26 de Septiembre de 2018

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Francisco abre al público la residencia veraniega papal

Debido que el palacio en Castel Gandolfo no es usado por el Pontífice se decidió que los visitantes puedan recorrerla.

Vista de la fachada del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, cerca de Roma, Italia. (EFE)
Vista de la fachada del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, cerca de Roma, Italia. (EFE)
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Agencias
CIUDAD DEL VATICANO.- El Vaticano abrió el viernes al público los apartamentos donde los papas pasan sus veranos, dando a los visitantes un inusual vistazo a las camas donde murieron Pío XII y Pablo VI y donde Juan Pablo II se recuperó del intento de asesinato en 1981.

El Papa Francisco no ha querido usar el palacio en Castel Gandolfo y prefiere pasar sus días de descanso en el mismo hotel donde vive, en el Vaticano. Eso significa que la propiedad de 135 acres (55 hectáreas) en las colinas del monte Albano, en el sur de Roma, cada vez se abre más al público.

En 2014, los jardines abrieron a los visitantes en parte para ayudar económicamente al poblado, que está a la orilla de un lago, desde que Francisco decidió permanecer en Roma. 

El año pasado, el Vaticano inauguró un servicio semanal de tren para que los visitantes puedan ver en un día tanto la Santa Sede como el refugio arbolado.

Ahora, los visitantes pueden ver apartamentos nunca antes vistos en el palacio mismo, incluyendo el Salón del Consistorio donde Pío XII nombró cardenal a Angelo Roncalli en 1953, quien después sería el Papa Juan XXIII.

Todos los días menos los domingos y a un precio a partir de 18 euros quienes quieran visitar la villa pontificia de Castel Gandolfo podrán también acceder al dormitorio del pontífice, un enorme y luminosa habitación en lo más alto del palacio y desde donde se divisa el mar.

Una habitación que sorprende por su austeridad, su cama pequeña y sin excesivas decoraciones y pocos muebles.


Vista desde una ventana de una de la habitaciones en el Palacio Apostólico de Castel Gandolfo.

Una habitación en la que nacieron unos 40 niños durante la II Guerra mundial, ya que el palacio se convirtió en refugio y sala de partos, cuando en enero de 1944 desembarcaron el Ejército estadounidense en Anzio para liberar Italia de la invasión naci-fascista y en la zona se vivieron duras batallas.

Bebés a los que llamaron "los hijos del Papa" y a los que muchos se les bautizó con el nombre de Eugenio, como el Papa Pío XII, que les abrió las puertas.

El nuevo espacio es un recorrido por la historia del "otro Vaticano" con la pequeña capilla privada, el estudio donde aún hay una pequeña bandera de la Baviera de Joseph Ratzinger o la biblioteca, donde anteriores Pontífices redactaron sus documentos y encíclicas y donde Benedicto XVI se hizo instalar un piano.

Una biblioteca que fue escenario del encuentro entre Benedicto XVI y el recién elegido Jorge Bergoglio junto con las cajas de cartón en las que se encontraban los expedientes sobre las guerras intestinas en el Vaticano y que acabaron con la renuncia del pontífice alemán.

Se podrá también visitar el Salón de los Suizos, llamado así porque allí montaban guardia los soldados del pequeño ejército que desde 1506 protege al papa, o la Sala del Consistorio, utilizada sólo para las posibles reuniones del colegio cardenalicio cuando el papa estaba allí.

Aunque los últimos Pontífices como Ratzinger y Juan Pablo II han pasado algunas semanas de descanso en esta localidad, Francisco no es el primero que renuncia a su descanso en Castel Gandolfo ya que desde su construcción sólo 15 de los 33 pontífices se han alojado aquí.


Imagen de la galería Alejandro VII del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo.

"Tengo todo, el lago, la montaña y veo el mar", afirmó Joseph Ratzinger tras tomar posesión del palacio, una frase que la alcaldía localidad grabó en una placa y colocó en la plaza de Castel Gandolfo como resumen de la belleza del lugar.

Para Inocencio XII el lugar al que llegó durante una noche de niebla era tan feo y espectral que no volvió.

La apertura al público de Castel Gandolfo no excluye que los futuros pontífices puedan volver a disfrutar de esta villa pontifica para su descanso y huida del calor romano, como explicó el director de las colecciones históricas de los Museos Vaticanos, Sandro Barbagallo.

La apertura del palacio será "hasta que el Papa decida que así siga", aseguró Barbagallo, quien explicó que sigue vigente la bula que la convirtió en residencia pontificia.

Con la ausencia de Francisco, los habitantes de Castel Gandolfo se habían quedado algo resentidos ya que el turismo ha bajado considerablemente y esperan que esta iniciativa vuelva a atraer a los visitantes.

La oferta turística incluye todo el palacio de Castel Gandolfo y los jardines ocupan 55 hectáreas, más que el propio Vaticano.

Los jardines miden dos kilómetros de largo y se pueden descubrir rincones proyectados por Bernini, una zona arqueológica con restos romanos y hasta una enorme granja con una importante explotación ganadera.

(Con información de The Associated Press y EFE)

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