Inédita, la última noche de Benedicto XVI como Papa

No fue sepulcral, como es la costumbre, sino con un Jospeh Ratzinger lúcido y capaz de moverse.

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Hubo vigilia con velas y frailes tocando la guitarra. (www.vaticaninsider.lastampa.it)
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Flavia Amabile/vaticaninsider.lastampa.it
ROMA, Italia.- Nunca había pasado: la última noche de un Papa.

Reflexionando, hemos asistido a las noches de agonía, a las vigilias fúnebres, a las conmemoraciones. Pero esta vez, en cambio, hay un Papa lúcido, completamente capaz de moverse, de actuar y de pensar, que pasó su última noche en el aposento con las maletas listas. Podemos imaginar la sensación de serenidad al saber que la decisión que está por hacerse realidad, pero solamente él mismo y, tal vez su fiel secretario Georg, saben cuáles fueron sus sentimientos.

Lo que sabemos nosotros es que no se acostó temprano. Las monjas adoradoras de San marino-Montefeltro y los Papaboys organizaron una vigilia con velas alrededor del obelisco de la Plaza San Pedro a las 19.00 hrs.

Había casi 3 mil personas. A las 8.30, la mayoría ya se había ido, pero un manojo de Papaboys (unos 50) y algunos frailes con tres guitarras se quedaron, dispuestos a todo. Organizaron una pequeña Jornada Mundial de la Juventud con cantos y con el rezo del Rosario.

Después de las 21.00, don Georg se asomó y agradeció con la mano: el último saludo a una plaza que no tiene ninguna intención de abandonar a su Papa.

Los cantos y las oraciones continuaron hasta las 23.45, cuando las luces del aposento papal se apagaron. Benedicto XVI se acostó y los jóvenes y frailes se alejaron casi de puntillas para no molestarlo en su última noche como Papa.

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