24 de Septiembre de 2018

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Europa, asqueada con la carne de caballo

El escándalo alcanza ahora a Suecia y Francia; en Gran Bretaña ya investigan posibles fraudes en alimentos congelados.

"Es un escándalo muy grave", señalan autoridades sanitarias británicas. (EFE)
"Es un escándalo muy grave", señalan autoridades sanitarias británicas. (EFE)
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Agencias
ESTOCOLMO, Suecia.- El escándalo por la carne de caballo puesta tramposamente en la mesa de los consumidores se extiende y ocupa a los jefes de estado de una Europa golpeada por la crisis y con la mente puesta en la reducción de gastos.
   
Desde Gran Bretaña, ahora llega a Francia y Suecia. Incluso ha derivado en la intervención del premier británico, David Cameron, que se refirió a la cuestión en medio de la reciente y compleja Cumbre UE del presupuesto.
   
Así, la firma Findus UK se vio golpeada este viernes y, tras tras haber retirado del Reino Unido lasañas congeladas rellenas de carne equina, con la leyenda "carne de res", tuvo que hacer lo mismo con las que llegaron a los mercados de Francia y Suecia, según publica Ansa Latina.
   
En Italia, el escándalo por el uso de carne de caballo llevó a la Compagnia Surgelati Italiana (CSI), que gestiona la marca sueca, a precisar en una nota este sábado que "ninguno de sus productos contiene carne de caballo".
   
La nota agregó que "no existe conexión entre la marca Findus comercializada en Italia con la que se comercializa en Reino Unido y el resto de Europa".
   
Mientras que el coloso sueco de los alimentos congelados buscó dar una señal de tranquilidad, afirmando que la carne equina no representa un riesgo para la salud. Pero la psicosis siguió creciendo, sobre todo en Reino Unido, donde la policía comenzó a indagar posibles delitos y fraudes.

Sanidad en jaque

Además del tabú psicológico sobre la ingesta de carne equina en un país donde reina el culto a los caballos, está en jaque el sistema de control de productos alimentarios, que se reveló imponderable.

   
En medio del escándalo, el premier Cameron, desde Bruselas, trató de calmar ayer a los ciudadanos británicos.
   
"No existe razón para creer que algún alimento en venta represente un peligro para la salud, cuando se trata en realidad de clientes que fueron engañados por alguna marca", dijo el premier. Luego agregó: "lo mismo es un escándalo muy grave".
   
Menos optimista, el ministro británico de Medio Ambiente británico, y responsable de la industria alimenticia, Owen Paterson, sostuvo que "es posible que tengamos más malas noticias, creo tenemos que ser realistas".
   
La Autoridad británica para la seguridad alimentaria (FSA, por sus siglas en inglés) ordenó controles para los próximos siete días en todos los productos de las compañías del país que digan que contiene carne vacuna.
   
El escándalo nació con las hamburguesas de carne de caballo de las cadenas Tesco, Aldi y Iceland, semanas atrás.
   
"Estamos frente a una situación incómoda. Más que una contaminación por error parece que lo que har detrás es una actividad criminal organizada", dijo la titular de FSA, Catherine Brown.

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