22 de Septiembre de 2018

Mundo

Yihadistas dejan sin agua y luz a 'infieles'

Los extremistas bloquearon los servicios públicos como castigo a los ciudadanos por su religión.

La falta de agua potable en la zona podría llevar a una catástrofe humanitaria, indicó una asociación de derechos humanos. (EFE)
La falta de agua potable en la zona podría llevar a una catástrofe humanitaria, indicó una asociación de derechos humanos. (EFE)
Compartir en Facebook Yihadistas dejan sin agua y luz a 'infieles'Compartir en Twiiter Yihadistas dejan sin agua y luz a 'infieles'

EFE
MOSUL, Irak.- En su intento de someter a la población de la ciudad de Mosul y otras localidades de la provincia septentrional de Nínive, el radical Estado Islámico (EI) ha dejado sin agua, luz y gasolina a los que aún no se han puesto de su lado.

La situación es trágica en varias zonas de Nínive dominadas por los extremistas, donde a la falta de servicios básicos se une el aumento de los desplazados internos, incluidas las familias de cristianos que han abandonado esta semana Mosul tras ser amenazados de muerte por el EI si no se convertían al islam.

Desde que los insurgentes suníes, incluidos los combatientes del EI, se hicieran el pasado 10 de junio con el control de esa ciudad, la segunda del país, la falta de combustible y los cortes de electricidad han sido una constante en esa población sitiada y bajo el férreo control de los yihadistas.

A esas complicaciones, convertidas en algo cotidiano, se suma ahora también la interrupción del funcionamiento de las instalaciones que bombean agua a la ciudad.

La falta de agua potable está afectando, en especial, a los distritos de Al Hamdaniya, Bashika y Bartala, ubicados al sur de Mosul y habitados en su mayoría por cristianos y chiíes.

Catástrofe humanitaria

El bloqueo es un castigo a esos ciudadanos "infieles" que, por su religión, no han jurado lealtad a Abu Bakr al Bagdadi, jefe del EI y máxima autoridad del "califato islámico" declarado por ese grupo en los territorios que domina en Irak y Siria.

En el distrito de Talkif, al norte de la ciudad y de predominio cristiano, los combatientes radicales cortaron definitivamente el agua potable hace trece días, aseguró a Efe el presidente de una asociación local de derechos humanos, Taher Al Mufti.

En esa zona viven más de 30,000 personas, a las que hay que sumar las mil familias desplazadas el pasado mes por el aumento de la violencia en Mosul.

Al Mufti explicó que las familias están intentado suplir la falta de agua potable con la de los pozos, que "no es recomendable por la contaminación de las aguas subterráneas" que llegan a través del alcantarillado de la ciudad.

"No hay agua potable suficiente y este problema llevará a una catástrofe humanitaria en la zona, a menos que las organizaciones internacionales u organismos oficiales actúen con rapidez para salvar a este pueblo del castigo de los hombres armados", dijo.

Falta de conciencia

Por su parte, el director del complejo sanitario de Talkif, Yunes Ramadán, informó a Efe de que se ha registrado en su hospital un aumento significativo de casos de diarrea aguda, que alcanza a la mitad de sus pacientes.

El calentamiento de los pozos y el uso de agua de origen desconocido o no apto para el consumo están causando diferentes enfermedades, que amenazan con convertirse en epidemias en el norte de Irak, advirtió este médico.

"La propagación de epidemias y enfermedades pondrá en peligro a más de 6,000 niños, que podrían contagiarse con el cólera si continúa la escasez de medicamentos y antibióticos", aseguró Ramadán.

El corte en el suministro de agua potable y la contaminación de las aguas son dos de los problemas más importantes, especialmente "por la falta de conciencia sanitaria", dijo el experto científico en aguas Ramadan Hamza.

Situación complicada

La situación se ha complicado con el desplazamiento forzoso de decenas de miles de personas en la región, expuestas a las altas temperaturas por el verano y la falta de agua.

Como solución, Ramadan propuso esterilizar el agua de los pozos con cloro antes de ser usada, una tarea que las autoridades deberían asumir como prioridad.

No solo los insurgentes han contribuido a la escasez de agua en la ciudad. 

Antes de la caída de Mosul, el Gobierno iraquí finalizó un proyecto de renovación de las instalaciones principales de agua para bombear a diario unos 16,000 metros cúbicos de agua por hora.

Hace unos días el lugar fue bombardeado por los aviones de guerra del Ejército iraquí, lo que llevó a la interrupción del bombeo de agua a la ciudad y a otros distritos cercanos.

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios