agosto cuando se difundió la noticia de que el profesor de música conocido como Ignacio Hurban era en realidad el nieto de Estela de Carlotto, titular de la organización Abuelas de Plaza de Mayo y cuyos padres murieron durante el régimen de facto.

Hurban había sido sustraído a su madre pocas horas después de que diera a luz en junio de 1978 mientras estaba detenida y fue entregado presuntamente por un empresario de Olavarría -ya fallecido- a los peones que trabajaban en uno de sus campos, quienes lo criaron.

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