22 de Septiembre de 2018

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'En tiempo de crisis más personas piden ayuda a Dios'

Ante la falta de empleo, los brasileños se vuelcan en su fe para encontrar trabajo.

Sacrarium produce todo tipo de velas que incluyen 'todas las partes del cuerpo'. (Notimex)
Sacrarium produce todo tipo de velas que incluyen 'todas las partes del cuerpo'. (Notimex)
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Agencias
APARECIDA, Brasil.- A pesar de que la crisis ha azotado con especial fuerza a la industria brasileña, en la fábrica de la empresa Sacrarium –que produce objetos católicos de todo tipo- el ritmo es frenético, y la venta de velas “milagrosas” para pedir empleo no cesa de aumentar.

Péricles de Moraes, fundador de esta compañía con 70 empleados situada en una localidad yuxtapuesta a la ciudad de Aparecida, considerada la “capital católica de Brasil”, admite que su compañía no pasa por apuros.

“La crisis tiene el efecto de que más personas piden a Dios ayuda”, explica a Notimex este hombre, que fundó su empresa de fabricación de velas en 2003 y ahora las vende a la Iglesia católica en todo el país.

Por medio de técnicas bastante manuales, Sacrarium produce todo tipo de velas que incluyen “todas las partes del cuerpo”, unos productos que se comercializan sobre todo en la ciudad de Aparecida, en el estado de Sao Paulo, donde fue erigido el Santuario Nacional, la segunda basílica más grande del mundo tras San Pedro en el Vaticano y lugar donde yace la figura encontrada en 1717 de Nuestra Señora de Aparecida, patrona de Brasil.

“Fabricamos todo el cuerpo humano en forma de vela, desde el pulmón, el hígado, el corazón, la oreja, la nariz, los ojos, los pies (...) todo el cuerpo humano. Es un producto que se vende mucho. Tiene un valor agregado bajo y un coste bajo, porque los fieles que vienen a Aparecida no tiene un poder adquisitivo alto”, señaló de Moraes.

La petición de milagros a la patrona de Brasil es común durante todo el año, y en 2015 se espera que pasen por el Santuario Nacional 13 millones de católicos, pero en un contexto de crisis económica para Brasil los fieles piden a la virgen sobre todo empleo.

Muestra de ello es el aumento de las ventas de una vela en forma de “carné laboral” (carteira de trabalho, en portugués), un documento que en Brasil acredita que una persona tiene empleo declarado.

“Es un producto cuyas ventas han aumentado de forma alarmante. Estamos felices por vender, pero al mismo tiempo nos sentimos incómodos, porque si hay tanta venta es porque hay mucha gente desempleada. Y eso no nos gusta”, apuntó de Moraes, quien vende decenas de miles de esta vela cada año.

“Es una forma de comunicarse con Dios y con Nuestra Señora de Aparecida, que intermedia con Dios”, subrayó.

Brasil celebró la víspera la fiesta de su patrona nacional con una misa multitudinaria en Aparecida, adonde unos 160 mil fieles acudieron –muchos de ellos romeros (peregrinos) que viajaron a pie durante semanas- para agradecer o para pedir a la virgen ayuda.

Los indicadores económicos apuntan a un empeoramiento de la recesión en el país, que en el primer semestre alcanzó el 2.6 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), y fuentes gubernamentales admiten ya que un millón de empleos formales se habrían perdido en los últimos 12 meses.

Esa situación de crisis ha quedado reflejada en Aparecida, y no solo por el repunte de las velas milagrosas para pedir empleo, sino también por la caída de la demanda en servicios hoteleros y venta de souvenirs.

“Durante la semana de la fiesta nacional en honor a la patrona teníamos el hotel lleno durante días, pero ahora solo hemos colgado el cartel de ‘completo' el día 12”, explicó a Notimex una recepcionista del Hotel Reina de Brasil, propiedad de la Iglesia y principal alojamiento para los romeros de clase media y alta que van a Aparecida.

“Es por la crisis, sin duda. Los fieles siguen viniendo, pero gastan menos y prefieren no dormir tantos días en Aparecida para ahorrar”, apuntó la recepcionista del hotel, que puede albergar a más de mil personas.

Los comerciantes instalados dentro del complejo del Santuario Nacional coinciden en la caída de la demanda.

“Las ventas están más bajas por la crisis. La gente compra menos o compra productos más baratos”, dijo Aloisio, un vendedor que lleva más de una década con un espacio comercial propio dentro del área del Santuario.

“Antes no cerrábamos la tienda durante la víspera de la fiesta del 12 de octubre, pero este año sí, porque no hay clientes”, aseguró.

La economía brasileña debe contraerse este año casi un 3.0 por ciento y la inflación puede rozar el 10 por ciento, los peores indicadores en décadas, según el análisis de un centenar de expertos publicado este lunes por el Banco Central del país.

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