22 de Septiembre de 2018

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Apartan a Dilma de la Presidencia de Brasil

El Senado aprueba celebrar el juicio político y decidir si la mandataria debe ser separada definitivamente del cargo.

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Associated Press y Notimex
BRASILIA, Brasil.- El senado de Brasil aprobó la madrugada de este jueves la apertura de un juicio político contra la presidenta, Dilma Rousseff, tras meses de enfrentamientos que nacieron del enojo por la corrupción y la decadencia económica, arrastrando al mayor país de América Latina a la incertidumbre política a solo unos meses de los Juegos Olímpicos.

Según informa The Associated Press, los enfadados partidarios de Rousseff consideran que la iniciativa es un golpe de Estado y amenazaron con protestas a gran escala y huelgas. Sus enemigos, por su parte, insisten en que violó la ley y que los profundos problemas políticos, sociales y económicos del país solo pueden atajarse con ella lejos del poder.

La votación, que salió adelante con 55 votos a favor y 22 en contra, supone que el vicepresidente y otrora aliado de Rousseff, Michel Temer, asumirá como presidente interino del país más tarde hoy y se mantendrá en el cargo mientas dure la suspensión. El Senado tiene 180 días para celebrar el juicio y decidir si la mandataria debe ser apartada definitivamente de su puesto.

"¿Alguien piensa que llegaremos a 2018 con una recuperación con este gobierno? Imposible", dijo José Serra, que optó sin éxito a la presidencia por el Partido Socialdemócrata en 2010, el año en que Dilma llegó al poder. "El impeachment es solo el inicio de la reconstrucción".

La impugnación de Rousseff pone fin a 13 años de gobierno del Partido de los Trabajadores (PT), reconocido por haber sacado a unos 35 millones de brasileños de la pobreza abyecta en los últimos años pero vilipendiado por estar al mando del país cuando supuestamente se desviaron millones de la petrolera estatal Petrobras.

Analistas sostienen que Rousseff se metió en problemas por sus bruscas formas y la percepción de su reticencia a trabajar con legisladores que podrían haberse convertido en aliados. La presidenta, sin embargo, sugirió que el sexismo en una Cámara de Diputados dominada por hombres jugó un papel en el proceso en su contra.

Rousseff será notificada durante la mañana de la decisión del Senado y, de esta forma, quedará apartada del poder por 180 días, mientras transcurre el juicio político contra ella en el Senado bajo la presidencia del líder del Supremo Tribunal Federal (STF), Ricardo Lewandowski.

La presidenta tiene previsto comparecer ante la prensa a las 10:00 locales (13:00 GMT) para comentar el resultado de la votación, y el vicepresidente Temer también debe realizar un pronunciamiento a la nación hoy en la tarde para anunciar sus ejes de gobierno.

¿De qué se le acusa?

El Partido de los Trabajadores (PT) reaccionó con un comunicado en el que calificó la sesión en el Senado de “continuidad del golpe a la democracia y a la Constitución”.

“Una vez más en nuestra historia las élites pisotean el voto popular, abriendo camino para la imposición de un Gobierno ilegítimo”, señaló el PT.

La oposición acusa a Rousseff de un “crimen de responsabilidad” punible con el impeachment, según la Constitución, cuando usó presuntamente artimañas contables por medio de créditos de instituciones públicas para cuadrar las cuentas de 2014 y 2015.

Pero Rousseff niega irregularidades y califica todo el proceso de “golpe” de la oposición para alcanzar el poder sin el aval de las urnas.

El senador Romero Juca del opositor Partido del Movimiento Democrático, el motor principal detrás de la destitución, indicó que "fue un proceso doloroso, un proceso que ha cambiado Brasil - pero es necesario cambiar a Brasil"

"La gente hoy en día están teniendo dificultades. Miles de personas están perdiendo sus puestos de trabajo todos los días, las empresas están cerrando, la vida es cada vez peor.... no es posible continuar las cosas como son ", sostuvo.

El senador Humberto Costa, de los Partido de los Trabajadores, líder en el Senado, reconoció la derrota del gobierno y se comprometió a ser una oposición muy "fuerte y dura" para el nuevo gobierno de Temer.

Previsible un largo juicio

Anclada en cotas extremadamente bajas de popularidad (cerca del 10 por ciento) desde el inicio de su segundo mandato, el apartamiento de Rousseff supone el fin a un ciclo de 13 años de gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) y la llegada de un Ejecutivo conservador bajo la dirección de Temer y del centrista el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

Rousseff solo será apartada definitivamente del poder cuando, al final del juicio político, que puede durar semanas o meses, y tras la presentación de pruebas que demuestren su culpabilidad en los cargos que se le acusan, al menos dos tercios de los senadores (54) voten a favor de deponerla definitivamente.

Para iniciar el impeachment era necesario apenas el apoyo de la mayoría simple de la Cámara Alta (41 de los 80 senadores), pero el apoyo al juicio político fue mucho mayor (55 votos) y suficiente para que previsiblemente la primera presidenta de la Historia de Brasil sea depuesta definitivamente en unos meses.

Al término de la maratónica sesión, televisada por las cadenas nacionales y cubierta por cientos de periodistas brasileños e internacionales, la oposición celebró lo que considera una victoria con miras a sacar al país de la recesión económica y la crisis política.

Fuegos de artificio fueron lanzados en ciudades como Brasilia, Sao Paulo y Fortaleza y se registraron pequeñas manifestaciones de conmemoración.

Temer, al relevo

Temer, un político de carrera de 75 años, prometió recortar el gasto público y privatizar muchos sectores controlados por el Estado. Durante semanas ha estado trabajando discretamente para formar un nuevo gobierno ante la posibilidad de su ascenso al poder, algo que molestó a los partidarios de Rousseff, que lo acusan de formar parte de un complot para derrocarla.

Durante el debate, Humberto Costa, líder del Partido de los Trabajadores en el Senado, alzó una fotografía de Dilma en su época de guerrillera marxista durante la dictadura militar del país, entre 1964 y 1985. En la imagen aparece durante un juicio militar en su contra.

Costa dijo que el impeachment es el segundo juicio injusto que enfrenta Rousseff, y que el proceso es un intento de las clases que tradicionalmente gobernaron el país para recuperar su poder y terminar con las políticas del PT en favor de los pobres.

"La élite brasileña, la clase gobernante, que sigue tratando a este país como su dominio hereditario, no aprecia la democracia", manifestó Costa.

Manifestantes a favor del juicio político a Rousseff se expresan en Sao paulo https://t.co/GmggOoL8xT Vía @ivanpzs pic.twitter.com/N8KJ3lfpPU

Pese a que el intento de juicio político deriva de denuncias de que la primera mujer que preside Brasil en su historia violó leyes fiscales, el proceso se ha convertido en una suerte de referendo sobre Rousseff y su manejo del país en los últimos seis años.

Brasil está sumido en su peor crisis económica en décadas, en tanto que un enorme escándalo de corrupción en la paraestatal Petrobras ha afectado el estado de ánimo del país, incluso en momentos en que se prepara para ser sede en agosto de los primeros Juegos Olímpicos en América del Sur.

Los partidarios del juicio político culpan a Rousseff y a su Partido de los Trabajadores, o PT, por la parálisis de la economía y sostienen que el vicepresidente Temer, cuyo partido ha renunciado a la coalición gobernante, representa la única esperanza de reanimarla.

El proceso para hacerle el juicio político empezó hace poco más de un año como una iniciativa a la que se pronosticaban pocas posibilidades. Pero fue tomando impulso, aparentemente en forma irrefrenable.

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