19 de Octubre de 2018

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Migrantes, un 'peligro' para Texas

El estado destinará más de un millón de dólares a la semana para reforzar la seguridad en la frontera ante la ola de indocumentados que cruzan la frontera.

El 'blindaje' de la frontera de Texas con México costará en total unos 30 millones de dólares. (EFE)
El 'blindaje' de la frontera de Texas con México costará en total unos 30 millones de dólares. (EFE)
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Agencias
DALLAS, Texas.- El estado de Texas aumentará sus operaciones de seguridad en la frontera con México para "combatir" la oleada de inmigrantes y la "ausencia de recursos federales adecuados para asegurarla", anunció el Gobierno estatal el jueves.

El Gobierno de Texas reaccionó así a la crisis humanitaria provocada por la llegada de miles de inmigrantes indocumentados a la frontera, muchos de los cuales son menores que llegan sin acompañamiento de familiares desde Centroamérica.

El gobernador de Texas, Rick Perry, el vicegobernador, David Dwhurst, y el presidente de la Cámara de Representantes de Texas, Joe Straus, todos ellos republicanos, autorizaron al Departamento de Seguridad Pública estatal a hacer "todo lo que pueda" para preservar la seguridad de los texanos, según informaron en un comunicado.

El Gobierno de Texas destinará aproximadamente 1.3 millones de dólares semanales a financiar estas operaciones fronterizas, que seguirán hasta finales de 2014, con lo que el coste total de esta medida superará los 30 millones de dólares.

"Texas no puede permitirse esperar a que Washington actúe en esta crisis y no nos sentaremos ociosamente mientras la seguridad de nuestros ciudadanos es amenazada", dijo Perry en el comunicado.

"Hasta que el Gobierno federal reconozca el peligro en que está poniendo a nuestros ciudadanos con su inacción para asegurar la frontera, las fuerzas de seguridad de Texas deben de hacer todo lo que puedan para mantener a nuestros ciudadanos y comunidades seguras", añadió el gobernador de Texas.

El Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras detuvo a unos 160,000 inmigrantes indocumentados en el valle del Río Grande en los primeros meses del año fiscal 2014, que empezó en octubre. La cifra es superior a la de todo 2013 (154,453) y, sólo en mayo pasado, se realizó una media de 1,100 detenciones al día, recordó el Gobierno estatal.

Esperan más

En particular, preocupa la llegada de niños sin acompañantes que, tras ser interceptados por las autoridades, son trasladados a albergues a la espera de una decisión sobre su destino.

Según el Gobierno de Texas, 34,000 menores que llegaron solos han sido retenidos en lo que va de año y se espera que la cifra ascienda a 90,000 al acabar el presente año fiscal, que concluye en octubre, frente a los 28,352 detenidos el año pasado.

El Gobierno estatal aseguró que sus anteriores operaciones de seguridad en la frontera han demostrado ser "efectivas en la reducción de la actividad criminal y la violencia asocia con el contrabando de personas y el tráfico de drogas".

Huellas digitales

En tanto, el gobierno federal reanudó la práctica de tomar las huellas digitales de las personas que se ofrecen a cuidar de niños inmigrantes detenidos por cruzar ilegalmente la frontera, en medio de los temores de activistas de que la falta de vigilancia pudiera poner en riesgo a los infantes.

Kenneth Wolfe, un vocero de la Administración de Asuntos de Niños y Familias, dijo el miércoles por la noche que la agencia que supervisa el programa de refugios para los jóvenes inmigrantes ha retomado la política previa de exceptuar únicamente a los padres, madres y guardianes legales de la toma de huellas digitales. 

Aclaró que ningún niño resultó dañado por la política más laxa sobre las huellas.

El número de niños centroamericanos apresados en la frontera con México ha aumentado en las últimas semanas y podrían alcanzar los 90,000 este año. Para agilizar el paso de los chicos por los refugios y dejar camas libres, las autoridades habían dejado de tomar las huellas digitales -las cuales cotejan con las bases de datos de delincuentes- a los padres y otros que se ofrecieran a cuidarlos, dijeron los defensores de los inmigrantes.

Hasta el año pasado, los activistas indicaron que las autoridades habían tomado las huellas de todos, incluso de los padres.

"Cada vez que se reducen los requisitos existe una preocupación", afirmó Kimi Jackson, directora del Proyecto de Representación de Asilo Pro Bono del Sur de Texas, que ofrece presentaciones sobre los derechos de los niños en detención. "Hay gente que patrocinará a niños para usarlos con objetivos que no van en su mejor interés".

Tarea abrumadora

Los defensores de los inmigrantes dicen que la creciente violencia de las pandillas y las amenazas han forzado a los niños a abandonar sus países y cruzar México para llegar a Estados Unidos.

Desde el mes pasado, el gobierno federal ha abierto refugios temporales en bases militares para albergar a los niños hasta que puedan reunirse con un patrocinador, preferentemente los padres o un familiar adulto. La mayoría de los niños se reúnen con familiares, según la agencia de Wolfe, que el jueves puso en marcha una línea telefónica bilingüe para padres que intentan saber si sus hijos están detenidos.

Los activistas dicen que el gobierno enfrenta una tarea abrumadora de equilibrar la velocidad y la seguridad al poner a los niños, muchos de los cuales huyen de una delincuencia violenta donde residen, en manos de parientes o amigos a los que no han visto en años.

El tiempo promedio que un niño inmigrante permanece en un refugio es ahora de casi 35 días. Entre 2008 y 2010 era de 61 días, según un estudio de 14,000 niños efectuado por el Instituto Vera de Justicia.

(Información de EFE y The Associated Press)

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