19 de Octubre de 2018

Mundo

¡Que viva la marihuana!, la fiesta que se vive en Denver

Desde que dejó ser ilegal ha provocado la proliferación de decenas de negocios ligados a la hierba y aumento en la captación de impuestos.

The Rolling Joint se ha vuelto una sensación en Denver, ya que en él se puede fumar marihuana sin ser molestado por la policía. (Milenio)
The Rolling Joint se ha vuelto una sensación en Denver, ya que en él se puede fumar marihuana sin ser molestado por la policía. (Milenio)
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Joaquín Fuentes/Milenio
COLORADO, EU.- El oro aquí tiene un color distinto: es verde y desde aquel 1 de enero, tanto gambusinos locales como del resto de esta nación siguen lanzándose a la búsqueda de este preciado tesoro: la cannabis.

Pot, grass, weed o cualquiera de las casi 50 denominaciones que recibe. Como quieran llamarle. La marihuana en este central estado de la Unión Americana, Colorado, es, desde el 1 de enero de 2014, un producto de consumo regular sin el estigma de "droga ilegal". No lo es más que el alcohol o el tabaco.

La hierba que desata guerras, asesinatos, violencia y desestabiliza naciones, en esta zona del gigante económico del norte crece sin ser mal vista, todo lo contrario. Su legalización ha causado furor y un incremento en la entrada de impuestos locales. El uso con fines recreativos, aunque controlado, ha permitido que florezcan decenas de negocios ligados a la hierba.

Joel Camarena es un ejemplo del American Green, como algunos han dado por llamarlo. Migrante mexicano originario de Namiquipa, Chihuahua, ex traficante ilegal y ahora próspero empresario del ramo, abrió un dispensario donde se puede fumar libremente marihuana y cualquiera de sus derivados. Jugar, relajarse, pasarla bien es su consigna. No hay reglas siempre y cuando la gente no se salga de control, lo que, asegura, es fácil, pues la marihuana es la droga del amor. Pero frente al crecimiento del negocio ubicado en el corazón de la capital de Colorado, Denver, Joel vio otro nicho cuyo potencial se arriesgó a explorar. Lidera uno de los proyectos empresariales más singulares de la zona.

Desde hace un año se convirtió en la sensación de las calles de la ciudad, sacó del cajón 40 mil dólares, buscó un bus de transporte y lo transformó en The Rolling Joint, un camión donde se puede fumar a gusto sin ser molestado por la policía, "porque aquí en Denver no dejan que la gente fume en barras ni en un lugar público, o sea, todo es privado, solo en este camión uno puede disfrutar de fumar con otra gente", explica este hombre de apariencia dura, con los ojos inyectados luego de varias millas recorridas sobre su juguete favorito... y tres pipas, más dos churros.

"Se hace como dos, tres veces a la semana. Si vamos en una noche cobramos como 50 dólares por cada persona y es fumar toda la noche gratis... por cinco horas, toda la noche, fumando y divirtiéndose con música y buenos amigos". Esa es la misión.

Con leyes muy claras y estrictas, el estado de Colorado especifica que no se puede fumar marihuana con fines recreativos en parques, zonas públicas —cualquiera que estas sean—, locales cerrados que no se encuentren dentro del giro o en la vía pública.

Por eso, conceptos como The Rolling Joint, que al estar en movimiento y ser de un particular puede transportar gente que en su interior consuma la green, no rompe las leyes. Semanalmente se organizan tours incluso temáticos a lo largo de la ciudad para visitar diferentes zonas de interés, otros dispensarios, bares y clubes donde se van incorporando participantes de esta fiesta rodante. Además de la marihuana, el bus de Joel ofrece bebidas y paradas cada tanto para tomar aire.

En Denver los residentes pueden consumir por día 28 gramos de la hierba en sus distintas presentaciones; para quienes están de paso, la ley permite siete gramos. Lorena Beltrán, además de activista, es promotora del consumo inteligente de la marihuana. Esta mañana se reabasteció con algunos productos en su dispensario favorito, uno de los 400 que distribuyen cannabis en Denver.

Lo que el consumidor encuentra va desde bebidas refrescantes, chocolates de todo tipo, gomas de mascar, dulces, gérmenes de gran variedad, granola, galletas y muchos productos más. No son baratos comparados con los que se venden en cualquier tienda de la esquina, pero para quienes gustan de ellos el precio es secundario.

Residente de Denver y norteamericana convencida de que el uso de estos productos es uno más, Lorena defiende el pot. "Yo no lo veo como una adicción, sino como algo que me favorece, depende de mí como quiera encaminarlo. Para mí el uso recreacional no lo utilizo diario, pero sí es más seguido ahora que es legal, pero con mas conciencia, creo yo."

Lorena es además promotora de ventas y espera en un día cercano abrir sus propios dispensarios en México y Estados Unidos con hierba cosechada por ella misma. Para la mujer, los cambios son evidentes con la calidad de la cannabis que consumen ahora.

"La gente empieza a acudir a un dispensario donde le gusta la calidad de la marihuana o de los productos que tienen, y en este caso este es el dispensario, uno de mis favoritos, en donde encuentro marihuana alta en TBC o mas variedad".

El TBC es la sustancia psicoactiva que se encarga de alterar los sentidos y es la base para la producción de todos los productos derivados de la cannabis.

Todos en Denver, de acuerdo o no con la legalización de la marihuana, se congratulan por la baja en la incidencia delictiva: 20% menos que 2014 en crímenes relacionados con la venta de cannabis, esto es, robos a mano armada, agresiones callejeras y balaceras. Los barrios peligrosos de la periferia se han apaciguado, al menos esa es la percepción.

Y así lo vive Patrick, un joven abogado nacido en esta ciudad: "Definitivamente no es peligrosa, es como cualquier otra parte y tiene grandes lugares. Uno se siente seguro, el crimen ha bajado, la reventa ha bajado, es bueno".

Datos negativos

Pero no todo es luz. Hay cifras que alarman. Se ha incrementado el número de menores atendidos por intoxicación con marihuana y los niveles de carbono en el estado suben rápidamente.

Doreen es profesora de una escuela pública y para ella la aprobación no ha traído ningún beneficio. "Es verdad que la educación se ha beneficiado, pero yo no apoyo que la marihuana sea legal solo por los impuestos. Es como las armas, como el alcohol, la marihuana es peligrosa", advierte.

Los defensores de la marihuana consideran que esta planta ha hecho de Colorado casi un paraíso. "No tiene ninguna consecuencia negativa, al contrario, estamos viendo cambios positivos y en México creo que falta esa educación, creo que son más tradicionales las ideas de las familias y no están aun abiertos a este tipo de libertad. Pero es importante conocer los beneficios que trae esta planta a tu cuerpo, más que nada", considera Lorena Beltrán.

Colorado es un estado moderno, progresista, al menos así lo describen quienes viven aquí. Denver, la autoproclamada capital mundial de la marihuana, permite ideas como esta.

The Rolling Joint llegó frente al estadio de los Broncos, el equipo de futbol americano de casa. Se estaciona cerca. Hombres y mujeres bajan para tomar aire. Dentro no hay visión. El humo es denso y el aroma impregna. No hay clases sociales ni colores distintos. La convivencia parece sencilla, cada quién con sus productos que incluso intercambian y comparten.

Joel retoma su pipa. Pipa, claro, alusiva a los Broncos; le coloca un trozo de dab, una cera que no es sino un concentrado de marihuana "mucho más potente, rápida y efectiva", asegura. Jala el humo, lo aguanta por varios segundos y expira al tiempo que grita: "¡Que viva la marihuana!". 

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