20 de Noviembre de 2018

Francisco, el Papa que pidió no ser votado en 2005

Llegó a obtener 40 votos, y fue tanta su emoción que pidió a los otros cardenales que no lo eligiesen; optaron entonces por Joseph Ratzinger:

El Papa Francisco durante su primera aparición pública ante los fieles congregados en la Plaza de San Pedro, ayer miércoles. (Associated Press)
El Papa Francisco durante su primera aparición pública ante los fieles congregados en la Plaza de San Pedro, ayer miércoles. (Associated Press)
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Agencias
EL VATICANO.-  En abril de 2005, el recién elegido Jefe de la Iglesia Católica, el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, quedó a un paso de ser elegido Papa.

Según escribe Andrés Beltramo Álvarez en el sitio vaticaninsider.lastampa.it, en ese Cónclave Bergoglio llegó a obtener unos 40 votos y se conmovió tanto que pidió no ser votado. Finalmente, la mayoría de los votos recayeron en Joseph Ratzinger, quien eligió el nombre de Benedicto XVI.

Según las diversas versiones que han reconstruido el Cónclave de los días 18 y 19 de abril de 2005, Bergoglio fue el depositario de un grupo de votos que originalmente captó el arzobispo de Milán, Carlo María Martini.

El arzobispo de Buenos Aires habría obtenido hasta 40 votos, pero fue tan fuerte la emoción que pidió abiertamente a los otros cardenales que no le eligiesen.

El 19 de abril de 2005, el cardenal alemán Joseph Ratzinger  fue elegido Papa en el segundo día del Cónclave y al cuarto escrutinio.

Así, Jorge Mario Bergoglio llegó al Cónclave de este 2013 con la etiqueta de haber “desafiado” a Benedicto XVI, y de manera sorpresiva se convirtió en el Vicario de Cristo, pues no figuraba entre los “papables”. El carfdenal jesuita eligió el nombre de Francisco.

Sensible y humilde y austero

En una vida de enseñanza y dirección de religiosos en Latinoamérica, región que tiene el mayor porcentaje de católicos en el mundo, Bergoglio ha demostrado una aguda sensibilidad política como también una humildad que sus colegas valoran mucho, según su biógrafo oficial, Sergio Rubín.

El arzobispo de Buenos Aires probablemente alentaría a los 400 mil sacerdotes en el mundo a salir a las calles para conquistar más almas, dijo Rubín en una entrevista con The Associated Press.

Prefiere tener una presencia discreta y su estilo personal es la antítesis del esplendor de la Santa Sede. "Es una cosa muy curiosa", afirmó Rubín. "En reuniones de obispos siempre quiere sentarse en las últimas filas. Esta sencillez cayó muy bien en Roma".

Bergoglio es reconocido por haber modernizado la Iglesia argentina, que había estado entre las más conservadoras de Latinoamérica.

El flamante Pontífice siempre se ha destacado por su austeridad. Pese a ser el primero en la jerarquía eclesiástica argentina, nunca ha vivido en la elegante mansión arzobispal en Buenos Aires, sino que ha preferido una cama sencilla en un cuarto céntrico calentado por una pequeña estufa en invierno. Durante años se movilizó en transporte público por la ciudad y se preparó sus propias comidas.

Bergoglio ha disminuido un poco su actividad con la edad y está sintiendo los efectos de la extirpación de un pulmón debido a una infección que padeció de adolescente.

Se le considera moderado con mentalidad flexible, aunque sus posiciones doctrinales y espirituales condicen con el legado de Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Bergoglio no pudo impedir que Argentina fuera el primer país latinoamericano en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo, ni tampoco que la presidenta Cristina Fernández promoviera anticonceptivos e inseminación artificial gratuitos.

Cuando Bergoglio sostuvo que las adopciones de niños por parte de homosexuales eran discriminatorias contra los niños, la presidenta comparó su afirmación con "la época medieval y la Inquisición". Esa caracterización es injusta, afirma Rubín, quien escribió "El jesuita", la biografía autorizada de Bergoglio.

Formación religiosa

Nacido en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936, estudió y se diplomó como técnico químico. En su camino se cruzó la vocación sacerdotal y decidió ingresar en el Seminario de Villa Devoto.

El 11 de marzo de 1958 pasó al noviciado de la Compañía de Jesús. Estudió humanidades en Chile y en 1960, de regreso a Buenos Aires, obtuvo la licenciatura en Filosofía en el Colegio Máximo San José, en la localidad de San Miguel.

De 1967 a 1970 cursó la licenciatura en Teología en el Colegio Máximo de San Miguel. Recibió los órdenes sagrados el 13 de diciembre de 1969. Tras ocupar varios cargos de autoridad en la orden jesuita, el 31 de julio de 1973 fue elegido provincial de la Argentina. Entre 1980 y 1986 fue Rector del Colegio Máximo de San Miguel y de las Facultades de Filosofía y Teología de esa misma Casa.

En 1992 el Papa Juan Pablo II lo nombró obispo auxiliar de Buenos Aires. Recibió la ordenación episcopal el 27 de junio de ese año y en 1997 fue promovido como coadjutor de la misma arquidiócesis.
El 28 de febrero de 1998 se convirtió en el primer jesuita en ser primado de la Argentina, tras suceder en al cardenal Antonio Quarracino.
 
Creado cardenal presbítero el 21 de febrero del 2001, recibió la birreta roja y el título de San Roberto Belarmino. Asistió como relator general adjunto a la X Asamblea Ordinaria del Sínodo de Obispos, que tuvo lugar en Ciudad del Vaticano del 30 de setiembre al 27 de octubre de 2001.

Asistió también a la XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos del 2 al 23 de octubre de 2005. Es también miembro del consejo post-sinodal de la XI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. El 9 de noviembre de 2005 fue elegio Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina para el trienio 2005-2008.

En la Santa Sede, forma parte de la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos, la Congregación para el Clero, la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

Asimismo, integra el Pontificio Consejo para la Familia, la Comisión para América Latina (CAL) y el Consejo Ordinario de la Secretaría General para el Sínodo de los Obispos.

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