19 de Septiembre de 2018

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Trump quiere derribar un muro... entre la Iglesia y Estado

El Presidente de Estados Unidos promete acabar con una enmienda que penaliza pronunciamientos políticos desde el púlpito.

El presidente Donald Trump y el vicepresidente Mike Pence durante una reunión con ejecutivos de Harley Davidson, en el ala sur de la Casa Blanca, el jueves 2 de febrero de 2017. (AP/Pablo Martínez Monsiváis)
El presidente Donald Trump y el vicepresidente Mike Pence durante una reunión con ejecutivos de Harley Davidson, en el ala sur de la Casa Blanca, el jueves 2 de febrero de 2017. (AP/Pablo Martínez Monsiváis)
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Agencias
WASHINGTON, D.C.- Con menos de 15 días en la Presidencia de Estados Unidos, Donald Trump sigue dominando los espacios en los medios con sus órdenes ejecutivas, nombramientos y acuerdos, además de sus enfrentamientos con líderes de las naciones, personajes del espectáculo y los deportes.

Ahora, tocó a la religión. Este jueves, según publica el sitio web de El País, Trump anunció que pretende acabar con uno de los pilares fundamentales que sustentan la estricta separación entre Iglesia y Estado en el país que dirige, la Enmienda Johnson.

“Voy a librarme y voy a destruir completamente la Enmienda Johnson y voy a permitir que los representantes de la fe hablen de manera libre y sin miedo a represalias. Lo voy a hacer, recuérdenlo”, dijo Trump este jueves durante el Desayuno Nacional de Oración en Washington.

Acabar con la Enmienda Johnson fue una de las promesas de campaña de Donald Trump 

La Enmienda Johnson debe su nombre al presidente de Estados Unidos Lyndon B. Johnson, quien la propuso y logró su aprobación en 1954. 

Se trata de una cláusula que estipula que entidades libres de pagar impuestos, como iglesias y organizaciones caritativas, no pueden participar, directa o indirectamente, en ninguna campaña política a favor o en contra de un candidato. Impide, por lo tanto, que líderes religiosos usen el púlpito para manifestar su apoyo —u oposición— a un candidato e influenciar a su congregación.

Esta disposición fue aprobada durante la presidencia de Dwight Eisenhower y, durante décadas, no fue cuestionada ni por republicanos ni por demócratas... hasta que llegó Trump, que durante su larga campaña hizo guiños a los sectores religiosos del país, especialmente a los evangélicos, para acumular votos y apoyos.

“Nuestra república fue creada sobre la base de que la libertad no es un regalo del Gobierno, sino de Dios”, dijo el jueves Trump. Y citó a Thomas Jefferson, el tercer presidente estadounidense y uno de los padres fundadores del país, para justificar su maniobra. “Jefferson se preguntó si las libertades de una nación pueden estar seguras cuando quitamos la convicción de que esas libertades son un regalo de Dios”, continuó el republicano. “Y entre esas libertades, está el derecho a venerar de acuerdo con nuestras propias creencias”, concluyó su argumento.

El año pasado, en uno de sus actos de campaña, Trump aseguró que, bajo su gobierno, “nuestra herencia cristiana será preciada, protegida, defendida como no habían visto nunca antes”. 

“Lo primero que tenemos que hacer es devolverle a nuestras iglesias su voz. La Enmienda Johnson ha impedido a nuestros pastores decir lo que piensan desde sus púlpitos. Si quieren hablar de cristiandad, si quieren predicar o hablar de política, no pueden hacerlo, porque se arriesgan a perder su exención fiscal”, afirmó.

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