20 de Julio de 2018

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Ni el fuego le impidió cumplir su sueño americano

Una joven de ascendencia mexicana se gradúa de periodista luego de un grave accidente y dedica el título a su madre.

Foto cedida por la Universidad de Carolina del Norte-Chapel Hill en la se ve a Cruz Santibáñez con su toga y birrete tras recibir su titulo de periodismo. (EFE/Archivo)
Foto cedida por la Universidad de Carolina del Norte-Chapel Hill en la se ve a Cruz Santibáñez con su toga y birrete tras recibir su titulo de periodismo. (EFE/Archivo)
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EFE
Carolina del Norte, EU.- La hispana Cruz Santibáñez se convirtió ayer en la primera universitaria de su familia, quizás el logro más importante que alcanza en su vida tras superar un accidente que la postró con graves quemaduras en el cuerpo y del que se sobrepuso gracias a su madre, a quien dedica su flamante título de periodista.

La joven de 23 años, nacida en Carolina del Norte, recibió su licenciatura de periodismo de la prestigiosa facultad de comunicaciones de la Universidad de Carolina del Norte-Chapel Hill (UNCCH), una meta que seis años atrás muchos podrían haber considerado casi imposible.

El 4 de julio de 2008, en un mercado de la ciudad de Smithfield, al norte del estado, Santibáñez se encontraba asando en una parrilla unas mazorcas con su madre, Esther, cuando las llamas alcanzaron a la joven, y su cuerpo y rostro quedaron marcados con significativas quemaduras.

Como consecuencia del accidente, la joven pasó varias semanas ingresada en un hospital, en coma, y otros cuatro meses en el Centro de Quemados N.C. Jaycee del Hospital de Niños de Carolina del Norte, en donde se sometió a múltiples operaciones a lo largo de un difícil proceso de recuperación en el que, no obstante, nunca se quebrantó.

"Ha sido muy doloroso, pero con la ayuda de mi familia he salido adelante", relató a Efe Santibáñez, quien confesó que durante su estancia en el hospital pasaba las horas viendo la televisión y las noticias.

Fue ahí cuando la joven decidió que algún día también ella haría ese trabajo, aun cuando las presentadoras "lucían bien" y no como ella, "desfigurada" y con cicatrices.

"Antes quería estudiar para partera, me encantan los niños. También porque mi hermano era enfermero y nos contaba sobre sus pacientes", acotó.

De la medicina al periodismo

Sin embargo, un incidente con pistolas ocurrido en febrero de 2008, poco antes de su hospitalización, y que ocasionó la muerte de su primo y la deportación de su hermano a México, transformó su interés por el mundo de la medicina en una pasión creciente hacia el periodismo.

"Cuando pasó lo de mi hermano, me enojé mucho como reportaron la historia, y aunque ahora entiendo cómo se maneja el mundo de las noticias, creo que eso también me impulsó a seguir esta carrera", explicó.

El doctor Charles Hultman, quien le practicó las cirugías a la joven, la puso en contacto con el exdecano de la Facultad de Periodismo y Comunicaciones de la UNCCH Richard Cole, quien la invitó a una entrevista en la universidad.

"A pesar de sus quemaduras y los tiempos difíciles que ha pasado su familia, ella tenía esa actitud tan positiva y una personalidad inquebrantable, lo que no me hizo dudar que sí podría estudiar y concluir su carrera", narró Cole en un artículo publicado en la web de este centro de estudios.

Tras lograr su ingreso a esta universidad y obtener una beca de estudios, Santibáñez comenzó sus clases en el otoño de 2011. Durante el último semestre desarrolló labores de reportera y apareció por primera vez delante de cámaras en el noticiero estudiantil "Carolina Week", cumpliendo así su sueño más anhelado.

"Al principio extrañaba a mi familia y la escuela era difícil, sin embargo logré salir adelante y prometí que el día de mi graduación le iba a entregar a mi mamá el título. Es lo que ella siempre soñó para nosotros", detalló.

"El mejor regalo de su vida"

Esther Santibáñez, de 56 años y originaria del estado mexicano de Michoacán, señaló a Efe que este domingo ha recibido el "mejor regalo de su vida". (El Día de las Madres de celebra en EU el segundo domingo de mayo)

"Dios le dio una segunda oportunidad a mi hija y por ello estaré muy agradecida. Yo no he querido regalos en el día de las madres o en Navidad desde lo que ocurrió, tengo el amor incondicional de mis hijos y mi familia y son suficientes", afirmó.

"Yo no soy instruida", confesó esta mujer que emigró a Carolina del Norte en 1986 para trabajar en la industria porcina, madre de 6 hijos y abuela de 13 nietos, y quien no alcanzó a terminar la secundaria en su México natal.

"Mi hija es la inteligente, bella, estudiosa. No creía que iba a ser periodista, porque a ella le gustaba la medicina, la enfermería, sin embargo, los doctores que la atendieron le recomendaron otra carrera", apuntó.

Cruz Santibáñez aún deberá someterse a otras operaciones y a una larga recuperación de seis meses, tras lo cual planea buscar trabajo en el mundo de la información.

Pasión por la adenalina

"Me gustaría tener un 'talk show online', la adrenalina y las fechas de entrega me encantan, estar frente a las cámara o en la producción. Se que lo puedo lograr, he pasado por muchas cosas para lograrlo", resaltó.

Infatigable a la hora de poner de manifiesto los sacrificios que ha hecho Esther por su familia, la joven no dudó en dedicarle en el Día de la Madre su recién otorgado título universitario. Lo que mejor puede expresar su gratitud de estar viva y haber salido adelante.

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