19 de Diciembre de 2018

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Manhattan se 'come' a la Gran Manzana

Según se ha hecho público en los últimos días, está prevista la construcción de un nuevo gigante de 325 metros de altura.

Imagen del puente de Brooklyn desde el que se ven los rascacielos de Manhattan, en Nueva York. (Archivo/EFE)
Imagen del puente de Brooklyn desde el que se ven los rascacielos de Manhattan, en Nueva York. (Archivo/EFE)
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EFE
NUEVA YORK, EU.- Manhattan ha sido, es y será la ciudad de los rascacielos, pero poco a poco los altísimos edificios que no dejan de crecer en su paisaje, comienzan a extenderse a otras zonas de Nueva York, empezando por Brooklyn.

Allí, según se ha hecho público en los últimos días, está prevista la construcción de un nuevo gigante de 325 metros de altura, que se convertirá con mucho en el edificio más alto de distrito, el de más habitantes de la Gran Manzana.

Lejos del tamaño de la Torre de la Libertad del World Trade Center (541 metros), este nuevo rascacielos sería ahora mismo el sexto más alto de Nueva York, todavía por detrás de iconos como el Empire State Building y el Chrysler Building.

Sus 73 plantas, sin embargo, suponen en la ciudad un hito para todo lo que no es Manhattan, pues fuera de esa isla el edificio más alto, situado en Queens, tiene 50 pisos y 201 metros de alto.

En Brooklyn la torre más alta actualmente tiene solo 190 metros y durante muchos años la silueta del barrio estuvo dominada por un edificio, el Williamsburgh Savings Bank, construido en 1929.

Sin embargo, con el precio de la vivienda disparándose en los últimos años, el distrito vive en pleno boom de la construcción y prevé añadir cientos de miles de apartamentos en los próximos años.

A las tradicionales brownstones y otras construcciones bajas que dominan Brooklyn se suman cada vez más grandes torres acristaladas, varias de ellas ya por encima de los 150 metros de altura, que permitirán que el distrito crezca.

Con más de 2.6 millones de habitantes, si fuese una ciudad independiente Brooklyn competiría con Chicago por ser la tercera mayor de Estados Unidos.

Cada año se gastan en Nueva York unos ocho mil millones de dólares en la compra de residencias de más de cinco millones

Manhattan tiene aproximadamente un millón menos de residentes, pero en lo que respecta a los rascacielos, no tiene previsto dejarse comer terreno.

Tras inaugurar en 2014 la nueva torre del World Trade Center como la más alta del país, el año pasado añadió en el 432 de Park Avenue el edificio residencial más alto del mundo, de 426 metros.

A ellos se sumarán en los próximos años la torre Central Park (472 metros) y otras seis estructuras por encima de los 300 metros.

Con alrededor de 250 edificios de más de 150 metros de alto y muchos más en camino, Nueva York seguirá a buen seguro disfrutando de su estatus como la ciudad de los rascacielos pese al crecimiento de varias urbes asiáticas.

Pero recientemente han surgido más y más dudas sobre quién paga hoy en día por esas caras viviendas y oficinas de espectaculares vistas.

La semana pasada, el Gobierno estadounidense anunció una ofensiva de seis meses contra el lavado de dinero a través de la compra en efectivo de bienes inmobiliarios de lujo en Nueva York y también en Miami.

El operativo, que se realizará entre el 1 de marzo y el 27 de agosto, insta a las aseguradoras de títulos, compañías que revisan la legalidad de las transacciones, a divulgar el nombre de los propietarios que pagan en efectivo por estos inmuebles para determinar si provienen de algún ilícito.

Una investigación del diario The New York Times reveló como millonarios extranjeros utilizan continuamente sociedades opacas para adquirir propiedades en la Gran Manzana, muchas veces desembolsando cifras astronómicas en metálico.

Cada año se gastan en Nueva York unos ocho mil millones de dólares en la compra de residencias de más de cinco millones, una cantidad que triplica la que se registraba hace una década.

El plan anunciado esta semana por el Departamento del Tesoro pasa por hacer un seguimiento a los compradores secretos de propiedades de alto nivel en Manhattan y en el condado de Miami-Dade.

"Estamos tratando de examinar el riesgo de que funcionarios extranjeros corruptos o criminales trasnacionales puedan estar usando bienes raíces de alto nivel para invertir en secreto millones en dinero sucio", explicó al anunciar la medida Shasky Calvery, directora de la Red de Lucha contra los Crímenes Financieros, una oficina dependiente del Gobierno. 

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