11 de Diciembre de 2017

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La aldea: Israel-Palestina solución de dos Estados frente al abismo

En revancha por el reconocimiento de Palestina en Naciones Unidas, el gobierno de Netanyahu ocupará más tierras árabes.

Miembros de la "Ezz Qassam Al-Din Al"  marcha como parte de las actividades de Hamas para conmemorar el próximo aniversario 25 de su fundación. (Agencias)
Miembros de la "Ezz Qassam Al-Din Al" marcha como parte de las actividades de Hamas para conmemorar el próximo aniversario 25 de su fundación. (Agencias)
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La aldea/Editorial de The Guardian/Milenio
LONDRES, Inglaterra.- Apoyar una solución de dos Estados para el conflicto israelí-palestino parece asemejarse cada vez más a estar aferrado al borde de un precipicio, mientras alguien con botas pesadas nos pisa los pies.

El lunes, las botas fueron israelíes. Habiendo manejado el argumento de que los gobiernos europeos habían comprendido mal el plan de Israel de crear el asentamiento que cortaría en dos Cisjordania, y que lo separaría de Jerusalén del Este, la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahi afirmó que nada alteraría su decisión. La protesta diplomática europea, según sus dóciles estándares, no tuvo precedentes. Los embajadores israelíes fueron emplazados en Gran Bretaña, Francia, Suecia y España, pero en ningún caso hubo advertencias de que se tomarían medidas concretas para castigar a Israel. Es lo que se debería hacer.

Desde su inserción en Cisjordania, los asentamientos han sido un caso claro de oportunismo. No importa si el horrorizado secretario de Estado de Estados Unidos es republicano o demócrata. En 2007, la entonces canciller de EU, Condoleezza Rice, dijo que no se debía construir la nueva colonia de Har Homa. Cinco años después es un hecho, “el último ladrillo en la pared de Jerusalén”, y jamás será devuelto.

Lo mismo está por suceder con un área llamada E1, que se inscribe como otro acto abierto de ocupación, Ma’aleh Adumin, y Jerusalén.

La ONG israelí B’Tselem dice que el plan data de 1999. Desde entonces, todas las administraciones estadunidenses lo han condenado, porque separaría al Estado palestino de su capital en Jerusalén del Este. Aunque los diplomáticos europeos la califican de línea roja, no debería haber sorprendido a nadie que ahora vaya a ser cruzada.

Cada pieza del rompecabezas del plan de asentamientos ha sido colocada por administraciones israelíes previas. Separar a Cisjordania de Jerusalén ha sido su intención desde el principio.

La decisión tenía el objetivo de ser un castigo a la temeridad palestina por haber buscado el estatus de Estado observador no miembro ante las Naciones Unidas, organismo del que Israel ya es parte. Israel esperaba lograr que entre 20 y 30 países se opusieran al pedido palestino. En la votación, solo ocho países, entre ellos cuatro pequeñas naciones de las islas del Pacífico lo apoyaron.

En lugar de aislar a los palestinos, el voto de la ONU mostró cuánto apoyo ha perdido Israel en el lugar que más valora: Europa. Solo la República Checa lo apoyó.

Si esta decisión es el castigo por el crimen de recurrir a la ONU, ¿cómo espera Benjamin Netanyahu persuadir a los palestinos para que regresen a la mesa de negociaciones, ahora que acaba de bloquearles la salida? A no ser, por supuesto, que él también piense que una solución de dos Estados es una ficción conveniente.

Una cosa está clara, Israel continúa actuando con impunidad. Hasta que EU calibre su relación con Israel, hasta que sus líderes sientan que deben pagar un precio por las colonias, el plan para una solución de dos Estados seguirá siendo solo un sueño.

La llamada zona E1

En tanto, la agencia de noticias AFP detalló en qué consiste el proyecto israelí en la zona E1, que uniría Jerusalén Este con la colonia Maale Adumim. El plan cortaría Cisjordania en dos y aislaría a Jerusalén, comprometiendo la viabilidad de un futuro Estado palestino.

Para Israel, el objetivo es crear “continuidad territorial” entre la colonia Maale Adumim en Cisjordania, donde viven cerca de 35 mil personas, y los barrios de colonización de Jerusalén Este, ocupada y anexada desde 1967.

La zona E1 (“Este 1”) es un corredor de 12 kilómetros cuadrados entre Jerusalén y Jericó, en el valle del Jordán. Parte de las tierras pertenecen a propietarios palestinos y otra son “tierras municipales”.

En un primer momento Israel quería transferir a esta zona el cuartel general de la policía para Cisjordania e implantar ahí unas 3 mil 500 viviendas y un centro comercial.

El proyecto fue congelado en septiembre de 2005 por presiones del entonces presidente George W. Bush.

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