18 de Noviembre de 2018

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Mandela aún es capaz de unir a los sudafricanos

Simpatizantes han depositado cartas, pinturas, velas, osos de peluche y ramos de flores en el hospital donde permanece el expresidente y en su casa.

La gente liberan las linternas fuera la casa de Nelson Mandela en Johannesburgo, Sudáfrica. (Agencias)
La gente liberan las linternas fuera la casa de Nelson Mandela en Johannesburgo, Sudáfrica. (Agencias)
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Agencias
PRETORIA, Sudáfrica.- Los sudafricanos han dejado cientos de mensajes al expresidente Nelson Mandela frente al hospital en el que recibe tratamiento desde el 8 de junio y también frente a su casa en Johannesburgo, según publica The Associated Press.

Numerosos simpatizantes han depositado cartas, pinturas, velas, osos de peluche y ramos de flores en estos dos altares improvisados, reflejo del estado de ánimo catártico de una nación cuya identidad está estrechamente vinculada a Mandela, de 94 años.

La familia del expresidente lo visita a diario en el hospital del centro de Pretoria en el que está internado, y el lunes los tres acusados que aún viven del juicio de sabotaje en el que Mandela fue condenado a cadena perpetua en 1964 también acudieron a verlo.

El gobierno de Sudáfrica dijo el lunes que el exmandatario sigue en estado "crítico pero estable".

El estado de ánimo en estos altares improvisados es en parte festivo y en parte triste

Incluso en este momento más vulnerable, Mandela se perfila nuevamente como un facilitador, esta vez para una nueva generación, capaz de superar las diferencias raciales y de género.

"Soy una chica de 16 años que tenía muchas ganas de conocerlo. Desafortunadamente no tuve la oportunidad, pero desde pequeña decidí que quería ser una persona afable y amorosa como usted," escribió Carien Struwig, que dejó su número de teléfono en una nota a la entrada del hospital Mediclinic, quizá con la esperanza de que se le permita el acceso.

El estado de ánimo en estos altares improvisados es en parte festivo y en parte triste, probablemente precursor de la emotividad que acompañará a la inevitable muerte de Mandela. Su larga enfermedad, su lucha final de una vida trascendente, se ha convertido en un momento de introspección nacional y una oportunidad para que la gente sea parte de algo más grande que ellos mismos.

En la calle Vilakazi de Soweto, un punto turístico donde la antigua casa de ladrillo de Mandela fue convertida en museo, dos raperos cantaban con relación al expresidente. Peter Bopape imitaba la voz rasposa y pausada de Mandela.

"Decidí salir del hospital hoy para agradecer a todos los sudafricanos por el apoyo que me están demostrando", dijo Bopape en el tono señorial de Mandela.

El exmandatario suele decir que muchas personas participaron en el mejoramiento de Sudáfrica, que no fue una obra exclusivamente suya y que cometió errores.

Sin embargo, los homenajes por escrito que recibe sugieren que no hay otro como él en el país, y posiblemente en el mundo, capaz de conectarse con la gente de todos los ámbitos y estratos sociales a un nivel profundo.

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