12 de Noviembre de 2018

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Murió por inyección tóxica en los glúteos

Joven de 26 años se aplicó biopolímeros, tratamiento que días después le costó la vida; ordenan arresto de la tratante.

Adriana Carolina Hernández García tuvo dos días de malestar general tras la inyección. (sibci.gob.ve)
Adriana Carolina Hernández García tuvo dos días de malestar general tras la inyección. (sibci.gob.ve)
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Agencias
CARACAS, Venezuela.- Fiscales venezolanos ordenaron el arresto de una empleada médica, responsable presuntamente de la muerte de una mujer tras un procedimiento de aumento de glúteos.

Adriana Carolina Hernández García, de 26 años, murió el pasado 8 de mayo en un hospital a causa de una embolia pulmonar originada por la presencia de biopolímeros en el organismo, según informa la agencia rusa RT. 

La víctima había sido hospitalizada por sufrir malestar general dos días después de haberse aplicado una inyección en los glúteos, realizada el 26 de abril pasado por Marilyn Liliana La Cruz de Ramos, secretaria en un consultorio de la policlínica metropolitana en el municipio Sucre, estado Miranda. 

El Ministerio Público imputó a La Cruz de Ramos el delito de homicidio intencional a título de dolo eventual, tras una denuncia por los familiares de la víctima. 

El uso de biopolímeros está prohibido en Venezuela en tratamientos con fines estéticos, debido a sus efectos nocivos y mortales.
                             
Inyecciones semejantes realizadas a Apryl Michelle Brown, mujer estadunidense de 46 años, hace unos años le provocaron infección y gangrena, que la dejaron sin nalgas ni extremidades.

Ella sólo queria aumentar el volumen de sus nalgas, por lo que compró silicona en el mercado negro.

La mujer, madre de dos hijas, trabajaba como peluquera y un día en 2004 una de sus clientas le contó de un lugar donde inyectaban silicona muy barata. 

"En una fracción de segundo tomé la decisión de que iba a ir a que me inyectaran silicona en mi trasero".

Pagó 1,000 dólares por dos inyecciones, que le fueron aplicadas en una casa, no en un hospital.  Resultó ser que el líquido inyectado no era silicona para uso estético, sino sellador de baño o silicona industrial. 

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