22 de Julio de 2018

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Se apaga última luz de una oscura historia: la muerte de un Arzobispo

Luz Isabel Cueva, monja carmelita mexicana, fue testigo involuntario del atentado contra Oscar Arnulfo Romero.

El obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez (i), celebra una misa en memoria de la mexicana Luz Isabel Cueva. (Efe)
El obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez (i), celebra una misa en memoria de la mexicana Luz Isabel Cueva. (Efe)
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Efe
SAN SALVADOR, El Salvador.- La mexicana Luz Isabel Cueva, la última sobreviviente de las monjas carmelitas que acompañaban al arzobispo de San Salvador Oscar Arnulfo Romero en el momento de su asesinato en 1980, falleció en San Salvador de causas naturales, según fuentes de la Iglesia Católica.

Cueva, más conocida como "sor Lucita" o "madre Lucita", murió el martes en San Salvador a los 91 años por complicaciones bronquiales y de una hernia, y fue sepultada hoy en el cementerio de Santa Tecla, cerca de esta capital.

Antes del sepelio, el obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, celebró una misa en memoria de Cueva en la capilla del hospital de cáncer La Divina Providencia, que ella fundó, y la misma desde donde un francotirador desconocido mató a Romero el 24 de marzo de 1980.

Cueva, originaria de Tecolotlán (Jalisco, México), era una de las monjas carmelitas que ayudaban a diario a Romero, y que asistían a la misa que él oficiaba en el momento del crimen.

La monja mexicana Luz Isabel Cueva vivió más de 50 años en El Salvador, donde prácticamente hizo toda su vida religiosa

"De las hermanas que estaban acá presentes en el asesinato de monseñor Romero es la última que estaba" viva todavía, "ella decía: 'todas se murieron, sólo quedo yo'", relató a los periodistas una integrante de la comunidad carmelita, Elsy Gaitán.

La religiosa agregó que "sor Lucita" relataba que, tras escucharse la detonación, miró hacia el lugar de donde aparentemente había procedido el disparo, con la intención de ver "al asesino, pero era imposible porque ya no había nadie".

Según Gaitán, la monja mexicana quería vivir más tiempo para poder ver la canonización de Romero, que está en proceso en el Vaticano desde 1994.

"Ella, cuando estaba bien malita, dijo: 'quizás no se me va a conceder (vivir la canonización de Romero), pero lo voy a celebrar allá en el cielo'", añadió la religiosa.

Cueva llevaba unos 50 años viviendo en El Salvador, donde, además del hospital y la capilla de La Divina Providencia, fundó otras obras de beneficio social.

La Iglesia católica salvadoreña ha expresado que confía en que Romero sea canonizado en 2017, el año del centenario de su nacimiento.

La Comisión de la Verdad, que investigó los crímenes cometidos durante la guerra civil (1980-1992), señaló como uno de los autores principales del homicidio de Romero al ya fallecido militar Roberto D'Aubuisson, fundador de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), partido que gobernó el país durante 20 años (1989-2009) y que ahora está en la oposición.

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