22 de Octubre de 2018

Mundo

'Hemos sido arquitectos de nuestros propios peligros'

La presidenta Michelle Bachelet indicó que se diseñará un plan maestro, que tardaría cuatro años, para levantar de nuevo la ciudad de Valparaíso.

Muchos habitantes de las quebradas de Valparaíso se niegan a abandonar sus destruidos terrenos por miedo a perderlos. (AP)
Muchos habitantes de las quebradas de Valparaíso se niegan a abandonar sus destruidos terrenos por miedo a perderlos. (AP)
Compartir en Facebook 'Hemos sido arquitectos de nuestros propios peligros'Compartir en Twiiter 'Hemos sido arquitectos de nuestros propios peligros'

Agencias
VALPARAISO, Chile.- La presidenta Michelle Bachelet planteó el martes la posibilidad de reubicar a parte de los más de 11,000 damnificados de los gigantescos incendios que arrasaron la ciudad-puerto de Valparaíso, Patrimonio de la Humanidad.

El tema de la reconstrucción empezó a tomar fuerza, cuando en algunos de los 12 cerros de la ciudad puerto, a unos 120 kilómetros al noroeste de Santiago, la tierra continúa botando columnas de humo y recién se empiezan a remover escombros.

"Uno imagina lo que viene después... tiene que haber un período de relocalización de las personas que lo perdieron todo o casi todo. Tantas personas, tanto en el norte como en Valparaíso, cuyas casas quedaron totalmente inhabilitadas", declaró la mandataria a Radio Cooperativa, según cita The Associated Press.

Miles de habitantes de los cerros de Valparaíso vivían en condiciones infrahumanas en un pequeño terreno

"Esta es una gran tragedia, pero también es una gran oportunidad para hacer las cosas bien", señaló.

El puerto obtuvo en 2003 el título de Patrimonio de la Humanidad debido a sus casas de brillantes colores en medio de grandes bosques y quebradas, con pocas calles planas y edificios del siglo XIX, donde se mezclan la arquitectura colonial española con otros estilos europeos traídos por emigrantes británicos.

La ciudad consiste en algunos kilómetros de calles planas, junto al mar, rodeadas por 42 cerros y quebradas.

Expertos urbanistas presionan por una reconstrucción planificada, el alcalde Jorge Castro habla de edificar en los mismos lugares, mientras miles de pobladores que lo perdieron todo no piensan moverse de los lugares donde vivían -en el borde de los cerros y en las laderas de las quebradas- a pesar de que los incendios que estallaron el sábado calcinaron 2,500 casas, 1,145 hectáreas de bosques, y mataron 15 personas.

"Somos una ciudad demasiado vulnerable: hemos sido constructores y arquitectos de nuestros propios peligros", admitió Castro, que se queja por la falta de un desarrollo ordenado de la ciudad.

Plan maestro

Bachelet, que asumió su mandato hace 34 días, enfrenta dos tragedias simultáneamente: un par de terremotos en el extremo norte dejaron 2,635 viviendas inhabitables, de las cuales 847 son irreparables, y otras 5,000 con daños menores. Mientras en Valparaíso, los incendios arrasaron con 2,500 casas y dejaron más de 11,000 damnificados, según un catastro preliminar.

"Vamos a buscar reconstruir con un plan maestro, para imaginar la ciudad de manera adecuada. Tenemos que trabajar con expertos para que nos hagamos cargo de estas cosas". Dijo Bachelet en la entrevista a Radio Cooperativa. "Probablemente va a tomar todo el gobierno", de cuatro años, señaló.

Bachelet y su ministra de Vivienda, Paulina Saball, han eludido hablar abiertamente sobre el hecho de que se deberá erradicar a miles de familias que vivían prácticamente colgadas de los cerros, a mitad de las quebradas, sin agua potable ni alcantarillado, sólo con energía eléctrica, deberán abandonar esos peligrosos lugares. Sin embargo, la mandataria admitió la posibilidad de expropiar terrenos para hacer grandes cortafuegos.

Saball señaló que a quienes eran dueños de terreno se les reconstruirá en el mismo lugar, a los otros, habrá que buscarles soluciones equilibradas y admitió la creación de "barrios de emergencia", que aunque no lo mencionó, serán para los ocupantes ilegales de las quebradas.

Vivienda precaria

Muchos de los damnificados son de clase media y pobres que contaban con títulos sobre sus terrenos, pero miles más vivían en condiciones infrahumanas y compartían un pequeño pedazo de terreno con una o dos familias más.

Incluso después de perder lo poco que tenían, se han negado a acudir a los albergues municipales porque piensan que pueden perder el terrenito que habitaban, y ya empezaron a despejar de escombros para levantar sus precarias viviendas.

La asistente social Nancy Ortega, 60 años, trabaja hace dos décadas con unas 100 familias de la Cuesta Colorada, en el cerro Ramaditas, y ha recorrido la zona desde el domingo, un día después de que estallaron los incendios.

"Quieren continuar viviendo acá. La gente no se quiere ir", afirmó.

Orión Aramayo, académico de la Universidad Católica de Valparaíso, dijo a la AP que la ciudad "se encuentra abandonada hace más de 50 años por el Estado", que tiene la facultad y la obligación de negar el asentamiento humano en lugares riesgosos o insalubres. "Si es que ya no puede sacarlos, tiene la obligación de garantizarles los servicios básicos mínimos",

El doctor en planificación urbana y regional de la Universidad de Berlín, contó que en el período prehispánico esta zona estaba ocupada por los Changos, que la llamaban Alimapu, lo que significa "territorio arrasado por el fuego", eso quiere decir que las condiciones que producen incendios forestales como la boscosidad, la temperatura y el viento, son factores que han estado siempre presentes.

¿A dónde?

El académico de arquitectura de la Universidad de Santiago de Chile, Jonás Figueroa, señaló a la AP que "tenemos que ir hacia otro urbanismo en que prime la seguridad de las personas, pero atendiendo al control de los fenómenos naturales".

Opinó que "hay una responsabilidad del estado al permitir que surjan" estas viviendas en lugares peligrosos" y de alguna manera "deberá mostrarle a estas personas que están en un lugar en que se juegan la vida", añadió.

Mientras muchos empiezan a opinar, pobladores dijeron que no se moverán de las quebradas.

Carolina Ovando, 22 años, madre de tres hijos, indicó que "vamos a levantar (la casa) aquí mismo. ¿A dónde más vamos a ir?".

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios