18 de Diciembre de 2017

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Dilma Rousseff se juega la Presidencia

Está por concluir el plazo de la defensa de la mandataria en una comisión de diputados que evalúa una petición de juicio para destituirla.

La próxima semana vence el plazo para saber si la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, es sometida a juicio político. (AP/archivo)
La próxima semana vence el plazo para saber si la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, es sometida a juicio político. (AP/archivo)
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Milenio 
BRASILIA, Brasil.- La semana próxima termina el plazo de la defensa de la mandataria brasileña Dilma Rousseff en una comisión de diputados que evalúa un pedido de juicio para destituirla por supuesta adulteración de las cuentas públicas.

A continuación, la secuencia de un procedimiento complejo y de resultado abierto donde está en juego la jefatura de Estado de la mayor economía latinoamericana, sumergida en una crisis vertiginosa que tiene una feroz recesión como telón de fondo.

1) El próximo lunes está prevista la última de las diez sesiones consagradas a la defensa de Rousseff ante una comisión especial de 65 diputados que analiza los argumentos de la acusación. El diputado que instruye el caso dispondrá acto seguido de dos días para presentar su parecer a la comisión y luego, los legisladores tendrán un máximo de cinco sesiones para debatir y votar sobre la recomendación, que puede ser aprobada por mayoría simple (la mitad más uno de los presentes).

Con el dictamen -que no es vinculante- ya publicado en el diario de la Cámara al día siguiente de la votación, el presidente de la Cámara baja deberá esperar un mínimo de 48 horas antes de poder incluirlo en el orden del día y someterlo al plenario de 513 diputados. Los opositores que impulsan el proceso estiman que esa votación podría realizarse cerca del 15 de abril.

2) Para que avance una eventual acusación contra Rousseff, será necesario que 342 diputados (dos tercios) apoyen la apertura del juicio de destitución, cualquiera sea el número de legisladores presentes. El quorum exigido para abrir la sesión es de 342 miembros, el mínimo para conseguir una eventual aprobación. Si la moción no suma ese número de apoyos, el proceso se cierra.

Si estuvieran presentes los 513 diputados -sin ausencias ni abstenciones- teóricamente serían necesarios 171 votos (un tercio) para bloquear la iniciativa en caso de que el presidente de la Cámara no sufrague, como indica el reglamento, que solo contempla esa posibilidad en escrutinios secretos o en caso de empate, dos opciones no previstas en este proceso. Existen divergencias acerca de este punto, por lo que el número para archivar el pedido de juicio podría ser 172, si estuvieran todos los diputados en el recinto y el presidente de la Cámara votara.

3) En caso de que la comisión emita un parecer contrario al impeachment, el plenario necesitaría de todos modos ratificarlo, pero por mayoría simple de los diputados presentes en la sala, a condición de que haya quorum.

Sin embargo, el plenario puede rechazar una recomendación de archivar el caso, si suma 342 votos a favor del impeachment. En esa circunstancia, tras descartar el parecer, deberá nombrarse un nuevo encargado del trámite y aprobar en la misma sesión una recomendación a favor de la destitución.

4) Si los diputados aprueban la moción de impeachment, ésta pasa al Senado, de 81 miembros. La Cámara alta formaría una comisión de 21 miembros, que dará su opinión sobre la admisibilidad del proceso.

5) Para que un dictamen de destitución sea aprobado en el Senado deberá ser apoyado por una mayoría simple, una vez conseguido un quorum de 42 senadores. De no lograr ese respaldo, el proceso se archiva.

Analistas consideran improbable que, llegado el caso, el Senado rechace un dictamen que ya tuvo el visto bueno de los diputados y de una comisión propia en la que están representados los partidos de la Cámara alta. De acontecer, seguiría la misma secuencia que en la Cámara baja.

Si es validada una moción por la destitución, Rousseff sería apartada de manera provisoria de sus funciones durante un máximo de 180 días, para dar lugar al juicio. Sería reemplazada por su vicepresidente, Michel Temer. Según los especialistas, solo en ese momento empezaría la verdadera recolección de pruebas y testimonios.

6) La sesión final del juicio a Rousseff tendría lugar en el plenario del Senado, bajo la dirección del presidente de la Corte Suprema. Son necesarios dos tercios de los votos del Senado (54), para destituir definitivamente a la mandataria, cualquiera sea el número de los presentes. De lo contrario, ésta reasumirá inmediatamente sus funciones.

En esta sesión única, en la que el presidente del Senado puede votar porque no la dirige, se darán los alegatos finales de parte del senador que haya instruido el caso y de la defensa de la presidenta.

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