17 de Diciembre de 2017

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Detienen a mexicano por ‘no parecerse’ a su hija

El sujeto viajaba de Cancún a Nueva York en United Airlines cuando fue acusado de secuestro.

Un incidente más volvió a ensuciar la imagen de la aerolínea United Arilines, esta vez se trató de un acto racista contra un mexicano. (Telemundo.com)
Un incidente más volvió a ensuciar la imagen de la aerolínea United Arilines, esta vez se trató de un acto racista contra un mexicano. (Telemundo.com)
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Agencia
CANCÚN, Q. Roo.- Todo comenzó cuando a una pasajera le llamó la atención que el color de la piel de un hombre que se encontraba en el mismo vuelo, de United Arilines, fuera completamente diferente al de la niña con la que viajaba.

Fue entonces que se lo hizo saber a las autoridades migratorias estadounidenses, cuando el avión tocó tierra: aquella situación le parecía muy rara. A partir de ahí dio inicio el calvario de un hombre que pretendía viajar de Cancún a Nueva York con su hija de tres años. Detención, preguntas insidiosas, sospechas y todo un minucioso interrogatorio, informa el portal Telemundo.com.

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Esta noticia ha trascendido después de que Maura Furfey, la esposa del hombre y madre de la niña, se ocupara de contarlo ella misma en la versión inglesa de The Huffington Post.

“Siempre habrá personas que hagan comentarios racistas, pero nunca pensamos que los sobrecargos tomarían una de estas observaciones en serio", lamenta esta profesora en su artículo de denuncia.

La mujer conducía su auto en dirección al aeropuerto de Newark, donde debía esperar la llegada de su esposo e hija, cuando recibió una llamada a su celular. Era un sargento de los servicios migratorios: se había producido “un incidente” en el vuelo que ella esperaba.

El oficial le explicó que no había ocurrido nada, que ambos pasajeros estaban bien, pero que se había producido una denuncia de otro pasajero contra su esposo.

“Ella aseguró que mi hija de piel blanca no se veía como su padre mexicano y eso le hizo sospechar que la había secuestrado”

“Ella aseguró que mi hija de piel blanca no se veía como su padre mexicano y eso le hizo sospechar que la había secuestrado”, abunda Furfey en su texto, tras lo cual agrega que, más allá de la apariencia física, no había ningún indicio de que se tratara de un real secuestro.

Según trascendió, apenas aterrizó la aeronave en el aeropuerto neoyorkino, un grupo de oficiales de la Autoridad Aeroportuaria y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) se dirigieron al hombre -del cual no ha trascendido la identidad- y lo condujeron a una zona de seguridad.

Como suele ocurrir en estos casos, llovieron las preguntas sobre la menor: su lugar de nacimiento, su sitio de registro legal, el nombre de la madre… Furfey supo luego que mientras su esposo era interrogado, su hija no paraba de llorar.

Pero en esos momentos, todavía por teléfono, su tarea era corroborar todas las respuestas que su esposo les había dado a las oficiales que lo interrogaban.

Solo así, las autoridades quedaron convencidas de la veracidad de lo que se argumentaba, si bien le hicieron saber a la inquieta mujer que “no valía la pena” investigar el estado mental de la denunciante.

Por lo demás, no había problemas en los documentos de su esposo, el permiso de residencia, el pasaporte debidamente actualizado, así como la carta notarizada a través de la cual ella había autorizado el viaje de su hija a México, para que visitara a su familia paterna.

La aerolínea les dio una compensación

Cuenta Maura Furfey que unos días después de haber presentado una queja en las oficinas de United Airlines, recibió una carta de disculpa y un cupón de 100 dólares, a utilizar en su siguiente vuelo con la aerolínea.

“Es inútil -enfatiza esta madre y esposa indignada- porque nunca volaremos con esta empresa en particular”.

“Fue una experiencia aterradora para nosotros, una simple revisión de los pasaportes o de los registros de los viajes de mi esposo hubieran demostrado que no había ningún problema y nos hubiera ahorrado el drama y el estrés que esto creó", puntualiza Furfey, quien trabaja como maestra de idioma español en una escuela del Bronx.

“En este clima político lleno de odio, pensábamos que estábamos preparados, pero nunca pudimos haberlo estado”, concluye la mujer.

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