13 de Diciembre de 2017

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El episcopado es un servicio, no es para alardear: Papa

Francisco dijo que ser obispo no es una posición de prestigio o un cargo honorífico; 'ese ministerio se recibe en obediencia y no para elevarse.

El Papa Francisco agarra una bufanda lanzada por fieles a su llegada a la audiencia general en la Plaza de San Pedro en el Vaticano. (Agencias)
El Papa Francisco agarra una bufanda lanzada por fieles a su llegada a la audiencia general en la Plaza de San Pedro en el Vaticano. (Agencias)
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Agencias
CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa dio hoy una “vuelta de tuerca” a los obispos advirtiéndoles primero que su cargo “no se compra” y publicando después una ley que permite a las autoridades competentes de la Iglesia pedir la renuncia a cualquier pastor por “circunstancias particulares”, entre ellas escándalos públicos.

“Los obispos están puestos a la cabeza de las comunidades cristianas como garantes de su fe. Comprendemos, entonces, que no se trata de una posición de prestigio, de un cargo honorífico”, señaló Francisco la mañana de este miércoles durante una audiencia pública en la Plaza de San Pedro.

Al reflexionar sobre la estructura de la Iglesia católica, ante más de 15 mil personas, sostuvo que “el episcopado no es una honor, sino un servicio”, porque “así lo quiso Jesús”.

“No debe haber puesto en la Iglesia para la mentalidad mundana. La mentalidad mundana dice: ‘Pero este hombre hizo carrera eclesiástica’, ¿llegó a ser obispo? No, no. En la Iglesia no debe haber espacio para esta mentalidad. El episcopado es un servicio, no para alardear”, añadió.

No es la primera vez que el obispo de Roma se pronuncia contra el clericalismo, el abuso de poder, el “carrierismo”, la vanagloria y la ambición en la Iglesia católica. En realidad estos temas se encuentran cotidianamente incluidos en sus predicaciones, según publica Notimex.

Pero esta vez fue diferente, porque apenas un par de horas después de su catequesis de la mañana, la sala de prensa del Vaticano dio a conocer un documento legal firmado por Jorge Mario Bergoglio que –entre otras cosas- permitirá a las autoridades eclesiásticas pedir la renuncia anticipada a sus puestos a los obispos que protagonicen escándalos.

Se trata de un “Rescriptum ex audientia Ss.mi”, un texto compuesto de una introducción y siete artículos que aprueba una serie de disposiciones sobre la renuncia de los obispos diocesanos y de los titulares de cargos de nombramiento pontificio.

Francisco aseguró que los obispos están puestos a la cabeza de las comunidades cristianas como garantes de su fe

El escrito retoma y confirma normas ya vigentes, pero introduce algunas frases que dejan en claro algunas prácticas que ya se utilizaban, pero no se encontraban codificadas.

El más destacable es el artículo 5 del “rescriptum” que establece: “En algunas circunstancias particulares la autoridad competente puede considerar necesario pedir a un obispo que presente la renuncia a su cargo pastoral, después de haberle hecho conocer los motivos de tal solicitud y escuchar atentamente sus razones, en diálogo fraterno”.

Este párrafo se refiere al apartado 401.2 del Código de Derecho Canónico –ley fundamental de la Iglesia católica- el cual pide al obispo diocesano que presente su renuncia si “por causas de fuerza mayor” ya no puede seguir desempeñando su papel.

En el pasado esas “causas de fuerza mayor” podían ser escándalos sexuales, financieros o de gestión. Era práctica común que, ante situaciones graves, desde el Vaticano se sugiriera y hasta se solicitara a los pastores involucrados presentar su renuncia.

Así ocurrió, en muchos casos, durante el pontificado de Benedicto XVI, quien llegó a aceptar la renuncia de más de 70 obispos de diversas partes del mundo por situaciones escandalosas.

Pero en algunos casos los obispos se negaron a dar sus dimisiones y el Papa se vio en la necesidad de removerlos directamente, con procedimientos extraordinarios. Esto porque hasta ahora, en la normatividad vigente, no estaba clara la potestad del Papa o de sus colaboradores para exigir una renuncia.

En los últimos tiempos la atención mediática se ha concentrado en casos de obispos que han protagonizado escándalos de diverso tipo, entre ellos el alemán de Linburg conocido como el “obispo derroche”.

El “rescriptum” del Papa Francisco fue firmado el 3 de noviembre pasado en una audiencia con el “número dos” del Vaticano, el secretario de Estado, Pietro Parolin.

Entre otras cosas confirmó la disciplina vigente en la Iglesia por la cual los obispos deben presentar las renuncias obligatorias a sus puestos al cumplir los 75 años y ésta entra en vigor en el momento en el cual es aceptada por la autoridad legítima, el Papa.

Además, ordenó que “con la aceptación de la renuncia de los cargos, los interesados pierden también de cualquier otro puesto a nivel nacional, conferido por un tiempo determinado en razón del correspondiente puesto pastoral”.

Este artículo se refiere, por ejemplo, a los presidentes de las Conferencias Episcopales cuyos periodos de representación se extienden más allá de la presentación de su renuncia. Con esta nueva norma, cuando el Papa les acepta la dimisión de su diócesis, automáticamente dejarían de presidir otros organismos.

Asimismo, el decreto papal indicó que los jefes de los ministerios del Vaticano y otros cardenales que tienen puestos de nombramiento pontificio también deben presentar sus renuncias a los 75 años al Papa, quien, considerando la situación, decidirá qué hacer.

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