15 de Octubre de 2018

Mundo

Explotación se esconde 'a la vista de todos'

Un estudio revela que más del 70 % de personas que son sometidas a 'trabajos forzados' llegan a EU por la vía legal.

Un estudio revela que, contrario a los que se cree, la mayoría de los trabajadores sometidos a explotación laboral en EU llegan legalmente. La imagen es de contexto y corresponde a migrantes que intentan llegar, vía tren, hasta la frontera norte de México para cruzar. (Archivo/NTX)
Un estudio revela que, contrario a los que se cree, la mayoría de los trabajadores sometidos a explotación laboral en EU llegan legalmente. La imagen es de contexto y corresponde a migrantes que intentan llegar, vía tren, hasta la frontera norte de México para cruzar. (Archivo/NTX)
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Efe
DENVER, Colorado, EU.- El tráfico y contrabando de personas obligadas a trabajar contra su voluntad ocurre en "todo" Estados Unidos, pero el desconocimiento sobre la realidad del problema impide que las autoridades reconozcan este crimen, según un nuevo reporte.

Los autores del informe, un documento de más de 300 páginas preparado por la organización no lucrativa Urban Institute y la Universidad Northwestern que examina 122 casos de trabajos forzoso e incluye entrevistas con 28 víctimas, consideran que, si se toma en cuenta los centenares de personas que denunciaron tras escapar, podría haber miles de casos en el país.

Por ello, buscan alertar a la sociedad y las fuerzas del orden sobre los métodos de reclutamiento, captura y transporte ilegal de personas.

"Se cree que muchas de las personas sometidas a trabajos forzados (explotación laboral e incluso esclavitud) llegan al país sin autorización, pero no es así. El 71 por ciento de los trabajadores forzados entra a Estados Unidos con una visa temporal válida", explicó a Efe Meredith Dank, una de las autoras del análisis.

La mayoría de esas personas llegan en avión y con visas H-2A para trabajos agrícolas o con visas H-2B para trabajos en hoteles, construcción o restaurantes.

Poco más del 30 por ciento proviene de América Latina, el 25 por ciento del sudeste asiático, otro 16 por ciento del resto de Asia y casi un 10 por ciento es Estados Unidos.

Indicó que "combatir el tráfico de trabajadores será un desafío", pero, dijo, "ya es hora de cerrar las rutas que alimentan a este sistema de esclavitud moderna".

"Se cree que los criminales someten a las personas por medio de fuerza física o abusos, pero en realidad la coerción, el fraude y la manipulación psicológica y emocional, como dejar a la persona aislada, desorientarla o privarla de sueño, son técnicas mucho más comunes", agregó Dank.

Este estudio, el primero que indaga el trabajo forzado en varias industrias y no sólo los tradicionales casos de tráfico humano y de "esclavos sexuales", señala que la investigación de denuncias no es una prioridad ni para las agencias de seguridad locales ni federales, más centradas en el "tráfico y explotación".

Asegura además que debido a que los criminales controlan no solamente los salarios de las víctimas, sino también su alojamiento, comida, transporte y documentos, el 69 por ciento de las víctimas que logra escapar de sus captores descubre que, aunque ingresaron legalmente al país, su visa ya se venció y ahora están ilegalmente en Estados Unidos.

Por eso, las víctimas "están escondidas a la vista de todos", comentó Dank, por lo que "ni siquiera sabemos dónde mirar" para detectar casos de tráfico humano o de trabajo forzado.

Según la experta, a pesar de la magnitud y de la realidad del problema resulta difícil determinar si una persona es víctima de trabajo forzado, porque "las señales nunca son claras".

Para Fernando Feliú-Moggi, profesor de español en la Universidad de Colorado y productor de documentales sobre inmigración, la "experiencia traumática" por la que pasan esas personas las lleva a crear "un discurso aparentemente incoherente" y "marcado por la frecuente repetición de imágenes" sobre lo que les sucede o sucedió.

Por ello, dijo a Efe que es difícil entender ese discurso porque se lo percibe como carente de lógica, lo que desemboca en la marginalización social de la víctima.

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