22 de Septiembre de 2018

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'El principal sueño de todo cubano es irse'

A pesar de las reformas que se han realizado en el gobierno de Cuba, los habitantes siguen tratando de abandonar la isla.

Foto del 11 de septiembre de 1994 en el que se ve a tres cubanos remolcados de una balsa 'hehiza' hacia una embarcación de la Guardia Costera de los Estados Unidose, a unos 15 millas al norte de Cuba. (Foto de archivo: AP/Alon Reininger)
Foto del 11 de septiembre de 1994 en el que se ve a tres cubanos remolcados de una balsa 'hehiza' hacia una embarcación de la Guardia Costera de los Estados Unidose, a unos 15 millas al norte de Cuba. (Foto de archivo: AP/Alon Reininger)
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Christine Amario/AP
MIAMI, Florida.- Una mañana de abril, Dairon Morera se montó en una balsa hecha con tanques de aluminio junto a otras 22 personas, puso en marcha un motor de automóviles Volvo y se internó en el mar, sumándose a una cantidad de cubanos que tratan desesperadamente de irse de la isla y llegar a Estados Unidos.

"El principal sueño de todo cubano es irse", declaró Morera, quien se sentía molesto con las restricciones que ponía el gobierno cubano a su pizzería. No tenía dinero para un pasaje aéreo, de modo que decidió arriesgar su vida en el mar.

El viaje fue tan agitado que mucha gente vomitó. Pero llegaron todos a salvo en apenas 20 horas. Pisaron tierra en los Cayos de la Florida, abrazándose y gritando "¡Libertad!".

Muchos no tienen tanta suerte. La cantidad de cubanos que intentan el peligroso cruce ha subido este año. Casi tres mil fueron interceptados por las autoridades estadounidenses o llegaron a suelo estadounidense en lo que va del año, el doble que el año pasado. El viaje toma entre dos y tres días si todo sale bien. Pero abundan las tormentas, las corrientes, los tiburones y las medusas. Sin instrumentos de navegación o motores poderosos, la gente puede quedar varada en el mar, agotar el agua o morir bajo el sol.

"Si no los encontramos y no llegan a tierra, sus posibilidades de sobrevivir disminuyen con cada día que pasa", comentó el capitán Mark Fedor, de la Guardia Costera de Miami.

Han pasado 20 años desde que Fidel Castro decidió aliviar las presiones sobre su gobierno comunista en medio de una crisis económica diciéndole a la gente que podía irse cuando quisiese. Ese comentario en agosto de 1994 dio paso a un éxodo de 35 mil isleños. Miles fueron recogidos por la Guardia Costera de Estados Unidos y se pasaron meses en una base de la Armada estadounidense en Cuba, rodeados de alambres de púas.

Hasta que el presidente Bill Clinton llegó a un acuerdo con Castro: los detenidos de Guantánamo podrían venir a Estados Unidos y al menos otros 20 mil cubanos podrían recibir visas para viajar también a este país. Pero las autoridades cubanas reanudarían el patrullaje de sus costas para evitar que la gente arriesgase su vida en balsas precarias y Estados Unidos impondría una política de "pies mojados, pies secos", por la que todo cubano interceptado en altamar sería devuelta a Cuba, mientras que todo cubano que pusiese un pie en Estados Unidos podría quedarse.

En el 2012, 32 mil 551 cubanos consiguieron la residencia legal en Estados Unidos y solo 90 isleños fueron devueltos a Cuba

Fue un acuerdo político que buscó resolver una crisis humanitaria. Pero no impidió que numerosos cubanos siguiesen arriesgando sus vidas y tratando de cruzar el estrecho de 145 kilómetros (90 millas).

Otros 26 mil cubanos lo intentaron desde 1995. No se conoce la cantidad de personas que fallecieron en la intentona. Los entendidos creen que de cada cuatro balseros, al menos uno fallece, y hay quienes piensan incluso que solo uno sobrevive a la travesía.

Esto querría decir que al menos 16 mil personas murieron en las aguas entre la Florida y Cuba desde la revolución de 1959, según Holly Ackerman, bibliotecaria de la Universidad de Duke que ha estudiado a fondo el tema de los balseros de Mariel.

(En octubre de 2012, tras el anuncio de una nueva política migratoria en Cuba, surgió la posibilidad de "un nuevo Mariel en Cuba... ahora legal", es decir, un éxodo masivo de isleños a EU y otros países, incluido México.)

Es posible elaborar una lista precisa, que contenga incluso los nombres de los muertos, ya que Estados Unidos sabe quién llegó y Cuba sabe quién se fue. Pero en las conversaciones sobre temas migratorios que los dos países mantienen dos veces al año nunca se planteó la posibilidad de hacer una cuenta precisa.

"Es una vergüenza que los dos países no lo hayan hecho", sostuvo Ackerman.

Los cubanos que han llegado en tiempos recientes generalmente lo han hecho en balsas improvisadas y no tienen familiares cercanos en Estados Unidos, según Oscar Rivera, director de la oficina de Miami del Servicio Mundial de Iglesias, que ayuda a los inmigrantes cubanos recién llegados.

"Huelen a pescado y gasolina", comentó Juan López, director adjunto del programa de reubicación de cubanos y haitianos de la Conferencia Nacional de Obispos Católicos en Miami. "De solo verlos puedes decir lo duro que fue llegar aquí".

Hay cubanos que pisaron tierra bien al norte, en las Carolinas, pero la mayoría llegan a los cayos, donde es común encontrar balsas abandonadas con chalecos, pantalones, zapatos, botellas de agua y mochilas, indicó Janette Costoya, de la Comisión de Conservación de Peces y Vida Silvestre de la Florida.

La mayoría de las veces, no saben lo qué pasó con la gente que usó esa balsa.

Ultimamente se han visto muchas balsas hechas con espuma de spray, envuelta en lonas y asegurada con varas metálicas. Más o menos la mitad tienen motores, muchos sacados de automóviles o máquinas de cortar el césped.

"Es imposible que se hundan", afirmó Costoya.

Se suponía que una lotería de visas ofrecería una alternativa a los cubanos que no satisfacen los requisitos para ser considerados refugiados o inmigrantes. Pero Estados Unidos no recibe solicitudes desde 1998 y entrega la mayor parte de las visas a personas con parientes en suelo estadounidense para reunificar familias.

"Quienes no tienen parientes cercanos se ven obligados a emigrar sin papeles o a buscar otras rutas", afirmó Jorge Duany, director del Instituto de Investigación Cubana de la Universidad Internacional de la Florida.

Muchos balseros logran eludir las patrullas de la Guardia Costera, aunque algunos son pillados con los "pies mojados" --las autoridades no dicen cuántos-- y son llevados a suelo estadounidense para recibir tratamiento médico o pedir asilo político.

El status especial que tienen los inmigrantes cubanos como parte de los esfuerzos de Estados Unidos para debilitar el gobierno comunista de la isla es un gran incentivo para intentar el viaje. Estados Unidos deporta a la mayoría de las personas de otros países que le huyen a la violencia o la pobreza, pero le abre las puertas a los cubanos.

En el 2012, 32 mil 551 cubanos consiguieron la residencia legal en Estados Unidos y solo 90 isleños que pisaron suelo estadounidense fueron devueltos a Cuba. Ese mismo año, 146 mil 406 mexicanos obtuvieron la residencia, mientras que 448 mil 697 fueron detenidos y 131 mil 818 fueron deportados.

Los defensores de los derechos de los inmigrantes dicen que eso es injusto. El senador republicano de la Florida Marco Rubio, que postula mano firme con los extranjeros que vienen a Estados Unidos sin autorización legal, dijo el año pasado que algunos cubanos abusan de su status de refugiados y visitan periódicamente a sus familiares en la isla.

Pero Rubio no plantea que se cambien los beneficios que reciben los cubanos, que rara vez son mencionados en el debate en torno a temas migratorios en el Congreso.

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