26 de Septiembre de 2018

Mundo

'Solo buscamos sobrevivir, pero la gente nos expulsa y nos trata mal'

Aseguran que el Presidente debería tener más interés en terminar con el conflicto que cerrar las fronteras.

El refugiado sirio Ahmad Alabood (der), y el intérprete Fariz Turkmani (izq), hablan durante una entrevista con los Servicios Comunitarios Della Lamb en Kansas City (AP/Orlin Wagner)
El refugiado sirio Ahmad Alabood (der), y el intérprete Fariz Turkmani (izq), hablan durante una entrevista con los Servicios Comunitarios Della Lamb en Kansas City (AP/Orlin Wagner)
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Agencias
KANSAS CITY, Misuri.- Ahmad Alabood, cuya familia fue la primera en instalarse en Estados Unidos dentro del "repunte" del programa de refugiados, desearía que el presidente Donald Trump ayudara a derrocar el régimen sirio en lugar de presionar para cerrar las fronteras de Estados Unidos a los que huyen de un hogar arrasado.

"El pueblo sirio se merece algo mejor que esto", dijo el viernes Alabood, de 48 años, en una conversación con The Associated Press a través de un traductor. Alaboo llegó la primavera pasada a Kansas City, Misuri, con su esposa y sus cinco hijos.

A unos 88 kilómetros (55 millas) de distancia, eso mismo pensaba Motaz Alafandi, un sirio de 49 años que vive en Dallas y ha solicitado asilo junto con su esposa y sus tres hijos menores, de 14, 11 y cinco años.

"Ojalá el señor presidente pueda ayudar a detener la guerra en Siria", dijo Alafandi, que dijo amar Estados Unidos y al pueblo estadounidense, pero que confía en volver un día a su país. "Si mi país vuelve a estar bien, no me quedaré aquí".

Estos lamentos sobre Siria -sumida en una guerra civil que ha originado cientos de miles de refugiados- se producían el mismo día en que Trump firmaba una orden ejecutiva que impone "nuevas medidas de filtrado" que según dijo pretenden mantener "terroristas radicales islámicos" fuera de Estados Unidos. "No los queremos aquí", añadió Trump, señalando que sólo quiere admitir gente en el país que vaya a apoyar a Estados Unidos.

Una de las directivas de la orden indica que Estados Unidos dejará de conceder visados a ciudadanos sirios y detendrá los procesos de refugiados sirios hasta que se hagan cambios de seguridad. También se suspenderá toda la inmigración de países que hayan tenido problemas de terrorismo en los 90 días previos. No estaba claro qué países se verían afectados, aunque un borrador de la orden al que tuvo acceso Associated Press señalaba a una cláusula legal que mencionaba a Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen, todos países de mayoría musulmana.

La localidad de Rutland, en Vermont, tenía previsto recibir a 100 refugiados de Siria e Irak. Pero tras la orden firmada por Trump el viernes, la cifra parecía limitarse a las dos familias sirias que llegaron este mes.

Ahmed Khatib, su esposa, Mahasen Boshnaq y sus tres hijos pequeños llegaron a Rutland el 19 de enero. El sirio de 37 años dijo en una entrevista el viernes que se siente afortunado. Poco a poco se van asentando en el lugar, y Khatib ha empezado a hablar con gente sobre conseguir un empleo. Tras estudiar tecnología agrícola en la universidad, espera completar su grado en Estados Unidos. Khatib dijo que está deseando ser autosuficiente, trabajar, tener un hogar para su familia y una escuela y ropas para sus hijos.

No cree que la opinión de Trump refleje la de los estadounidenses, que según dijo quieren permitir la entrada de refugiados.

"Son muy amables y son muy hospitalarios y solícitos", dijo Khatib. "Me importa el Estados Unidos que quiere la gente, y creo que quieren refugiados".

Alabood señaló que restringir la entrada de refugiados, por temor a que las oleadas de desplazados no hayan sido o no puedan ser investigadas adecuadamente para descartar a los afines al terrorismo, podría agravar las suspicacias en Estados Unidos y alimentar la hostilidad contra los musulmanes. Los detractores de estas medidas las han tachado de imprudentes y antiestadounidenses.

"Hay algunas personas (estadounidenses) que lo llevarían al extremo", y adoptarían una actitud agresiva, dijo Alabood, que era trabajador de la construcción en su país. "Hay mucha gente que necesita ayuda desesperadamente, y éste es un gran país para ayudarlos", añadió.

Los afganos e iraquíes que han trabajado como intérpretes para el ejército de Estados Unidos temen que la orden ejecutiva que hará cambios drásticos en la política de refugiados del país dejará a sus familias atrapadas en sus países de origen, donde podrían ser blanco de violencia por su trabajo con los estadounidenses. Varios intérpretes llegados hace poco a Estados Unidos acompañados por veteranos del ejército y cargos electos dieron una rueda de prensa el viernes en San Diego, pidiendo al presidente Trump que no cierre la puerta a los refugiados.

Abdul Manan, de 31 años, intérprete afgano que trabajó para el ejército y las fuerzas especiales durante ocho años, llegó a San Diego hace dos meses. Teme por su familia tras huir de su país entre amenazas de muerte. A él le costó tres años salir con un visado especial de inmigrante, pero sus familiares siguen en su aldea y han recibido amenazas.

Manan sugirió que Trump hable con el ejército y los veteranos, que darán testimonio del riesgo que corrieron los intérpretes para ayudar a las tropas.

Desde que se instaló en Misuri hace nueve meses, Alabood ha empezado a perseguir el sueño americano, aunque en pasos pequeños. Gana 10,25 dólares a la hora fabricando piezas de plástico para autos, intenta aprender inglés, arrienda una casa de cuatro habitaciones y maneja una minivan donada de 2000. Su alquiler de 725 dólares al mes no le permite pagar un seguro médico.

Sin embargo, habló de la generosidad de Kansas City y afirmó que no ha sufrido sentimientos antiislámicos.

En Dallas, Alafandi disfruta de una situación temporal de protección que le ha permitido conseguir un permiso de trabajo y una licencia de conducción. Llegó con su familia a Estados Unidos en 2014 y espera noticias sobre su solicitud de asilo. Entre tanto, tiene un negocio de grúas.

"A veces sentimos que todo el mundo está contra nosotros", dijo, señalando que se siente poco bienvenido. "Nuestra gente es asesinada en Siria, y cuando intenta buscar una forma de sobrevivir, la gente la expulsa y la trata mal".

"Ojalá nos trataran como a seres humanos que buscan refugio y buscan cómo estar seguros con nuestras familias", dijo. "Sólo pedimos estar a salvo y encontrar empleos y alimentar a nuestros hijos".

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