20 de Septiembre de 2018

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Estudiantes chilenos toman de nuevo las calles

En la segunda marcha del año, levantaron la voz para exigir que la educación de calidad se transforme en un derecho para todos.

La marcha recorrió unas 30 cuadras, se desarrolló con tranquilidad. (EFE)
La marcha recorrió unas 30 cuadras, se desarrolló con tranquilidad. (EFE)
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Agencias
SANTIAGO, Chile.- Decenas de miles de estudiantes chilenos volvieron el miércoles a las calles para exigir que la educación se transforme en un derecho para todos y que desaparezca la discriminación que significa que quienes tienen más dinero acceden a una enseñanza de calidad, según publica The Associated Press.

La segunda marcha del año convocada por los líderes universitarios y secundarios se inició con gigantescas columnas de alegres jóvenes caminado con banderas de colores, carteles demandando mejor educación y otros que preguntaban "¿Pagar por un derecho?" y múltiples coreografías en las que los jóvenes representaron bailes de los pueblos andinos al ritmo de tambores.

La marcha, que recorrió unas 30 cuadras, se desarrolló con tranquilidad hasta un escenario donde hablaron sus líderes y hubo un espectáculo cultural. Cuando se desarrollaba el acto, a pocas cuadras del lugar apareció una decena de encapuchados que empezó a atacar a la policía, que los dispersó con chorros de agua y gases lacrimógenos. Los propios estudiantes se esforzaron por frenar a los vándalos.

Los encapuchados se reagruparon y crecieron a cerca de un centenar, y arrancaron señales de tránsito, apedrearon policías y hasta quemaron una caseta de un guardia en las cercanías del escenario, mientras los estudiantes que marcharon se fueron rápidamente del lugar, lo que impidió que los vándalos se mezclaran con los alumnos, como en otras ocasiones.

Según la policía, desfilaron unos 35 mil jóvenes, y unos 80 mil según los organizadores. Para observadores independientes acostumbrados a reportar estas manifestaciones, hubo unas 60 mil personas. Se estima en poco más de 50 los detenidos, pero no hay cifras oficiales.

Según la policía, desfilaron unos 35 mil jóvenes, y unos 80 mil según los organizadores

Los estudiantes chilenos iniciaron sus movilizaciones en 2011 cuando doblegaron la mano del presidente Sebastián Piñera, quien impulsó proyectos que eliminaron los usureros préstamos bancarios a los universitarios y aumentaron el número de becas para los más desposeídos.

Sin embargo, los jóvenes exigen más y su meta es la educación pública, gratuita y de calidad. A su vez reclaman el fin del lucro en los establecimientos educativos que reciben aportes del Estado.

El tema de la educación está en el discurso de todos los precandidatos que aspiran a triunfar en las primarias del 30 de junio para convertirse en el representante único de la centroderecha y de la centroizquierda en los comicios presidenciales del 17 de noviembre y también en la de un puñado de candidatos que aspiran a competir en noviembre, sin pasar por el colador de fines de junio.

El presidente de los estudiantes de la Universidad Católica, Diego Vela, llamó en una rueda de prensa previa a la marcha a "pasar de la indignación individual a un trabajo colectivo". Agregó que si Piñera, en el próximo mensaje a la nación el 21 de mayo, "va a anunciar nuevamente los proyectos que tiene en el Congreso y que no están avalados por los actores sociales de la educación, mejor que los borre".

Los jóvenes no comparten algunos proyectos oficiales en educación y abogan por un Estado docente y no subsidiario, como el actual.

El líder estudiantil Gabriel Boric declaró a la televisión estatal que "ninguno de los cambios que queremos van a ser posible sin movilización en las calles" y sostuvo que "los políticos tradicionales están siendo más bien un tapón" y no una solución a los problemas estudiantiles.

Vela anunció que también marcharan el 21 de mayo, en el vecino puerto de Valparaíso, mientras Piñera hable en el Congreso.

La ley que permitió crear universidades privadas fue impuesta en 1981 por la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990) cuando el Poder Legislativo estaba disuelto. Sin embargo, la norma precisaba que los planteles superiores no debían lucrar con la enseñanza.

La parte referida al lucro fue violada por los directivos de muchas universidades privadas que crearon mecanismos para retirar ganancias, por ejemplo, sociedades inmobiliarias dueñas de edificios que arriendan a las mismas universidades de las que son propietarios.

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